La Violencia Contra la Mujer: Una Lamentable Realidad que Persiste en Pleno Siglo XXI

“En materia de violencias de género, se sigue evidenciando una cantidad alarmante de casos en donde se atenta contra la integridad física, mental y emocional de la mujer.”


La violencia contra la Mujer es una problemática que afecta a millones de mujeres alrededor del mundo. Este tipo de violencia puede manifestarse de distintas formas y tiene un impacto negativo en la vida de las mujeres y en la sociedad en general. Esta violencia puede presentarse por parte de alguna pareja, familiar, desconocido o agente del Estado.

Asimismo, es considerada como una violación grave a los derechos humanos. Su impacto puede ser a largo o corto plazo, e incluye múltiples consecuencias físicas, sexuales, psicológicas, e incluso mortales, para mujeres, adolescentes y niñas. De igual modo, afecta negativamente el bienestar de las mujeres e impide su plena participación en la ciudadanía. Además de tener consecuencias negativas para las mujeres, la violencia también impacta en su familia, comunidad y país.

Según estimaciones mundiales publicadas por la Organización Mundial de la Salud, se puede observar que alrededor de una de cada tres mujeres en el mundo han sufrido violencia física y/o sexual de pareja o violencia sexual por terceros en algún momento de su vida. Es importante destacar que la mayoría de estos casos son de violencia causada por la pareja, aunque también se dan este tipo de situaciones en la vía pública, en el trabajo o dentro de la familia. Respectos a los Feminicidios, el 38% de los que se cometen en el mundo son ocasionados por la pareja. Además de la violencia de pareja, el 7% de las mujeres refieren haber sufrido agresiones sexuales por personas distintas de su pareja.

De igual forma, en muchos artículos realizados por filósofos a lo largo de los años, se puede observar que la mujer era considerada un individuo no pensante, débil e inestable. Por ejemplo, según Friedrich Wilhelm Nietzsche, uno de los máximos representantes de la filosofía contemporáneo, en su obra “Fragmentos Póstumos”, escribió: “¡En fin, la mujer! Una de las mitades de la humanidad es débil, típicamente enferma, cambiante, inestable, y una religión de la debilidad, que glorifica como divino el hecho de ser débil, de amar, de ser humilde. La mujer siempre ha conspirado con los tipos de decadencia”, allí en su obra, claramente deja en evidencia el pensamiento machista y misógino de la época desde el cual era visto el papel de la mujer en la sociedad, y que tristemente, hasta el día de hoy, aquel pensamiento prevalece en muchas culturas.

Asimismo, según Rosemary Radford Ruether en su estudio “El maltrato de las mujeres y la tradición religiosa”, expuso que la condición de la mujer está claramente expresada en el Cristianismo clásico con una complicada teoría sobre su “naturaleza inferior”. La Mujer era considerada, por naturaleza, inferior en su capacidad para la actividad del pensamiento de la voluntad y para la actividad física. Las mujeres eran esclavas naturales, y como esclavas, estaba en su naturaleza el ser sirvientes obedientes en todas las cosas para con sus cabezas y señores.

Es lamentable observar que las mujeres han tenido que enfrentarse a estos tipos de violencias desde hace muchos años atrás, y que, sin embargo, a pesar de toda la evolución que ha tenido el ser humano en diferentes temas políticos, educativos, económicos, tecnológicos, entre otros. Actualmente, en materia de violencias de género, se sigan evidenciando una cantidad alarmante de casos en donde se atenta contra la integridad física, mental y emocional de la mujer.

La sociedad debe ser consciente que toda esta violencia teológica en contra de la Mujer, aparte de vulnerar sus derechos legales, también contribuye a la exclusión de la educación teórica y profesional y de roles de liderazgo. De igual modo, esta ideología teológica tomó la forma de justificaciones legales de la violencia física y emocional en contra de la mujer. Por ejemplo, se daba y todavía se da, por supuesto en las familias patriarcales, que únicamente los padres tienen ciertos derechos a golpear a sus hijos. Otras sociedades patriarcales, tales como la de Roma Antigua y la Islámica, han dado incluso a los padres el derecho de matar o vender a sus hijos.

Personalmente, el tema de la violencia contra la mujer debería ser un asunto que ya no se evidenciara en nuestra sociedad, pero lastimosamente todavía existen personas con un pensamiento cerrado y arcaico, el cual en pleno siglo XXI, siendo conscientes de que el mundo ha tenido grandes avances en materia de derechos, no debería presentarse.

Para concluir, solo cabe decir que, como sociedad, debemos poner fin a la violencia contra las mujeres. Ya que, según estadísticas recolectadas por organizaciones como ONU Mujeres (Organización de las Naciones Unidas Mujeres), se ha podido llegar a la conclusión de que la sociedad juega un papel fundamental al momento de querer acabar con ciertos estigmas se les han impuesto a las mujeres a lo largo de la historia, ocasionando que estos estereotipos sean trasladados al máximo extremo y se produzcan conductas violentas en contra de ellas.

De igual forma, se debe tener claridad de que este tipo de violencia también surge a raíz de que existe un sistema cultural que actualmente predomina en muchas sociedades, y es básicamente, un sistema que tiene la creencia de que el hombre es superior y específicamente le corresponde roles asociados al dominio, el poder y el control, mientras, por otro lado, a la mujer se la educa únicamente para atender las necesidades afectivas de la familia y su éxito depende de su capacidad de tolerar y perdonar, porque en definitiva lo que debe de tratar es de mantener a la familia unida. Es cierto que las cosas han cambiado un poco, pero tristemente en muchas culturas, el rol de la mujer sigue estando influenciado por el ideal femenino tradicional lo que ocasiona que la mujer normalice y tolere el maltrato.


Todas las columnas de la autora en este enlace: https://alponiente.com/author/valentinasoto/

Valentina Soto

Resido en la ciudad de Neiva-Huila, soy líder juvenil, estudiante de Derecho, estoy realizando un diplomado en Formulación y Evaluación de Proyectos y un diplomado en Ciencias Políticas. Me he desempeñado en diferentes cargos públicos como: Consejera Municipal de Juventud, Presidenta del Consejo Municipal de Juventud.

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