Jugando a Ser Alcalde

     

La forma es la madre de la armonía, y por eso, el buen trato y el respeto es fundamental para que una sociedad pueda vivir tranquila. Quienes representan la institucionalidad tienen el deber ético y moral de ser bastiones de paz y abanderados de las buenas formas.

El alcalde de Medellín se ha caracterizado por gobernar en redes sociales, y por protagonizar muchas rencillas, se ha peleado con parte de la prensa de la ciudad y con una representación importante del empresariado Antioqueño, además enfrenta un proceso de revocatoria.  Es recurrente ver que el señor Quintero es tendencia en el país y no precisamente por las buenas acciones, sino por sus distintos encontrones con ciudadanos en redes, su gabinete y su principal escudero en el Concejo de Medellín, quienes protagonizan continuamente escándalos públicos, mensajes temerarios y encontrones que dejan muy mala sensación la administración que creó la Secretaría de la “No Violencia”, sarcástico ¿verdad?.

Hace poco fuimos testigos de cómo el alcalde protagonizaba un hecho penoso en redes, calificando a ciudadanos de “pelagatos”, un lenguaje que demuestra odio y rechazo por quienes lo controvierten, si un gobernante no está preparado para que lo contradigan, debatan y se le opongan, entonces ¿qué hace gobernando?

El principio fundamental del orden social es el respeto por la gente y la institucionalidad. Quien ocupa el primer cargo público de una ciudad debe ser una persona moderada, resiliente, con capacidad de escucha, respetuosa y fundamentalmente un abanderado de la paz que propenda  el buen trato y de las buenas formas, porque las palabras son importantes pero el ejemplo arrasa. Hoy lo que vemos es una persona que juega a ser alcalde, que considera que las redes sociales son para hacer berrinches, alguien que confunde el carácter con la patanería y grosería.

El éxito de Medellín durante décadas se centró en la triada Universidad-Empresa-Estado como principio de gobernanza. Lamentablemente hoy esa relación fue desvirtuada estratégicamente por “los independientes”, quienes se la han pasado imponiendo un discurso de odio, que ha venido acrecentando el panorama de división, y de irrespeto por la institucionalidad. El empresariado ha perdido la confianza en la administración, y quien pierde es la ciudad, porque el alcalde no ha unificado sino separado.

Sumado a lo anterior, el señor Quintero ha desconocido sistemáticamente la capacidad de los medellinenses de tomar las riendas de su ciudad, puestos de primer nivel hoy son ostentados con personas que no tienen ni el más mínimo sentido de pertenencia por nuestra ciudad, donde es evidente que las decisiones sobre la ciudad no las toman en Medellín, ni mucho menos medellinenses.

La cereza del pastel: Hace unas semanas un escándalo en redes sociales con una artista de la ciudad, donde se denunciaba al alcalde por presuntamente haber exigido que la echaran del establecimiento comercial donde trabajaba porque ella no lo saludó. Más allá de la veracidad de los hechos, el alcalde lejos de mostrar un tono de aclaración en sus redes, publicó un trino fuera de contexto de la implicada donde expresaba su apoyo de un político contrario a él, deslegitimando la denuncia.

Que el alcalde expusiera a la ciudadana de esa manera fue innecesario, eso no lo hace mejor alcalde, es un acto de inmadurez, una situación que pone en riesgo la integridad de la cantante; es que si el alcalde pierde el control ante una circunstancia como esa denuncia, entonces nunca tendrá el control frente a la criminalidad que padece ciudad.

Si la persona llamada a fomentar la paz y la integración se comporta como un niño berrinchudo ¿qué futuro le espera a Medellín?

Recientemente hemos visto infinidades de intercambios de trinos entre el expresidente Uribe y el alcalde Quintero, una situación bochornosa, mientras la ciudad se hunde en el desgobierno, el alcalde se pelea por redes sobre quien es más “guapo”. Si hay que ser guapo es con la pobreza, con la criminalidad y con el desempleo, no en redes.

Hacemos un llamado a la sensatez al señor alcalde, buscar culpables en todo lo malo que pasa es un repertorio politiquero y populista, concéntrese en gobernar con legalidad, mesura y respeto, estamos a poco más de dos años para terminar esta pesadilla de mandato. Ya es hora de que asuma su rol con seriedad, compromiso y madurez como gobernante de la segunda ciudad más importante de nuestro país y le otorgue a Medellín el estatus que se merece.

Defendemos la libertad, y quien defiende la libertad defiende el respeto por la diferencia, por eso señor Daniel Quintero le recordamos que el respeto por la diferencia es el mejor camino para mantener la unidad, porque el ser humano mientras más humilde más grande es.

 

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Ricardo León Yepes Pérez

Docente universitario, ex Concejal de Medellín.

2 Comments

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  • un pueblo se merece lo que elige, desde hace mas de 24 años venimos en l misma linea, mire el concejo de Medellín, concejales groceros y alcaldes que no van hacer lo que le propusieron a su pueble, eso lo llamamos mandato de política, que ya la gran mayoría de los mandatarios están haciendo, miren a la señora Aura Marleny concejal de Medellín por mas de 20 años y que hacen daño a su pueblo que los eligió, que tristeza esta clase de políticos

  • excelente columna doctor Yepes, hace usted un estudio juicioso acerca del comportamiento del mandatario de los Medellinenses , deplorable desde todo punto de vista, lástima que una metrópoli como Medellín haya hecho semejante elección, creo que merecemos otro tipo de gobernante que sea más sensato para controvertir las diferencias. 👍👌