Opinión

Ideas con propósito

Sin duda alguna, las empresas y sus líderes se han topado con múltiples obstáculos (desafíos) que han permitido la reinvención, no sólo en ideas, sino también en comportamientos de éstos para afrontarlos. El siglo XXI exige un cambio de paradigma en la forma de cómo hemos venido haciendo negocios y liderando procesos, asumiendo cada vez más un rol filantrópico y sostenible.

Tal como lo dijo Laurence “Larry” Fink, Presidente de BlackRock -la firma de gestión de activos más grande del mundo-:

“Without a sense of purpose, no company, either public or private, can achieve its full potential.”

Inclusión, equilibrio, sostenibilidad y éxito son elementos de la cadena que permite explotar al máximo el potencial de los líderes, compañías y gobiernos de hoy; la inclusión como base fundamental de la integridad y el desarrollo social, el respeto y las formas que unen a una comunidad; el equilibrio como efecto de una función de entrega y recibimiento, es decir, de recíproco dinamismo y fluida sincronización entre los procesos sociales, ambientales y productivos, y la comunidad; la sostenibilidad como pensamiento y PROPÓSITO, pues es aquí donde se centra el verdadero desarrollo de los sectores, factores y actores miembros de un sistema colectivo; realmente, es la sostenibilidad lo que abarca la razón de ser social, ambiental, sin distar o apartar de la razón económica.

 “El éxito es conocido como el propósito real de las compañías y sus líderes, pero el éxito, en tiempos de hoy, es secuela de un propósito dado más a la función del siglo XXI: La sostenibilidad.”

 

Aunque la sostenibilidad es, en teoría, un término y en la práctica, una realidad, muchos se autocalifican de ser sostenibles o autosostenibles cuando en verdad su sentido filantrópico no coordina operativa ni estratégicamente con el negocio. Sin dar nombres concretos, pongo en consideración un claro ejemplo de lo anterior:

 

Una compañía en Colombia hacía campañas que consideraban como “sostenibles” y de “alto impacto social”, relacionando este último con su RSE. Esta compañía conserva, al día de hoy, unos procesos productivos que están a la vista de la CAR por contaminación de la cuenca de un importante afluente, adicional a ello, su cultura ha evidenciado una ruptura motivacional en sus colaboradores, pues ha representado un alto porcentaje de renuncias y despidos injustos. Igualmente, ha estado relacionada en unos casos de corrupción que están a la espera del proceso legal y, como si se tratara de un caso empresarial inventado por un maestro de universidad, la compañía consideraba acciones y campañas de “alto impacto social” o de responsabilidad social empresarial un almuerzo con la comunidad un día por trimestre, es decir, cuatro veces al año…

Cuando era Representante estudiantil ante el consejo de Facultad de Administración de empresas de la Universidad Cooperativa de Colombia, fui invitado a un evento organizado por líderes estudiantiles llamado V ENRE (Encuentro Nacional de Representantes Estudiantiles), llevado a cabo en la ciudad de Bogotá, precisamente en la Universidad Nacional de Colombia y la Universidad de Bogotá Jorde Tadeo Lozano. El evento comenzó con los saludos de los rectores de cada universidad, incluyendo el saludo de la Universidad Santo Tomás.

Uno de los momentos más interesantes de este encuentro era conformar mesas de trabajo por área de estudio y contar experiencias en el liderazgo de los estudiantes y el trabajo mancomunado con su respectiva universidad. Hubo un caso que me llamó mucho la atención y era que se hablaba de sostenibilidad con sus tres pilares: 1. Desarrollo social, 2. Protección ambiental y 3. Crecimiento económico.

El caso era el siguiente, hablando también sobre las buenas prácticas que incluían a la universidad en altos índices de RSU (Responsabilidad Social Universitaria) y sostenibilidad:

Se unieron estudiantes de diferentes áreas: Administración de empresas, Contaduría Públicas, Arquitectura, Diseño e Ingeniería Civil. Estos estudiantes buscaron el sector más vulnerable de Bogotá y pensaron socialmente – primer pilar de la sostenibilidad – en cómo ayudar a esas personas a vivir en condiciones óptimas de vivienda y acceso.

Los estudiantes de Arquitectura, Diseño e Ingeniería Civil se unen para estructurar un plan fachada, o algo similar, el cual constaba de mejorar las viviendas de las familias habitantes del sector objetivo, así que se hicieron planos de las viviendas y se detallaron los materiales, los cuales tenían única característica: eras materiales sostenibles. Igualmente, en su plan incluían el arreglo de vías de acceso, lo cual eso llegó a traducirse en una importante propuesta económica por parte de los estudiantes de Administración y Contaduría, quienes estaban con su función de estructuración de proyecto e implementación del mismo.

Estructuran la propuesta y la radican en su universidad para evaluación. La universidad aprueba, asigna un presupuesto y, adicional a ello, crea una alianza con una empresa muy importante de cemento y suministro de materiales de construcción.

Se ubicó temporalmente a las familias en un sitio adecuado para ellas y comenzó la implementación del proyecto. Una vez finalizado el proyecto, las familias fueron reubicadas y ya contaban con viviendas estructuradas, fachadas limpias y sostenibles y con vías de acceso en óptimas condiciones. La universidad y la empresa aliada (patrocinadora) reciben reconocimiento social y del sector y mejoran su competitividad con altos estándares de calidad, sostenibilidad y Responsabilidad social.

La sostenibilidad es un trabajo mancomunado de diferentes áreas y sectores, organizaciones y líderes y sus resultados son, en efecto, un grado mayor de competitividad lo cual se verá traducido al éxito. Vimos cómo la sostenibilidad termina siendo un propósito integral en las comunidades, asumiendo un sentido social, ambiental y económico.

No obstante, vimos también con las organizaciones tienden a confundir “ser sostenible y responsable socialmente” con actividades que en sí son sólo formas sin fondo.

La sostenibilidad va más allá del discurso filantrópico y se traduce en las acciones de las organizaciones y sus líderes… por eso hablar de una empresa sostenible en la realidad es hablar de ideas con propósito como la de los estudiantes, la universidad y la empresa aliada.