Falacias del pensamiento como excusa del subdesarrollo

En primer lugar, entiéndase qué es una falacia: un argumento que parece válido cuando en realidad es inválido; un engaño lógico que se esconde tras una argumentación incorrecta; para la RAE, es un engaño diseñado con intereses de hacer daño. Wikipedia, Google, la RAE, blogs dedicados y demás, le dan un enfoque técnico, donde usted puede observar que existen diferentes falacias lógicas, definiciones, tipos, ejemplos, etc; sin embargo, yo quiero apuntarle a algo que me viene molestando desde hace más de un año: ¿Cómo es posible que las personas "se crean" sus propias falacias?

En primer lugar, entiéndase qué es una falacia: un argumento que parece válido cuando en realidad es inválido; un engaño lógico que se esconde tras una argumentación incorrecta; para la RAE, es un engaño diseñado con intereses de hacer daño. Wikipedia, Google, la RAE, blogs dedicados y demás, le dan un enfoque técnico, donde usted puede observar que existen diferentes falacias lógicas, definiciones, tipos, ejemplos, etc; sin embargo, yo quiero apuntarle a algo que me viene molestando desde hace más de un año: ¿Cómo es posible que las personas «se crean» sus propias falacias?

Teniendo la oportunidad, la evidencia a la mano, ¿cómo es posible encontrar que los ciudadanos son continuamente falaces con ellos mismos, y usan esas falacias comunitarias para estancar el funcionamiento y avance de la sociedad? A partir de esa pregunta quiero generar una discusión sobre lo que yo apunto ser, es decir, las falacias que cada uno se dice a sí mismo y casi que es feliz creyéndoselas. De alguna forma es una manera de ver los argumentos no válidos como opiniones interiorizadas. No pretendo que este texto sea de «autoayuda», pero sí critico y doy soluciones, como debe de ser.

Comenzaré con un ejemplo local: las vías alrededor del Área Metropolitana, donde los paisas siempre se han dicho a sí mismos algo similar a esto: «Hombre, es que estas hermosas cordilleras son infranqueables, inquebrantables, no se pueden atravesar o destruir», lo cual es falso. El Quindío tiene una de las mejores vías del país cuando son las mismas montañas. En realidad hay una explicación profunda al mito de las montañas antioqueñas, y claro, ya lentamente han aparecido ingenieros e inversionistas dispuestos a darle a Antioquia algunos tramos de la infraestructura que necesita. Los antioqueños, no casualmente conservadores, optaron por preservar las vías de los arrieros, y, bueno, es claramente más fácil y barato pavimentar vías ya existentes.

El dinero, además. Ah, ésta es otra falacia muy penetrante. ¿Creer que algo es muy costoso, como un megaproyecto de ingeniería, implica que NO se debe realizar? ¡INCREÍBLEMENTE FALSO! Un contraargumento mucho más válido para no realizar un proyecto sería que le hace daño a la región, como la minería cerca a los páramos.

El hecho de que algo implique aumentar los impuestos tampoco significa que es innecesario, que no se debe hacer, o que seguramente lo harán mal. Argumentar que los pobres no son dignos de educación, salud u oportunidades es casi tan falaz como idealizar que sólo los ricos pueden llegar a ser grandes personas en la vida.

Criticar las duras decisiones del gobierno como si los dirigentes no fueran profesionales (algunos no lo son), se puede convertir en una falacia al usted creer que ellos han tomado la decisión a la ligera, sin sentarse a esculcar los documentos, las estadísticas, y dialogar entre ellos qué beneficios le trae eso a una región. Claro, no siempre será correcta una decisión así, pero eso no significa que sea sencillo. Empero, opino que su sueldo es desorbitante y sería fantástico verlos donar parte a caridad.

Esta es dura de roer: Pensar que en Colombia necesitamos más cárceles, más policías, más militares, «más abogados» (¿mal chiste?), pena de muerte, son falacias. Sí es sabido que la justicia en nuestro país es chueca, medio ciega, injusta (¡oh, la ironía!), pero, ¿dónde está la evidencia de que una sociedad con tan mano firme es más efectiva, o más educada, más saludable, con mejor índice de vida?

Pensar que Bogotá no necesita otro sistema de transporte que se le adecue más a lo que corresponde a su tamaño, o que ya es muy tarde para intentarlo, que es terriblemente costoso, son varias falacias con buena contraargumentación. Sin embargo, piense así: El desarrollo de una sociedad no puede medirse en cuánto se va a gastar, sino en cuánto y cómo se debe invertir. Lo que es «correcto» le permite a la sociedad identificar qué es lo adecuado y esencial (evitando entrar de lleno en tópicos filosóficos).

Creer que un ex-guerrillero no puede hacer política es una interesante falacia, en primer lugar, porque ya vemos evidencia de que sí pueden lograrlo (y con curiosas habilidades). O mejor, observe como varios payasos sin circo (eufemismo para idiotas) se ahorran los votos del pueblo para llegar a gobernar de la manera más egoísta y torpe.

Hablar de falacias es un tema completamente político y social, no sólo del lenguaje o del ámbito científico. Es difícil identificar falacias, sí, y es fácil y cómodo caer en ellas. Pero no me venga a comentar que «cada opinión es respetable, y usted tiene la suya y yo la mía», cuando eso en sí mismo es una falacia. Si sus argumentos no son falsos, son respetables; si su opinión está basada en buenos y firmes argumentos, es una opinión completamente respetable. De resto, si su opinión está basada en argumentos falaces, permítame yo le ayudo a dejar ese orgullo a un lado, y a quizá saberse mejor ciudadano.

¿Cuáles son, entonces, las soluciones a corto y largo plazo para un mejor país? Lea qué son las falacias, aprenda a distinguirlas, y cúrese en salud. Así como le dicen a usted desde chiquito que no se junte con ciertas personas, aprenda usted a no pensar como ciertas personas. Dude, pregunte, enseñe, critique con criterio y constructivamente. Escuche, analice, respire y observe sus propias falacias.
Cambiar la mentalidad de todo un país es una tarea increíble, pero ahora que yo le he dicho esto, lo invito a que me diga si he logrado al menos haberlo hecho caer en cuenta de una falacia que haya escuchado en su vivir, y que sólo con cambiar el pensar acerca de ello viviría usted ligeramente mejor.

About the author

Sebastian Schuth Hurtado

Estudiante de biología de la UdeA

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