La marcha del 26S, el nacimiento de una esperanza

Opinion

“Que ojalá la marcha del 26S no sea la última, que sean muchas en contra de este gobierno que tiene pensado hundir a Colombia en vez de enderezarlo y sacarlo adelante. La esperanza de cada colombiano no se termina hasta alcanzar el objetivo que es ver a una Colombia libre, democrática y soberana”.


La marcha convocada para el pasado 26 de septiembre en toda Colombia superó toda expectativa y pronóstico, fue una marcha convocada por ciudadanos libres que temen por la materialización de una serie de reformas que ha propuesto el gobierno del presidente Gustavo Petro. Fue una marcha cívica, decente y por Colombia.

El actual gobierno de la extrema izquierda no esperaba una convocatoria ciudadana tan grande a las calles como se vivió el lunes pasado, miles de personas recorrieron las calles de las principales ciudades del país alzando su voz contra políticas del hambre y pobreza.

Gustavo Petro como presidente de Colombia al lunes 26 de septiembre llevaba 50 días y miles de ciudadanos se atrevieron a salir de sus casas a la calle, es increíble que en tan poco tiempo un presidente haya logrado sacar a la gente por los anuncios y desaciertos de su desgobierno.

Lo más importante para el pueblo colombiano y lo peor para el actual gobierno es que la marcha del 26S solo fue la primera de muchas que se realizarán en todo el país, dando a conocer al mundo que el país tiene un gobierno de corte socialista y empobrecedor y que en ninguna circunstancia el pueblo colombiano lo va a permitir.

La marcha del 26S es el nacimiento de una esperanza porque el pueblo colombiano no dejará que destruyan a Colombia solo por el capricho, el odio, la envidia, el resentimiento y la maldad de un gobierno izquierdópata que con sus acciones y/o anuncios el país cada vez está a la deriva.

Que le quede claro al actual gobierno que quienes marchamos el pasado lunes no fue por un político sino por ideas y por el país, muy diferente a quienes marcharon los años pasados que salían a las calles porque el actual presidente se los ordenaba. La diferencia es gigantesca, unos marchan por políticos y otros marchamos por la patria.

Se marchó por nuestra vida y en contra de una reforma a la salud que desfinancia al sistema para que entre en crisis y así el gobierno pueda tener “razones” para IMPONERLA, se marchó para que este gobierno no juegue con nuestra salud ni contra nuestras vidas.

Se marchó por nuestros ingresos y en contra de una reforma pensional que busca que el dinero de las personas pase deliberadamente a manos del Estado para que sea utilizada como plata de bolsillo para que se gaste en campañas populistas y lesivas para la nación.

Se marchó por nuestra calidad de vida y en contra de una reforma tributaria que acabará con la economía del país abriendo paso a la pobreza y la miseria; se marchó por quienes tienen menos y quieren convertirlos en esclavos del Estado y se marchó por quienes tienen sus propiedades para que el actual gobierno NO se las roben.

Se marchó en contra de un proyecto dictatorial y autoritario, en contra de una reforma política y electoral que comprometerá las reglas del juego de la democracia y se impondrá al Estado como aquel que jugará en el tablero del ajedrez político, camino seguro a una Asamblea Nacional Constituyente que cambiará por completo la historia democrática de Colombia.

Otros mensajes importantes que dejó la primera marcha contra el gobierno del presidente Gustavo Petro fue que la violencia, el vandalismo, la destrucción, la agresión contra policías y el terrorismo DESAPARECIERON, porque estas eran las formas que tenían los simpatizantes del actual presidente cuando protestaban.

De igual manera en esta marcha no hubo quema de CAI, quema de buses del servicio público que en años pasados el actual presidente publicaba en sus redes sociales como algo merecedor de aplausos, tampoco hubo vandalización a estaciones del servicio público masivo en las grandes ciudades ni tampoco hubo intervención de la policía y del Escuadrón Móvil Antidisturbios – ESMAD porque no había necesidad.

Que ojalá la marcha del 26S no sea la última, que sean muchas en contra de este gobierno que tiene pensado hundir a Colombia en vez de enderezarlo y sacarlo adelante. La esperanza de cada colombiano no se termina hasta alcanzar el objetivo que es ver a una Colombia libre, democrática y soberana.

About the author

Aldumar Forero Orjuela

Nací en Bogotá de una familia de origen campesino. Soy técnico en gestión administrativa y estudiante de ciencias económicas de la Universidad de La Salle, de igual manera cuento con un diplomado en cultura democrática de la Escuela Superior de Administración Pública. Soy un ciudadano que le interesa los temas nacionales, esto es, temas políticos, sociales y económicos, pero también interesado en la coyuntura política internacional.

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