La danza del estratega: del campo de batalla al mundo corporativo

Alexandra Zapata

«La estrategia sin táctica es el camino más lento hacia la victoria. Las tácticas sin estrategia son el ruido antes de la derrota.» – Sun Tzu

En el escenario empresarial, la estrategia es mucho más que una simple hoja de ruta; es una danza elaborada y coreográfica en un escenario complejo y en permanente movimiento. Los líderes empresariales, como estrategas, se encuentran en un baile constante, combinando pasos calculados con giros inesperados para alcanzar el éxito. En este mundo de movimientos tácticos y estratégicos, el Estratega es la figura central, el maestro de ceremonias que orquesta cada movimiento con precisión y visión.

La estrategia es un elemento fundamental en la toma de decisiones, tanto en el ámbito personal como en el empresarial y el militar. En el contexto empresarial, la estrategia es el corazón latente de cualquier organización, el ritmo que impulsa sus acciones. No es simplemente un plan; es una carta de navegación que guía a la organización hacia sus metas y objetivos, y obliga a ajustar las velas según la dirección del viento, teniendo en cuenta tanto los recursos y restricciones internos como el entorno externo en el que opera.

Dos perspectivas en la definición de Estrategia

A lo largo de la historia, numerosos pensadores y líderes han reflexionado sobre la importancia de la estrategia y han dejado enseñanzas que siguen siendo relevantes en la actualidad.

Michael Porter, conocido como el padre de la estrategia, en su libro titulado «Estrategia Competitiva: técnicas para el análisis de los sectores industriales y de la competencia.»  plantea: «La esencia de la estrategia competitiva radica en relacionar una empresa con su entorno. Aunque la estrategia debe desarrollarse a la medida de las circunstancias de cada organización, no debería existir una estrategia única para una corporación diversificada. En lugar de eso, una estrategia debería ser el resultado de un proceso de adaptación al entorno competitivo en rápida evolución». Este concepto destaca la importancia de que una estrategia sea única y se adapte a las circunstancias específicas de una empresa, considerando su entorno competitivo y los cambios que pueden ocurrir en ese entorno. Porter enfatiza la necesidad de que las empresas establezcan una posición sólida y sostenible en su mercado mediante la elección de un conjunto claro de actividades que les permitan destacar y competir de manera efectiva.

Por el contrario, Peter Drucker, un influyente autor y experto en administración, siendo un poco más conservador y enfocado en la gestión interna de las organizaciones, indica que: “La estrategia es una dirección fija hacia objetivos definidos. Representa un compromiso firme de alcanzar resultados. En cambio, la táctica se refiere a la movilización de recursos para lograr objetivos en un contexto definido”.

Se puede ver el contraste entre estas dos perspectivas, en las que Porter destaca que la estrategia es como una danza interminable entre la empresa y su entorno. En esta danza, la empresa adapta sus movimientos a las circunstancias cambiantes y se asemeja a un bailarín que se adapta a cada giro inesperado en la pista de baile. Por otro lado, Drucker ve la estrategia como una coreografía meticulosamente ensayada en la que cada paso se ejecuta con precisión.

El Origen del Baile: La Estrategia como medio para Subsistir

La historia de la estrategia se remonta a nuestros antepasados. Desde la era de los Homo Sapiens, la caza era una estrategia esencial para la supervivencia. Los cazadores tenían que sincronizar sus movimientos y usar tácticas cuidadosamente planeadas para atrapar a sus presas, sin ser detectados. Era como una danza mortal en la que cada paso tenía que ser calculado. La caza, podría ser una de las primeras estrategias de la humanidad. Era necesario determinar la hora del día apropiada y el sigilo necesario para sorprender a la presa sin morir en el intento. Se requería determinar las herramientas necesarias y los peligros del entorno.

A medida que las sociedades evolucionaron, las estrategias fueron cambiando para adaptarlas a ese mundo en constante movimiento. El asentamiento de pequeñas poblaciones en lugares fijos hace necesario pensar en normas de convivencia, barreras de protección, y posteriormente, en formas de intercambiar frutos, alimentos y otros elementos básicos, por lo que surge el trueque. El trueque se convirtió en una danza de intercambio, donde los bienes y servicios se movían de mano en mano, como parejas de baile en un salón. Las ciudades amuralladas se convirtieron en una estrategia defensiva, un muro que protegía a la comunidad de los peligros externos. Más adelante, van surgiendo los estamentos políticos para dar orden al caos, y la intención de expandir los territorios y conquistar.

El Arte de la Guerra: La Estrategia como medio para Conquistar

El hombre en su inmensa inteligencia y búsqueda de evolución empieza a entender la lucha contra sus semejantes, como una manera de ganar territorios y poder. Para ello, era necesario pensar detalladamente en formas de llegar al enemigo y vencerlo. Es por esto, que, aunque las batallas se ejecutaban en el campo, era la planeación y la estrategia previa, lo que finalmente definía quien sería el ganador.

Muchos estrategas de la historia, como Sun Tzu, el antiguo filósofo militar chino, son ampliamente conocidos por sus enseñanzas sobre estrategia. En su obra «El Arte de la Guerra». Sun Tzu cita: «La estrategia sin táctica es el camino más lento hacia la victoria. Las tácticas sin estrategia son el ruido antes de la derrota». Básicamente, Sun Tzu compara la estrategia con la velocidad y la sorpresa en el campo de batalla. Una danza donde el guerrero se desplaza con rapidez y precisión, siempre un paso por delante de su oponente.

Por su parte, a Felipe II, padre de Alejandro Magno, quien gobernó Macedonia en el siglo IV a.C, se le atribuye la estrategia «divide y reinarás» como un enfoque político y militar que implicaba dividir a los enemigos o adversarios para debilitar su poder y controlarlos de manera más efectiva. Esta táctica es como un baile de manipulación política, donde se dividen a los adversarios para debilitar su poder, mientras el estratega controla la coreografía.

Siguiendo el recorrido de estrategas de la historia, no se puede dejar de mencionar a Napoleón Bonaparte, ampliamente conocido por sus estrategias militares y como un maestro en la maniobra en el campo de batalla, quien utilizaba la velocidad y la sorpresa para desplazarse y atacar al enemigo en puntos estratégicos. Solía dividir las fuerzas enemigas y derrotarlas por separado. Mantenía a sus ejércitos con las provisiones necesarias y con una buena logística que les permitía estar siempre organizados. Además de su habilidad en el campo, Bonaparte también era un hábil diplomático que forjó alianzas estratégicas y tratados que le permitieron expandir su imperio. Utilizaba la artillería para debilitar al enemigo, antes de lanzar ataques decisivos. Si se extrapola las estrategias de Napoleón al mundo empresarial, se podría hablar de lideres que analizan constantemente el mercado y se mueven al ritmo de su dinamismo, que proveen a su equipo de trabajo de todas las herramientas necesarias para ejecutar sus funciones, y que realiza alianzas estratégicas que le permitan permanecer en el baile.

El Maestro de Ceremonias: El Estratega como figura central

Un Estratega es una persona que se especializa en la formulación y ejecución de estrategias que buscan como resultado final alcanzar la visión, misión y objetivos de las organizaciones. Y que es responsable de planificar, coordinar y tomar decisiones que permitan la sostenibilidad del negocio. Un Estratega debe ser capaz de evaluar situaciones complejas, identificar oportunidades y desafíos, y diseñar planes de acción efectivos para alcanzar los objetivos establecidos, sin olvidarse de todas las variables internas y externas, así como de la identificación y ponderación de riesgos y el establecimiento de las medidas de eliminación, mitigación o control de estos.

Nicolas Maquiavelo en su obra «El Príncipe» reflexiona sobre la estrategia y el liderazgo, planteando cuestiones sobre cómo un líder puede utilizar la estrategia para mantener el poder y el control. Maquiavelo hace especial énfasis en dos características de un líder: la fuerza del León y la astucia de la Zorra.

En la era moderna, líderes empresariales destacados abordan este baile desafiante en el escenario corporativo con destreza, de forma que inspiran a otros a seguir sus pasos. Bill Gates, logró revolucionar el mundo tecnológico permitiendo que las computadoras personales fueran accesibles para todos. Steve Jobs, tenía una visión estratégica única para la creación de productos innovadores y elegantes como el iPhone y el iPad, que cautivaron al mundo y cambiaron la forma de conectarse. Jeff Bezos, en un ejemplo de estrategia de crecimiento y expansión global, convirtió a Amazon en una de las empresas más grandes y exitosas del mundo. Elon Musk ha demostrado habilidades estratégicas en múltiples industrias, como un director de orquesta que lidera danzas en diferentes géneros, desde vehículos eléctricos con Tesla hasta viajes espaciales con SpaceX. Su enfoque en la innovación, la sostenibilidad y la exploración espacial ha desafiado las convenciones y ha transformado industrias enteras.

El Último Acto: La Estrategia y el Estratega en acción

A lo largo de la historia, se han aprendido valiosas lecciones de estrategas militares y políticas, y sus enseñanzas siguen siendo aplicables en el mundo empresarial actual. La historia muestra que la estrategia es una parte intrínseca de la evolución, desde los tiempos de caza hasta las batallas y los negocios modernos.

Como si estuvieran dirigiendo una sinfonía, los estrategas determinan los compases y los ritmos que deben seguir para alcanzar sus objetivos y superar a la competencia. Mientras que la importancia de la estrategia radica en su capacidad para proporcionar dirección y propósito; es la brújula que orienta a la organización en medio de la incertidumbre y la competencia feroz. Sin una estrategia sólida, las empresas corren el riesgo de perderse en un mar de decisiones tácticas y reacciones impulsivas. Es como intentar bailar sin conocer los pasos; la improvisación puede ser emocionante, pero rara vez lleva al éxito sostenible.

El estratega, entonces, se convierte en la figura central que guía la danza estratégica. Es el visionario que ve más allá de los movimientos actuales y comprende el panorama completo. El estratega es el arquitecto de un plan maestro, el capitán que navega por aguas desconocidas, el maestro de ceremonias y el comandante que lidera a su ejército hacia la victoria. Su capacidad para anticipar los movimientos del mercado, adaptarse a los cambios y tomar decisiones informadas es fundamental para el éxito de la organización. La estrategia proporciona el marco y la visión, mientras que el estratega aporta la inteligencia, la intuición y la determinación necesarias para llevar a cabo esa visión. De esta forma estrategia y estratega como pasos y bailarín, deben alinearse con gracia, equilibrio y un sentido innato del timing para llevar a las organizaciones hacia el éxito en un entorno en constante cambio.


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Alexandra Zapata

Magister en Administración de la Universidad EAFIT, Especialista en Gerencia de Proyectos de la Universidad de Antioquia y Negociadora Internacional como profesional de base. Soy miembro activo de Women in Mining Colombia. Profesional de la industria Minera por alrededor de 15 años, en los cuales he ocupado posiciones gerenciales, en el área de Compras y Contratos.

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