La Sociedad en una Caldera

hemos sido pasivos en nuestra lucha contra el cambio climático, similares a la rana hirviéndose en la olla, ignoramos el peligro que representaba para nuestras vidas el cambio en las condiciones de nuestro hogar.


Olivier Clerac en su libro “la rana que no sabía que esta hervida y otras lecciones de vida” nos introduce hermosas fábulas para explicar ciertas problemáticas que como sociedad padecemos hoy en día. Existe una en particular, la de la rana hervida que utilizaré para explicar cómo el cambio climático nos está llevando como sociedad a la caldera.

La fábula de la rana hervida nos relata dos situaciones. En la primera se tiene una olla llena de agua hirviendo en la cual luego se introduce una rana, quien naturalmente al reconocer el peligro que representa la situación, se escapa. En la segunda situación, el escenario es más interesante pues la rana se introduce en la olla a una temperatura ambiente y luego paulatinamente se incrementa la temperatura del agua. A medida que la temperatura aumenta, la rana consume de su propia energía para autorregularse y permanece dentro sin reconocer el peligro inminente que representa la situación. Llegado a un punto, la rana consume completamente su energía y muere al interior de la olla, hervida.

A partir de dicha fábula podemos extrapolar la situación a nosotros como sociedad y observar cómo desconocemos el peligro de cualquier situación si las consecuencias son progresivas y lentas en aparecer. Algunos ejemplos de esta fábula en nuestras vidas incluyen: los malos hábitos alimenticios, el tabaquismo, el alcoholismo, la violencia intrafamiliar y doméstica y el mal manejo del estrés que conllevan a consecuencias importantes a nivel mental y físico en el individuo y por ende en la vida en sociedad. A estos ejemplos podemos agregar ahora el cambio climático.

Figura 1. Evolución de la Temperatura Media Global

En cuanto a los impactos de nuestros océanos, el aumento de la temperatura ha causado que nuestros océanos absorban aproximadamente el 90% del exceso de temperatura que existe en nuestra atmósfera[1]. Lo cual a su vez ha causado que nuestros glaciares se derritan a un ritmo de 3 pies por año[2] (entre 2010 y 2018).

La temperatura media de la tierra ha aumentado paulatinamente como consecuencia de la actividad humana desde la revolución industrial (ver figura 1) que como consecuencia de nuestra combustión de fósiles hemos causado un desbalanceo en nuestra atmósfera generando una situación similar a aquella que ocurre en una olla de presión. Los efectos de esta situación se pueden observar entre otras perspectivas a partir de los impactos que generan en los océanos y en la vegetación.

Adicional al efecto que tiene sobre nuestros glaciares, el aumento de la temperatura de nuestros océanos afecta también el hábitat de las especies que ahí conviven. Algunos ejemplos incluyen: la acidificación del océano resultando en dificultades para algunas especies convivir en él. Luego está el efecto sobre el metabolismo y ciclos reproductivos de algunas especies y por último los efectos colaterales en los corales que son hogar de miles sino millones de especies que conviven armoniosamente en estas estructuras majestuosas. El aumento de la temperatura causa en los corales un proceso químico que se conoce como blanqueo coral lo cual resulta en la muerte de estos ecosistemas. Se estima que la tasa de mortalidad de los corales ha llegado al 70% en algunas regiones[3] como consecuencia de dicho proceso convirtiendo estas estructuras en auténticos mausoleos.

Ahora los efectos del aumento en el nivel del océano también impactan al ser humano. Por ejemplo, en la severidad e intensidad de los fenómenos meteorológicos tales como los huracanes[4]. También veremos impacto en las inundaciones que tendremos que afrontar. Una cuestión crítica cuando se observa que en Estados Unidos el 40% de la población (aproximadamente 152 millones de personas) conviven en regiones costales y que 8 de las 10 principales ciudades (en términos poblacionales representan el 3.5% de la población global) comparten esta misma condición[5]. Las grandes migraciones poblacional del futuro no será únicamente a raíz de las guerras y violencia sino la hambruna e imposibilidad habitacional de la tierra.

Sumado a los efectos en nuestros océanos y algunos impactos que ejemplifique, el cambio climático ha impactado fuertemente nuestra vegetación. En lo que investigue, existe un efecto importante causado por el aumento de la temperatura ambiental. Imagínense la atmosfera como una esponja que absorbe el agua de la tierra. Entre mayor sea la temperatura ambiental, mayor absorción se generaría y por ende la tierra tendería a resecarse. Esto ha generado fuertes sequía que atentan contra la seguridad alimenticia de gran parte de la población mundial. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura a finales de 2019, 135 millones de 55 países sufrían de inseguridad alimentaria aguda mientras 183 millones calificaban en una condición previa de “estrés”.

Dentro de los principales factores que encontraron impactaban la inseguridad alimenticia están: El conflicto que empujó a 77 millones de personas a la alimentación aguda seguido de los fenómenos meteorológicos con 34 millones y por último turbulencias económicas con 24 millones de personas.

Adicionalmente los impactos de la vegetación también han causado que nuestro hogar se prenda en llamas. La tierra seca se vuelve combustión idónea que se quema rápidamente con cualquier chispa que se genere sea natural (producto de tormentas eléctricas) o humana (pirómanos o desconsiderados). Durante el 2020 hemos visto cómo gran parte del costado oeste de Estados Unidos arde en escenas apocalípticas, sumado a los incendios en nuestro pulmón la Amazona, en Siberia y territorios de Indonesia. Las llamas nos consumen, a nuestro alrededor las cenizas se acumulan y nuestras lágrimas no compensan la voracidad despiadada del fuego. Miles padecen al ver sus hogares desaparecer, al ver a sus seres queridos desaparecidos o morir producto de semejante tragedia. El desconsuelo se apodera de la comunidad mientras se lucha contra un enemigo que se podía haber detenido oportunamente.

En conclusión, hemos sido pasivos en nuestra lucha contra el cambio climático, similares a la rana hirviéndose en la olla, ignoramos el peligro que representaba para nuestras vidas el cambio en las condiciones de nuestro hogar.  La información ha estado disponible, sin embargo, hemos sido egoístas y desconsiderados con el otro, con nuestras futuras generaciones. Nos hemos dejado aprisionar por un modelo económico que prevalece aparente fines utilitaristas y materialistas. En marzo de 2019, Maria Fernanda Espinosa Garcés entonces presidenta de la asamblea general de las Naciones Unidas marcó un ultimátum que debe resonar diariamente a nivel mundial, anunciaba que “seremos la última generación que puede prevenir daños irreversibles en nuestro planeta”. Por eso debemos ser enfáticos en nuestro actuar, desde las acciones individuales podemos contribuir a reducir nuestra huella de carbón, a través de nuestros hábitos alimenticios, las finalidades económicas que perseguimos, las compras que realizamos – investigando y priorizando compras a aquellas empresas que buscan preservar nuestro hogar. Luego está la veeduría que nosotros como individuos y ciudadanos podemos ejercer sobre nuestros dirigentes y políticos, exigiéndoles agendas que busquen priorizar iniciativas en pro de nuestro hogar y dirigir nuestro hogar hacia un mejor futuro.


 

[1] Según lo establece la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica. Disponible en https://oceanservice.noaa.gov/facts/sealevel.html#:~:text=Global%20sea%20level%20has%20been,of%20an%20inch%20per%20year.

[2] Según lo establece Lindsey, Rebecca. Climate Change: Glacier Mass Balance. Climate – Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica. Febrero 2020 en https://www.climate.gov/news-features/understanding-climate/climate-change-glacier-mass-balance

[3] Según lo establece el Fondo Mundial para la Naturaleza. Disponible en: https://wwf.panda.org/our_work/our_focus/oceans_practice/problems/climate_change/

[4] Estudio desarrollado por el Laboratorio de Geofísica adscrito a la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica. Disponible en https://www.gfdl.noaa.gov/global-warming-and-hurricanes/

[5] En Colombia, el 60% de la población vive en la región Andina entre Bogotá, Medellín y Cali. Dier Andrew, Colombian Demographics – Moon Travel Guide. Hachette Book Group.


FUENTES
  • https://www.nationalgeographic.com/science/2020/09/climate-change-increases-risk-fires-western-us/
  • https://www.nature.com/articles/s41586-019-1071-0.epdf?sharing_token=eWGeUmvGDg3U5nVXkJDYmtRgN0jAjWel9jnR3ZoTv0MTkBNvOSTL1BZS7kTCcm-Ly8tqrNxzPN1DM8goqG0qjyHgPuA_TOhL8E2itJmvX-oSAc1QJBhrqngM-ypRCWf41In5cd19twVJNw0xezHEJcZO9wxLpc_EtPIIZt12oAOj_WHs6ui-VlFYmRdivCaPx17R5JY0J7eTH89xJVbzCUT6RBLHoQfJec6OrzEpcSg%3D&tracking_referrer=www.usatoday.com
  • https://www.iberdrola.com/medio-ambiente/temperatura-media-de-la-tierra
  • https://oceanservice.noaa.gov/facts/sealevel.html#:~:text=Global%20sea%20level%20has%20been,of%20an%20inch%20per%20year.
  • https://www.climate.gov/news-features/understanding-climate/climate-change-glacier-mass-balance
  • https://www.gfdl.noaa.gov/global-warming-and-hurricanes/
  • http://www.fao.org/news/story/es/item/1271897/icode/

Santiago Zapata Serna

Soy un curioso innato, apasionado por la lectura y en general los temas financieros y de economía en general. Me encanta una buena conversación y de vez en cuando escribir sin tinta lo que se me viene a la mente.

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