La Guajira y la resiliencia

Jamás ha habido un pueblo que se haya levantado gracias a una fuerza ajena, siempre ha sido gracias a su propia voluntad.

India se liberó del yugo inglés no sólo por un gran Gandhi, sino porque los indios fueron decididos; la India independiente de hoy es gracias a su pueblo que se levantó. Sudáfrica no dejó la sombra del Apartheid sólo gracias al noble Mandela, el país del arcoíris celebra hoy las diferencias gracias a los sudafricanos. Los japoneses superaron el vacío de bombas atómicas y hoy exponen rascacielos y una economía productiva. Podríamos hablar de otros pueblos resilientes, pero hoy me concentro en la tierra que me duele, La  Guajira.

Una mujer que culturalmente es trabajadora, hombres que se lanzan al mar o las minas a producir; niños que de cuna saben wayuunaiki y estudian en español. Un pueblo que disfruta de la canícula con aguapanela, pueblos que son capaces de mezclar oriente próximo, África y lo Wayúu. Eso es La Guajira.

No parece que el pueblo que describo en el párrafo anterior sea el mismo que ya es sinónimo de desnutrición para el país y Latinoamérica, la misma tierra del abandono, la misma península de la escasez, aquella frente de Suramérica donde el agua es ya verdaderamente un espejismo. ¿Por qué un pueblo tan capaz se ha acostumbrado a eso?

Siempre he tenido la misma tesis: Los grandes responsables de la situación social de La Guajira son los mismos guajiros, nadie más. Nadie va a solucionar al maltrecho departamento, sino su misma gente. Nadie es más responsable del propio destino, que uno mismo.

No habrá ningún Conpes que acabe con la desnutrición hasta que los guajiros abandonen la lisonja, dejen de apoyar prácticas advenedizas y se levanten como sociedad que dice “¡Basta ya!”.

No disminuirán los índices de NBI en la península hasta que los guajiros comprendan que no es normal tomar agua que no es potable, hasta que los arijunas se indignen al ver niños Wayúu caminando kilómetros para asistir a una precaria escuela; El día que los estudiantes de la Universidad de La Guajira exijan que ése centro desarrolle mucha, muchísima más investigación estratégica. No habrá progreso hasta que todos los Wayúu interioricen que no es aceptable ser segregado…

La Guajira ha ido alimentando una peligrosa situación que se agrava cada cuatro años; no ha habido un levantamiento de razón en el departamento. Los guajiros siempre culpan a Bogotá, pero ¿cuándo van a asumir ellos su propia responsabilidad?

La Guajira no necesita que llegue un Gandhi o un Mandela, La Guajira necesita exclusivamente de los guajiros para reconstruirse. ¿Qué tiene que pasar para que los guajiros tomen el protagonismo y lideren sus cambios?

Guajira, Guajiro; la resiliencia no llega por obra y gracia del espíritu santo. Las transformaciones sólo las consiguen quienes trabajan por ellas, quienes se hacen acreedoras a éstas. No hay cambio de perspectiva si se sigue con la misma visión. Levántate guajira, haz que tus hijos se sientan orgullosos de ti y no permitas que mueran de hambre. Levántate guajiro, lucha por que tu tierra no sea saqueada, sino que sea próspera. Levántate joven guajiro, edúcate y trabaja por más investigación. Levántate ahora mismo pueblo guajiro, de ti, y sólo de ti depende tu futuro; de nadie más.

Como dijo Emma Watson: Si no soy yo, ¿quién? Si no es ahora, ¿cuándo?

About the author

Juan David Cruz Negrete

Profesional en negocios, especialista en proyectos de inversión y magíster en dirección de empresas. Feminismo y Ahimsa. Nací en la multiculturidad hecha península; La Guajira.

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