La ciudadanía y el desprecio por la política

     

Es muy triste lo que está pasando en Colombia alrededor de la política. En nuestro país aplica la frase popular “estamos cagados y con el agua lejos”.

Al ciudadano del común y corriente le preguntan cómo ve a los políticos y entre muchas respuestas destaco las siguientes:

“Personas que inspiran desconfianza y no esperar mucho de ellos”

“Son un florero, que adorna, pero sirve para nada”

“Negociantes, aprovechados y politiqueros al final de cuentas”

“Malucos”

Cuando digo ciudadanos comunes y corrientes, me refiero al que trabaja y no está esperando algo directo de los políticos: ni favor, ni contrato, ni puesto ni su amistad. Aunque tampoco podemos negar, que muy interiormente, hasta los que hacen campaña y votan, no se niegan hablar negativamente de ellos.

Todas esas frases y pensamientos negativos son merecidos. Los políticos han realizado la cosecha sin mucho esfuerzo.

Mi frase inicial la digo porque no veo en los candidatos actuales la posibilidad de un cambio real. Sólo se escuchan frases bonitas y bien armadas. Argumentos para hacernos creer que manejan el tema, que son “expertos claramente preparados”.

El candidato presidencial Sergio Fajardo dice que “hoy hay un total desprecio por la política, un desprestigio total de la política”[1]; ante lo cual uno podría pensar que está conectado con el país y con la ciudadanía.

Pero no… lo que en el fondo hay es un discurso amable y condescendiente.

Señores candidatos: la gente común y corriente lo que quiere es ver resultados, que le hablen de manera concreta, que le digan lo que se va hacer y así saber con lo que no se cuenta. Quieren oír y ver a un candidato creíble.

No esperan que le hablen de neoliberalismo, museos, centro político, programático, discusión ideológica, todos, todas y todes.

Quieren saber cuántos puestos de empleo proyecta generar cada año

Quieren saber cómo va a resolver o iniciar resolver el tema con los guerrilleros, paramilitares y narcotraficantes.

Quieren saber cómo va a enfrentar la inseguridad que cada día crece, en vez de disminuir.

Quieren saber cómo van a hacer para que la autoridad funcione, actúe de manera oportuna y que la justicia brille sin tanto drama y shows en los medios de comunicación.

Quieren saber si la educación y la salud van a ser sostenibles y no esa jartera de ver fallas en el servicio de manera continua.

Quieren saber si se van o no poder movilizar sin trancones, paros y actos violentos en las vías.

Quieren saber si los van a dejar trabajar y producir para sus familias y país.

El día que un político le hable así al país y se acompañe de resultados (aunque sean mínimos), podremos vislumbrar un cambio de la política y de una transformación de la sociedad.

Necesitamos gobernantes que dejen hechos definitivos, que cuando el que lo reemplace quiera hacer algo contrario, toda la ciudadanía perciba el efecto negativo y reclame con sentimiento y fuerza.

Y si el nuevo gobernante continúa la buena labor del que se va, todos sintamos que al fin estamos cogiendo rumbo hacia el progreso general y la paz.

Mientras eso no suceda, el desprecio y la apatía por la política continuarán inexorablemente. Los líderes tendrán sólo a sus fieles seguidores y/o interesados creyentes.


[1] Red social Twitter – https://twitter.com/sergio_fajardo/status/1456971202480705538?s=20

About the author

Jorge Enrique Hernández

Abogado. Monteriano. Director de la página web Movilidad Total, en la cual publico blogs sobre Movilidad y Tránsito. Interesado en los temas políticos a su alcance. Candidato al Concejo Municipal de Montería.

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