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Lo que cuentan los pueblos

El relato se hace de los testimonios grabados. Puede suceder en un pueblo de Santander, Casanare, Quindío, Risaralda, Cundinamarca, Boyacá, Antioquia, Amazonas, Putumayo, Nariño y Chocó por nombrar algunos departamentos. Llega al pueblo, bajas del transporte, caminas unos metros y encuentras el despacho parroquial, allí preguntas: ¿Cuántos han sido los entierros de los últimos meses? El párroco sale muy atento y cuenta su versión de los hechos y no propiamente de santos y apóstoles.

Seguimos al kiosco del parque central, se escucha la música de siempre: rancheras, baladas y vallenatos. A unos metros se escuchan los dados, el billar y otros bares con salsa, merengue y mucho guaro, ron y cervezas en las mesas. A metros se encuentra el negocio del casino, las apuestas de la gallera-algunos me dicen que es clandestina-, más al fondo, en un callejón, sale una presentable mujer, ofrece sus servicios y también presenta sus amigas, la tarifa es de acuerdo al billete del cliente, con condón, con besos y sin besos.

Los pueblos tienen unas características muy propias, el administrador del billar, te cuenta la vida de los alcaldes que han pasado y de cuáles han invertido más en su cuenta personal o en las obras físicas del pueblo. En una chaza te pueden informar cuál es el hotel más barato y el de mejor servicio, siempre y cuando tenga el presupuesto. El dueño del granero tradicional te cuenta de los líderes y gestores culturales del pueblo, otro te habla de los mitos y leyendas del pueblo. En un pueblo de Antioquia, en Fredonia, te cuentan versiones diferentes del libro la bruja de Germán Castro Caicedo.

En los pueblos de Córdoba y Sucre, te cuentan historias de personajes que son presente de Colombia. En esos pueblos, donde toman ron y tienen otro tipo de comida, de ropa y de características lingüísticas a la de otros departamentos, te cuentan de los paisas que llegaron hacer fortuna, de los paisas que tienen el mercado del arroz, el maíz y el ganado como despensa de Colombia. En esos pueblos te cuentan, con cierta prudencia, historias que no se han podido dar a conocer ni en versiones escritas en otros idiomas.  Lo que cuentan los pueblos, se podría asimilar a lo que cuentan las canciones de los boleros de Tito Rodríguez,  las rancheras de Javier Solís, o las serenatas que ofrecían el dueto de Antaño en el Medellín de Antaño. Lo que cuentan los pueblos…

Esto fue escrito por

Diego Calle Pérez

Especialista en Gestión Pública. Escuela Superior de Administración Pública ESAP
Especialista Gerencia Educativa con énfasis en Proyectos. Universidad Católica de Manizales.
Historiador - Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín - Analista Político
Miembro fundador de columnistaslibres.com

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