La complicidad de Leyva con la dictadura de Ortega

Opinion

“Colombia por orden del ministro Leyva y seguro con conocimiento del presidente Petro apoyó a esa dictadura con su omisión del voto. Apoyaron a unos asesinos y dejaron solos a los ciudadanos que sufren la ignominia y el terror.”


El viernes 12 de agosto la Organización de Estados Americanos (OEA) convocó a una sesión para condenar las diversas violaciones de derechos humanos en Nicaragua por parte del dictador Daniel Ortega en la cual el gobierno de Colombia no estuvo presente y su ausencia tuvo resonancia a nivel nacional e internacional.

En un principio el gobierno nacional en cabeza del presidente Gustavo Petro y algunos de sus querientes le dijeron a la opinión pública que la ausencia de Colombia fue una “jugadita” del gobierno saliente y que la ausencia de un representante en la OEA se debió a que el nuevo gobierno todavía no había posesionado al embajador.

Una mentira total por parte del gobierno toda vez que la representación de Colombia ante la OEA ya estaba en manos del presidente Petro, ya habían pasado cinco días desde la posesión presidencial así que nadie le creyó al presidente esa pantomima que pretendía que los colombianos se la creyeran.

Sin embargo, el pasado domingo un medio de comunicación presentó la respuesta a un derecho de petición ante la Cancillería en donde como respuesta se deja ver que la ausencia de Colombia en esa sesión para condenar a Nicaragua, exactamente al régimen de Ortega por las violaciones de derechos humanos fue una orden expresa del Gobierno Nacional.

Así las cosas, el teatro que se montó en la opinión pública de que esa ausencia era una “jugadita” del gobierno anterior se cayó por completo. Queda demostrado que Colombia no fue a la sesión de la OEA porque la orden fue dada por el alto gobierno haciéndole el juego a Ortega, un amigo ideológico del presidente de Colombia y su canciller.

En esta situación hay varios protagonistas, el primero es el embajador(a) de Colombia ante la OEA que no asistió a la sesión y el segundo es el ministro de Relaciones Exteriores de Colombia, Álvaro Leyva, quien fue el que dio la orden para que el país a través de la ausencia APOYARA al régimen de Nicaragua.

Queda demostrado que la posición – hasta ahora – de Colombia es avalar a través de triquiñuelas diplomáticas la dictadura asesina y narcotraficante de Nicaragua. Nadie en Colombia o en otra parte del mundo puede creer que lo que hizo Colombia es un accidente o un “error de principiante”, lo que pasó fue una clara decisión deliberada del gobierno Petro.

Hoy todos los colombianos sabemos a ciencia cierta qué pasó ese viernes 12 de agosto en la OEA, es decir, que Colombia por orden del ministro Leyva y seguro con conocimiento del presidente Petro apoyó a esa dictadura con su omisión del voto. Apoyaron a unos asesinos y dejaron solos a los ciudadanos que sufren la ignominia y el terror.

Este acto del Gobierno Nacional tiene unas implicaciones muy importantes tanto en temas de política internacional como internas, esto es, Colombia quedó ante la región y el mundo como un país cómplice por omisión de la dictadura sanguinaria de Nicaragua. Nunca había pasado que Colombia no votara para condenar dictaduras sátrapas, con Petro y Leyva sucedió.

Tampoco se nos hará raro que el gobierno de Petro resulte apoyando y defendiendo las violaciones de DD.HH en Venezuela o apoyando la corrupción en Argentina, Perú y Chile. El gobierno colombiano demostró con su actuación en la OEA que es proclive y no ahorrará en esfuerzos por defender a esos países que son socios ideológicos del presidente Petro.

El mayor responsable de tan penosa actuación en la OEA de Colombia es el canciller, Álvaro Leyva, a él se le consultó y él tomó la decisión de la ausencia dejando un claro mensaje de apoyo a la dictadura sanguinaria de Nicaragua.

Este gobierno no le importa el destino y el sufrimiento del pueblo nicaragüense, le puede más las simpatías ideológicas que el sacrosanto valor de la vida. El presidente a través de su Canciller se alió con un dictador del Caribe, ese que está atentando contra la soberanía de Colombia al querer robarse nuestras aguas y riquezas.

¿De qué lado está el gobierno del presidente Petro? ¿De los dictadores asesinos o del pueblo que sufre? Más que un tema geopolítico es un tema moral.

Los colombianos no entienden cómo el presidente Petro y de seguro también el Canciller Leyva se dicen ser católicos, creyentes y personas de fe cuando con esa decisión en la OEA demuestran que están lejos de Dios y cerca de los dictadores sanguinarios.

Este es un tema que quedará en los anales de la historia de Colombia como un capitulo negro y punzante. Un gobierno del un país democrático tomó la decisión de dar su apoyo solapado a una dictadura.

Si el ministro Leyva tuviese honor y fuera un caballero renunciaría, pero como no es así, el Congreso del República debe llamarlo a un debate de Moción de Censura para que explique ese actuar del gobierno y salir del mismo – no lo van a censurar porque hay “mayorías” que lo van a impedir, pero quedará constancia –.

Adenda 1: Preocupa la insistencia del gobierno nacional a través del ministro de Hacienda de pasar esa reforma tributaria que se ha demostrado trae graves problemas para las personas de bajos ingresos, medios y altos, es decir, un golpe frontal contra toda la economía. Por otra parte, el ministro Ocampo cuando se le ha preguntado para qué se va a destinar ese dinero no sabe responder y hasta han cambiado las cifras de recaudo. Es un tema muy importante y que si se aprueba las consecuencias van a ser desastrosas.

Adenda 2: Las masacres en Colombia no se detienen, el país tiene un nuevo gobierno que dijo en campaña que desde el primer día iban a combatir esos hechos y en un poco más de 20 días de gobierno ha habido 16 masacres en todo el territorio nacional. Los colombianos nos preguntamos, ¿dónde quedó el gobierno que impulsaría la Colombia potencia mundial de la vida? No sé desde cuando el gobierno nacional empezará a gobernar, porque se excusan en que llevan poquito tiempo, entonces si llevaran más, ¿Cuántas masacres ya hubiesen sucedido?

About the author

Aldumar Forero Orjuela

Nací en Bogotá de una familia de origen campesino. Soy técnico en gestión administrativa y estudiante de ciencias económicas de la Universidad de La Salle, de igual manera cuento con un diplomado en cultura democrática de la Escuela Superior de Administración Pública. Soy un ciudadano que le interesa los temas nacionales, esto es, temas políticos, sociales y económicos, pero también interesado en la coyuntura política internacional.

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