James Joyce: el narrador de lo interior

JAMES JOYCE: EL NARRADOR DE LO INTERIOR

“Dublineses es un libro muy interesante para crecer psicológicamente a partir de la experiencia de la lectura y de la vivencia de sus personajes. El lector sincero se encontrará consigo mismo y se extrañará muchas veces”

Narrar es un ejercicio. Para otros, un arte. Pero pienso que, para James Joyce, integrando las anteriores, narrar era el hecho de estudiar y revelar al ser humano. ¿En qué consiste estudiar y revelar al ser humano? Es el hecho de que, sin ser psicólogo de profesión ni psiquiatra, y sin apelar a un método científico especializado, Joyce, recurriendo únicamente a la observación constante y cuidadosa de la sociedad de su época, logra comprender, entender y exhibir la conducta, no solo exterior, sino también interior, de sus conciudadanos. Conductas de las que quizá esas personas no eran conscientes, pues, para revelar algo, primero hay que observarlo, y James lo hizo perfectamente, dedicando el tiempo y el trabajo suficientes para comunicar sus hallazgos.

Por ejemplo, refiriéndome únicamente a su obra Dublineses, Joyce nos narra al ser humano sin titubear y con plena conciencia de lo que hace. Aquí están, expuestos, personajes que viven constantemente embriagados; la confrontación entre católicos y protestantes; mujeres de carácter fuerte y «decidido»; madres que defienden los derechos de sus hijas por encima del arte, es decir, en situaciones en las que la madre tiene, o debe tener, más valor que el propio arte; dilemas morales delirantes; desigualdad social y laboral; música flotante; hombres agresivos y frustrados que, a la vez, son generosos y fieles a la amistad, etc. En Dublineses, el lector no es pasivo: es llamado a pensar y reflexionar sobre la conducta moral y ética de los personajes. Es invitado a debatir, sin la garantía de que siempre termine siendo un simple lector, pues puede acabar convertido en un personaje del libro. Un dublinés.

«No sabía si llegaría o no a hablarle, y si le hablaba, cómo iba a comunicar mi confusa adoración. Pero mi cuerpo era un arpa y sus palabras y sus gestos eran como dedos que recorrían mis cuerdas» (Arabia).

En esta clase de situaciones podemos encontrar a los personajes de sus quince relatos, envueltos en reflexiones incesantes y constantes que explotan en sus mentes y en sus sensaciones. Joyce, mediante la voz del narrador, ya sea en primera persona del singular o en tercera persona del singular, relata la interioridad del ser humano: sus temores, sus gozos, sus contradicciones, sus «confusiones», sus cobardías, sus valentías y sus autoengaños. La mente es narrada; la acción es el pensamiento.

Dublineses es un libro muy interesante para crecer psicológicamente a partir de la experiencia de la lectura y de la vivencia de sus personajes. El lector sincero se encontrará consigo mismo y se extrañará muchas veces. Surgirán debates internos. Los relatos de Dublineses te invitan a entrar en tu interior.

Abrebocas al libro

Una nubecilla

«Sintió en lo vivo el contraste entre su vida y la de su amigo, y le pareció injusto. Gallarher estaba por debajo suyo en cuanto a cuna y cultura. Sabía que podía hacer cualquier cosa mejor que lo hacía o lo haría nunca su amigo…».

Un triste caso

«El amor entre hombre y hombre es imposible porque no debe haber comercio sexual, y la amistad entre hombre y mujer es imposible porque debe haber comercio sexual».

Las hermanas

«A veces se divertía haciéndome preguntas difíciles, preguntándome lo que había que hacer en ciertas circunstancias o si tales o cuales pecados eran mortales o veniales o tan solo imperfecciones. Sus preguntas me mostraron lo complejas y misteriosas que son ciertas instituciones de la Iglesia, que yo siempre había visto como cosas más simples».

Francisco Javier Jiménez Barrios

Licenciado en Español y Literatura, abogado, poeta, magíster en Didáctica y estudiante de Doctorado en Educación. Docente del sector público. Fundador del Centro Literario, Educativo y Jurídico (CLEJ).

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