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La escuela como cosa en sí

“…hoy pululan pedagogos expertos con fundamentos conceptuales que quieren salvar la educación, pero al final sus discursos son simple verborrea.”


Escuchando los maestros, las familias, a los niños, escudriñando los modelos más apropiados para combatir el horror del atraso debido a la pandemia en las escuelas y analizar la enseñanza más allá de sus muros, ha sido el comienzo de un reto que mal se denomina como educación presencial en modalidad de alternancia. El año 2021 nos introdujo no solo en una crisis económica gigante, sino en un ente problema, imborrable en los procesos de aprendizaje; el retraso que hoy se ve en la gestión pedagógica, los vacíos conceptuales en la comunidad estudiantil, los procesos de socialización y la homogeneización dañina del ciberespacio sin una necesaria alfabetización digital, nos está llevando a desvirtuar la escuela en sí, el fenómeno de la educación cae lentamente en una reactivación que en vez de hacerle bien a los actores educativos están engendrando un modelo sincrético que no sabremos desarrollar por la prostitución diciente de los modelos pedagógicos, es decir, hoy pululan pedagogos expertos con fundamentos conceptuales que quieren salvar la educación, pero al final sus discursos son simple verborrea.

Por lo tanto, la escuela en sí, no deja de ser en sí misma, siempre y cuando su esencia gire entorno al fenómeno de la educación. Bien hemos entendido desde los estudios fenomenológicos que la cosa en sí (La escuela) no es la idea pura de un universal puesto en el término, por el contrario la cosa en sí (La escuela) debe ser puesta en el mundo actual para ser interpretada desde un ejercicio de ciencia pura y vivencial, no desde las especulaciones y mucho menos desde los apriorismos pedagógicos (ideas previas sobre los modelos) que buscan la esencia donde no está, improvisando con uno de los derechos más sagrados en la existencia humana, nos referimos a la educación de nuestros ciudadanos.

Nos preocupa en gran manera, que el razonamiento que se está haciendo hoy en los escenarios educativos no sea un correlato afectivo al momento de la realidad misma que viven los estudiantes, los docentes y las familias, en la actualidad se necesita desescolarizar la escuela para trabajar los currículos ocultos, nace también de este modo las posturas tan dicientes de personalizar la educación, el estado se ve en la tarea de adecuar las instalaciones físicas de los colegios, las escuelas y los centros infantiles para que los estudiantes puedan experimentar entornos protectores, de lo contrario estaríamos en un acto desleal desmarcado de lo ético en lo que se refiere a la construcción de una escuela cambiante en el necesario devenir histórico. Imperdonable fuese que la educación, última actividad “económica” abierta, en la llamada reactivación de las ciudades, en pocos meses mostrará índices de no crecimiento en su misión última y la escuela dejase ser la cosa en sí y se convirtiera en lo que hoy veo, lugares de paso para el cuidado de niños y adolescente, satisfaciendo a algunos padres de familia que necesitan dejar a sus hijos en algún lado.