La convicción de hacer lo correcto

“Después de estos años, puedo decir que puedo mirar a cada uno de mis vecinos a los ojos y con la frente en alto. Es la convicción, esa que se siente desde las entrañas, de hacer lo que uno cree correcto”.


Hace casi diez años cuando empecé a trabajar en minería había una gran estigmatización sobre esta industria y por ende de sus trabajadores. El imaginario de un colombiano promedio sobre lo que es minería está asociado a las prácticas de la minería ilegal: destrucción del paisaje, aguas, criminalidad. No en vano, cerca del 80% del oro que produce el país es ilegal y los minerales que producimos a gran escala son el carbón y el ferroníquel en la costa Caribe y La Guajira, pero la percepción del común es que los índices de calidad de vida no han mejorado considerablemente en estas regiones a pesar de que las empresas mineras son las grandes impulsadoras de la economía. Ahí la culpa no es de las empresas sino de la corrupción y de un estado incapaz de resolver las necesidades básicas de las comunidades.

En lo personal nunca tuve prejuicios negativos con este sector económico, por el contrario, siempre lo veía como uno de los más importantes del país junto con el de hidrocarburos. De cierta manera son sectores económicos cercanos. Seguramente esa percepción favorable me viene de mi propia historia familiar: mi abuelo paterno fue un trabajador de base de Ecopetrol que junto con mi abuela tuvieron seis hijos a quienes con mucho esfuerzo lograron sacar adelante, con la más importante herencia que mi abuelo desde un principio les dijo que les iba a dejar: la educación; aprovechando que esta empresa le subsidiaba la mayoría de los estudios a cada uno de sus hijos siempre y cuando cumplieran con un buen promedio académico. Al final, mis tíos y mi padre lograron sacar sus carreras profesionales adelante y escalar socialmente para vivir en unas condiciones más favorables que las que les tocó a mi abuelo y abuela en sus inicios.

Ese ejemplo me sirve para reafirmar que empresas como Ecopetrol, mineras, financieras, agrícolas y ahora las de nuevas tecnologías generan condiciones de vida dignas para sus trabajadores, les permiten escalar socialmente, tener aspiraciones y soñar con un futuro mejor. Ojalá, en el país estemos inundados de empresas que sus capacidades les permitan ir más allá de la ley para que sean sostenibles con el planeta y que sus empleados puedan crecer no sólo en lo económico sino en lo educativo y personal. Eso permite una mayor derrama económica y un engrosamiento de la clase media. Buena parte de la población pasaría de sobrevivir a vivir.

Durante este tiempo que llevo en el sector minero y a pesar de que sigue habiendo grupos que, por ideología, visión de desarrollo o intereses políticos lo atacan así no tengan suficientes argumentos; me convenzo más de su importancia y de que salgan adelante los proyectos mineros claves incluso para la transición energética de la que habla el presidente Petro. A mis colegas y compañeros nos mueve un propósito superior de construir país y de ayudar a superar y saldar los retos y deudas sociales que históricamente tenemos, sobre todo con la ruralidad.

Cada mañana me despierto con la ilusión de aportar para sacar adelante un proyecto que tenga un beneficio colectivo, que ayude a transformar positivamente la vida de las personas y de un territorio. Después de estos años, puedo decir que puedo mirar a cada uno de mis vecinos a los ojos y con la frente en alto. Es la convicción, esa que se siente desde las entrañas, de hacer lo que uno cree correcto.

About the author

José María Dávila Román

Comunicador Social - Periodista de la UPB con Maestría en Gerencia para la Innovación Social y el Desarrollo Local de la Universidad Eafit. Creo que para dejar huella hay que tener pasión por lo que se hace y un propósito claro de por qué y para qué, hacemos lo que hacemos. Mi propósito es hacer historia desde donde esté, para construir un mundo mejor y dejar un legado de esperanza y optimismo para los que vienen detrás. Soy orgullosamente jericoano.

Nota al pie: El columnista tiene o ha tenido vinculación laboral con la minera AngloGold Ashanti. 

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