La regulación estatal

La excusa más común para privatizar empresas estatales de producción o servicios públicos es el supuesto neoclásico que el sector privado es más eficiente que el sector público y que este genera menos ineficiencias. Se toma como verdad absoluta que, el estado debe ser solo un organismo regulador del mercado y entre menor sea el estado mayor será el nivel de desarrollo económico.

Pero en la ciencia económica se cuestiona este postulado, las regulaciones pueden resultar costosas, el regulador puede ser capturado por grupos políticos que solo buscaran satisfacer sus propios interés y maximizar sus beneficios. Cierto tipo de regulación puede ser vendida a una empresa para que resulte acorde a sus intereses, en el entramado juego político, los cambios en las regulaciones pueden llegar a ser tan frecuentes que el regulador pierde toda credibilidad como entidad imparcial. [1]

El regulador bajo supuesto simplistas que no toman en cuenta las relaciones sociales y políticas al interior de una sociedad se lo considera en la teoría “Omnipotente” y “benevolente” algo así como un Dios que de manera solapada lo igualan con el Dios mercado en su capacidad de conseguir la maximización del bienestar social.

Lo cierto es que los reguladores de precios y prácticas competitivas como la SIC (súper intendencia de industria y comercio) son tan vulnerables al juego político como son los demás sectores de la economía y sobre todo las leyes o reformas tributarias, tanto así que el presidente de la SIC es nombrado por presidente de la república ¿Qué imparcialidad puede tener? [2]

De lo anterior se infiere que Colombia cuenta con un complicado juego político alrededor de las reformas tributarias o las leyes. ¿Quién decide eliminar el IVA a las langostas? Y ¿Por qué?, ¿Cuál es la razón de la prevalencia de las EPS’s?  Después de su rotundo fracaso en la prestación de servicios de salud.  [3]

Alguna vez se han preguntado ¿Cuánto fue el monto dinero que dio en sobornos los nuevos dueños de ISAGEN al aparato político Santista para ser los únicos oferentes? [4]  ISAGEN claramente era una excepción a ese supuesto por el cual las empresas públicas son ineficientes y terminan siendo una carga fiscal para el estado, al igual que la ETB, ó EPM. Estas empresas no sólo generan ganancias económicas importantes, sino también ganancias sociales difícilmente atractivas para un agente privado, cada peso que se gasten los nuevos dueños de ISAGEN o de la ETB en programas sociales será un peso menos en la recuperación de la inversión que es su único y exclusivo objetivo.

Aún más grave que la propia venta de la empresa generadora de energía es la introducción de un nuevo oferente de sobornos al sistema político de partidos ó como lo llaman alegremente tratando de minimizar su significado, Lobby.

Al perder ISAGEN, el Estado pierde el gran poderío que tenía sobre el sector energético, las inversiones en hidroeléctricas son demasiado costosas y riesgosas como para que un privado esté dispuesto a realizarlas, de las tantas hidroeléctricas con las que cuenta el país la única (hasta donde tengo entendido) que ha construido el sector privado es la del Quimbo con consecuencias ya conocidas. [5]

En Colombia se debe dar un debate serio y con altura de la importancia de la inversión estatal en infraestructura, tecnología, investigación y educación, que lejos de crear un efecto expulsión genera un efecto inclusión, es decir, una mejora en los factores de producción que puede atraer inversión extranjera o puede incentivar a los propios nacionales a invertir en industria tal y como lo demuestra el caso ecuatoriano. Aunque es importante señalar que una excesiva estatalización de todos los sectores de la economía es tanto o más perjudicial como la excesiva privatización, tal como lo demuestra el caso venezolano, no hay sistema económico que pueda ser exitoso bajo el paraguas de una corrupción tan pavorosa como la venezolana o la colombiana.

Otro punto de discusión interesante son los beneficios económicos y sociales de un estado más meritocratico y menos clientelista, que independientemente de la ideología política de la cabeza del estado evite en gran medida la corrupción y los incentivos para comprar regulaciones o sobornar al regulador en caso de que este exista, es decir, se necesitan cargos que sean elegidos al margen de los partidos políticos.

El gobierno Santos, y digo gobierno Santos ya que no se puede afirmar que sea un gobierno de todos y todas, o más bien digamos, el gobierno de Santos, los familiares de Santos y los seguidores de Santos (La mayoría de ellos comprados con partidas presupuestarias) se planteó como objetivo convertir a Colombia en una potencia energética, sería muy interesante saber cómo lo piensa hacer vendiendo las empresas estatales generadoras de energía y todas las empresas estatales rentables ¿Qué sigue? ¿EPM?

 

[1] Eslava M. Una revisión de la literatura teórica y la experiencia internacional en regulación. Archivos de Macroeconomía, Departamento nacional de planeación.

[2] Procuraduría abre indagación a la SIC por omitir pruebas en investigación a sector azucarero  LaFM.com

[3] Las 12 tributarias de Colombia Dinero.com

[4] Venta de Isagén con un solo oferente  ElColombiano.com

[5] Las tristezas que deja El Quimbo  DiariodelHuila.com

 

 

 

About the author

Cristian Ortega

Estudiante de Economía de la Universidad de Antioquia, crítico de la clase politica tradicional y de los caudillismos. A favor de un desarrollo sostenible, un crecimiento con inversión social y la defensa de los animales.

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