La diplomacia en el Pacífico Asiático una estrategia de negociación más no de sumisión

     

El final de la Guerra Fría permitió que expertos analistas liberales como Ikenberry describiera el mundo como el espacio donde la democracia y los mercados florecían, la globalización se consagraba como una fuerza histórica progresista y donde el nacionalismo y la guerra se hallaban en el punto más bajo, era en otras palabras el triunfo liberal de la visión occidental; sin embargo otros analistas desde el realismo geopolítico como Kissinger advertían que esa falaz calma no podía durar, esto debido a que la rivalidad internacional estaba incrustada en la naturaleza humana y que tarde o temprano volvería (Kagan, 2008). Estas predicciones establecían nuevos espacios conflictuales, derivados  ya no de la bipolaridad de la Guerra Fría, sino de la multipolaridad. La evidencia clara de estas predicciones las podemos encontrar en el Pacífico Asiático , este espacio geográfico históricamente ha convertido en un desafío geopolítico no sólo para los Estados Unidos sino para el imaginario occidental que este representa, el accionar belicista del gobierno de nor-corea encabezado por Kim Hong- Un, ha llevado a que organismos de carácter internacional como la ONU y bloques económicos regionales como la Unión Europea, impongan duras sanciones a su gobierno en materia económica, además de entrar a debatir cuál sería la mejor salida para esta encrucijada política; por un lado una incursión armada de gran escala liderada por los Estados Unidos y sus aliados, situación que pondría en desequilibrio el liderazgo políticos y económico de la China en la región o en el mejor de los casos un acercamiento diplomático que permita el desescalamiento de la amenaza nuclear en la región y tienda lazos de diálogo y cooperación en la consecución de un equilibrio continental.

El accionar nuclear de Corea del Norte, ha puesto en jaque dos de los principios sobre los cuales EE.UU ejerce presencia desde  la II Guerra Mundial en el pacífico, por un lado la libertad de mares para el comercio mundial y la protección de los aliados norteamericanos como Taiwán, Corea del Sur y Japón. Estos elementos conjugados con la desconfianza mutua  entre todos los países del Pacífico asiático ha llevado a un complejo desequilibrio, la responsabilidad del gobierno de Donald Trump radica en tomar medidas que le posibiliten no perder su papel de preeminencia política al lado de China en la región. Si se orquestara una incursión militar en Corea del Norte esta no podría ser liderada por los Estados Unidos ya que el accionar no contaría con el aval del gobierno chino por amenazar su soberanía, ya que llevaría una gran crisis humanitaria cerca de fronteras al igual que la presencia de tropas norteamericanas en una posible Corea unificada pondría en entredicho su poder en la región; por lo cual una escalada armada tendría que ser liderada eminentemente por la China como catalizador, buscando así el sometimiento del régimen norcoreano para reestablecer el lugar propio y de los Estados Unidos como únicas potencias nucleares en la región.

Ante esta salida bélica surge la antípoda, una salida diplomática, la presión a la que ha sido sometido el gobierno norcoreano, ha desencadenado una reacción belicista del dictador Kim hong- un, el cual ha catalogado las sanciones económicas como crímenes contra la población y acciones belicistas. Las instituciones del orden liberal occidental en alianza con la China deben poner en acción todos los mecanismos que dispongan para entablar negociaciones y diálogo abierto con el gobierno norcoreano, Es cuestión de analizar en qué se puede ceder, porque ya hace parte de los derechos tradicionales de los Estados, a cambio de una cooperación del gobierno de Pyongyang. Una negociación de los cuatro poderes implicados directamente (ambas coreas, China y Estados Unidos) podría ser el punto de partida, con una participación de implicados como Japón y Rusia, también (Piedarhita, 2017)

El reciente encuentro entre el líder norcoreano y su homólogo  chino en Pekín, abren las puertas de una pronta salida diplomática, este encuentro permite una relación más fluida con un Xi recientemente reforzado es esencial para el futuro económico de una Corea del Norte duramente castigada por las sanciones internacionales a su programa nuclear. Y el golpe de efecto de ser el primer líder que se reúna con Kim realza la proyección diplomática del presidente chino y de Pekín. (Liy, 2018)

Esta visita coloca de nuevo a China en el centro de la escalada diplomática en torno al programa nuclear de Norcorea, esto después del encuentro entre Pyongyang y Seúl  después de los juegos olímpicos de invierno llevados a cabo en Corea del Sur. Los dos encuentros son la mejor antesala al acercamiento entre Donald Trump y el gobierno de Pyongyang. La diplomacia se juega un papel preeminente en la desnuclearización de la península de Corea, alcanzar acuerdos políticos sin el uso de la fuerza se convierte en la mejor estrategia de acercamiento entre polos políticos opuestos como las Coreas, China y Estados Unidos. Aunque la guerra no está prohibida en el marco del Derecho Internacional Público, todos los Estados si tienen una responsabilidad moral de buscar preservar el orden mundial en pos de la convivencia pacífica a través de la negociación que no necesariamente implica sumisión.

 

Bibliografía

Kagan, R. (2008). El retorno de la historia y el fin de los sueños . Taurus .

Liy, M. V. (28 de Marzo de 2018). Kim Jong-un se reunió con Xi en su visita secreta a Pekín. Obtenido de https://elpais.com/internacional/2018/03/27/actualidad/1522127267_400820.html

Piedrahita, S. (2017). El dominio en el Pacífico: qué hacer con Corea del Norte. Obtenido de https://cepri.upb.edu.co/index.php/relaciones-internacionales/coreadelnorte-china-eu

About the author

Juan Carlos Cardona Londoño

Soy docente orientador de procesos en educación básica y educación universitaria en la ciudad de Medellín, magister en estudios Políticos de la UPB, interesado por temas relacionados con las dinámicas educativas, urbanas y políticas.