Inicia el periodo de Petro, una era de incertidumbre y debacle

“Seré un opositor de todas las horas al gobierno de Gustavo Petro. Este país no puede dejarse amedrentar de un populista ni mucho menos quedarse callado ante sus propuestas malvadas”


El pasado domingo 7 de agosto se posesionó como nuevo presidente de Colombia Gustavo Petro asumiendo las funciones que ordena el artículo 189 de la Constitución además de convertirse en el nuevo comandante supremo de las Fuerzas Armadas de Colombia.

El reto del nuevo presidente es gigantesco sobre todo después de venir de una campaña electoral llena de promesas idílicas y de prometer el cielo y la tierra como el nuevo “cambio”. La votación de Petro fue de 11,3 millones de colombianos frente a 10,5 millones que votamos en contra de él, luego el presidente debe entender que no gobierna sino con el 50% de la población a su favor, el restante 50% NO lo apoyamos.

Para hacer una verdadera oposición se debe tener como base el programa de gobierno que le se le presentó a los colombianos sin dejar de lado el pasado político del nuevo presidente, esto es, que por ser presidente nos olvidemos de su pasado y como “borrón y cuenta nueva” solo hablemos de su gestión como presidente, los antecedentes son muy importantes.

El nuevo gobierno inicia con un Congreso a su favor, su bancada, la del “Pacto Histórico”, es mayoría en el senado y la cámara además del apoyo del partido liberal, el partido conservador y otras colectividades que traicionaron sus principios y sus ideales por los manjares de puestos y contratos.

El programa de gobierno de Petro se basa en el “cambio” y en las reformas estructurales al Estado, reformas que van desde las económicas y sociales hasta reformas al funcionamiento de las Fuerzas Armadas. Algunas reformas ya empezaron a hacer tránsito en el Congreso de la República.

Las propuestas del nuevo gobierno se basan en “la paz, la justicia social y la justicia ambiental”. Idearios que parecieran plausibles, pues todos queremos la paz, que haya equidad y por supuesta una férrea defensa al medio ambiente. El meollo del asunto radica en que estas tres figuras retóricas cuando las dice un líder de izquierda en realidad significan todo lo contrario. Es decir, para ellos la paz es dialogo con terroristas e impunidad; la justicia social es castigar el progreso, el desarrollo y la generación de riqueza, por último, la justicia ambiental es la cesión de la soberanía nacional a organizaciones internacionales sesgadas.

Sus reformas se concentran principalmente en cuatro frentes neurálgicos para el desarrollo y la vida de los colombianos. En la agenda del nuevo gobierno está reformar el sistema económico, el sistema ambiental, el sistema de seguridad y defensa y el sistema pensional y de salud. Mencionaré las propuestas y explicaré los impactos de cada una de las reformas que el presidente Petro piensa presentar y según él junto con su coalición de gobierno serán un cambio histórico positivo para la nación.

  1. Gustavo Petro quiere un cambio sustancial en el modelo económico del país, según él, Colombia debe transitar del modelo feudalista a un verdadero “capitalismo productivo”.

El cambio económico que quiere hacer el presidente estará concentrado en dos frentes principalmente. El primero a través de una reforma tributaria y el segundo a través de modificaciones en el funcionamiento del aparato productivo en el campo colombiano.

Petro y sus aliados radicaron una reforma tributaria confiscatoria y castigadora del desarrollo y el progreso económico del país, la intención es recaudar billones de pesos en recursos de personas que se rompen el lomo trabajando las 24 horas para poder progresar en Colombia.

Respecto del campo colombiano que según el presidente piensa hacerlo más productivo lo hará a partir de lo que ha denominado “democratización” de la tierra que no es otra cosa que la expropiación de la propiedad privada de los colombianos.

Esa propuesta se basa en que los “ricos” cedan sus tierras a los “pobres” mediante el cobro de excesivos y asfixiantes impuestos. Esto es la aplicación de la vieja fórmula socialista del siglo XX en donde los “ricos” se pelean con los “pobres” y el Estado se vende como mediador de esa clase “pobre” donde se hacen ver como los Robin Hood de la sociedad (por cierto, historia mal contada y tergiversada por la izquierda depredadora).

El presidente Petro debe tener cuidado con sus propuestas, eso que él llama “democratizar” no es más que una expropiación lo cual es una clara violación a la propiedad privada y una afrenta directa contra todo el sector productivo del país. Con este tipo de decisiones es que el mundo ha padecido las más pavorosas guerras que traen como resultado muerte y pobreza.

 

  1. Respecto al tema ambiental, el nuevo presidente ha propuesto que la nación haga una transición energética, es decir, que el país pase de la explotación de petróleo como recurso energético a las energías limpias.

Esto suena muy loable y creo que nadie está en contra de esta propuesta y máxime cuando el mundo padece los efectos del cambio climático. Entonces la discusión no se debe centrar si estamos de acuerdo o no en la transición energética, todos estamos en la línea de esa transición, lo importante es ¿cómo? vamos a llegar a ese estadio. No es lo mismo dar ese paso en el corto plazo que en el largo plazo. Y la ciencia y el desarrollo económico aconsejan que se haga paulatinamente.

El nuevo presidente quiere ENTERRAR el petróleo con ese discurso populista del cambio climático y las energías limpias. Parece que el presidente ignora que Colombia vive en buena parte de los ingresos que recibe por cuenta de la exportación de hidrocarburos. Si se llegare a eliminar la exploración y explotación de petróleo como lo quiere el presidente la catástrofe para las finanzas del país es inminente.

Con el aumento en los últimos meses del dólar el precio del petróleo también aumenta, luego esos ingresos para el país derivados de la exportación o venta de ese hidrocarburo oscila alrededor de los 20.000 millones de dólares anuales, esto es, el 45%-50% del total de las exportaciones de nuestra nación. Si no se vuelve a sacar petróleo, ¿Qué recurso o actividad reemplazará esos ingresos que se pierdan? Teniendo en cuenta que el presidente lo piensa hacer en un corto periodo de tiempo.

Si Petro entierra el petróleo también entierra la riqueza de Colombia y por ende entierra el ingreso de los colombianos medido en el PIB per cápita, es decir, nos volveríamos más pobres. Condenaría a Colombia a la dependencia energética extranjera y a la miseria social y económica.

 

  1. Gustavo Petro de antaño ha sido un enemigo a ultranza de las Fuerzas Armadas. El nuevo presidente fue miembro del grupo terrorista M-19 que cometió todo tipo de crimines contra el ejército y la policía, sin embargo, un proceso de paz (mal hecho) lo indultó y hoy posa como faro moral de la paz y defensor de la convivencia y el dialogo.

Pero como el que ha sido nunca deja de ser, Gustavo Petro logró llegar a la presidencia de la República bajo un discurso mentiroso y retador contra las Fuerzas Armadas y piensa “reestructurar” toda la fuerza, según él, para consolidar la paz. Me pregunto al igual que millones de colombianos, ¿será que el presidente buscará venganza y retaliación en las Fuerzas Armadas?, yo creo que sí.

Todo el estamento militar y policial está asustado con Petro como su comandante supremo, aunque deben rendirle respeto y obediencia eso no quita el temor avasallador que ronda todos los cuarteles en el territorio nacional.

Existen algunas propuestas del presidente que sí son una amenaza directa a la fuerza y a la seguridad nacional lo cual coloca en fragilidad la institucionalidad militar y en consecuencia la de todo el país. Por ejemplo, el presidente quiere acabar con el fuero penal militar, figura jurídica especial para los militares, es decir, que sea la misma organización castrense quien investigue y juzgue a los militares y no un juez civil.

El fuero penal militar es una garantía para los soldados y policías porque quienes los juzgan saben los procedimientos militares y bajo esa premisa pueden impartir justicia, mientras que jueces civiles se rigen por la jurisdicción ordinaria lo cual hace que el racero para juzgar sea como el de cualquier ciudadano teniendo en cuenta que un militar y un civil no son lo mismo.

Otra controversial propuesta es la de pasar a la Policía Nacional del ministerio de defensa al ministerio del interior. Esto lo que significa es que la Policía pasaría de ser un cuerpo militar y civil a uno al servicio de los políticos y no del ciudadano. Una Policía en el MinInterior obedecería a ordenes políticas y eliminaría por completo el rigor de protección al ciudadano, el cumplimiento de la Constitución y la ley y por supuesto ser la guardiana de los derechos de los colombianos.

De igual manera, el presidente y toda su horda de congresistas quieren desmontar al ESMAD dejando sin protección a la ciudadanía cuando esta quiera ejercer su derecho a la manifestación pacífica pero también para mantener el orden.

 

  1. Por último, el tema pensional y de salud que el presidente quiere modificar es un tema neurálgico para el país sobre todo cuando el 99% de los colombianos tiene cobertura en salud y la cotización pensional es libre, es decir, cualquier ciudadano decide si cotiza en el Sistema Privado de Pensiones (SPP) o en el Sistema Público de Pensiones (Colpensiones). El nuevo gobierno quiere OBLIGAR a los colombianos a que el Estado administre dilapidando esos recursos privados.

El nuevo presidente quiere tomar los recursos de las pensiones para dilapidarlos en sus exorbitantes subsidios. Que el Estado pase a administrar TODAS las pensiones de los colombianos no es más que la legalización del ROBO a esos recursos. Con esto el presidente quiere convertir el ahorro de los colombianos en plata de bolsillo, en la caja menor de su gobierno para financiar todo su programa populista que conduce a la miseria y a la pobreza.

Por el lado de la salud, el presidente tiene en la mira a las EPS, su argumento gira con base a que el derecho a la salud se convirtió en un negocio. Bueno, esto que dice el presidente es falso de toda falsedad y la intención de Petro es que la salud quede en las inoficiosas manos del Estado quitándole a los privados el manejo de estas entidades. Es importante tener en cuenta que todo lo que manipula y hace el Estado sale mal.

Las EPS han sido y siguen siendo entidades que cubren costo y gastos médicos de todos los colombianos y que son entidades que ayudan y apoyan sobre todo a las personas con dificultades económicas. Por supuesto que hubo EPS que han sido corruptas y de pronto habrá algunas, pero la solución no es acabar con el sistema sino liquidar las malas y mejorar el actual sistema.

Muchos dicen que si al gobierno le va bien al pueblo le irá bien, pues eso del todo no es cierto, la historia ha demostrado que cuando a un gobierno (políticos y aliados) de izquierda le va bien necesariamente al pueblo le va mal. Así las cosas, ojalá el presidente Gustavo Petro no cumpla con lo prometido en campaña porque de lo contrario a Colombia le esperan años de un calvario socialista en donde los dirigentes políticos se enriquecen mientras al pueblo de todas las “clases” se empobrecen.

Aldumar Forero Orjuela

Joven oriundo de Bogotá D.C. Nacido en 1998, de familia conservadora, se ha adherido a las ideas del liberalismo que aboga por el respeto a la vida, la libertad y la propiedad como los valores más importantes de una sociedad.

Economista de la Universidad de La Salle. Con diplomados en cultura democrática y juventud constructora de paz.

Ha sido columnista en varios medios digitales de opinión y actualmente es columnista en Al Poniente.

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