Opinión Selección del editor

Hipoteca Inversa o Política Inversa

Uno de los efectos que la pandemia del Covid 19 ha generado a nivel global, tiene que ver directamente con las repercusiones económicas para todos los sectores de una nación. Ya hemos conocido de serias crisis económicas por diversos motivos y entre ellas una muy renombrada fue la  crisis del 29, Pero ya hemos experimentado otras que han dejado una huella y un lastre terrible en los sistemas financieros, pero sobre todo en aquellos que han confiado sus inversiones no sólo en las acciones públicas sino también en grandes inversiones de rentas. Y a pesar de las catástrofes financieras, se ha podido recuperar la economía, pero a un alto costo de la vida de miles de personas.

Considero, por tanto, que si bien, desde una conciencia de hacer parte de un sistema financiero y del capital, no creo que se nos deba regalar todo a los ciudadanos, puesto que constantemente trabajamos, innovamos y nos esforzamos por generar una renta de manera honesta para nuestra familia. Sin embargo, a pesar de esto, pienso que se pueden tomar medidas dentro del sistema del capital que puedan favorecer a la población y sin hacer apología extrema a un proteccionismo exagerado o a una estatización extrema, si debemos tener un poco de corresponsabilidad en estas circunstancias con la población vulnerable y con la clase media. Y esto significa que, si bien no le estamos echando la culpa a alguien exclusivamente por la pandemia, los Estados se están enfrentado a la toma de decisiones que puedan revertir los efectos negativos que ya hoy tiene la sociedad en conjunto en un nivel de incertidumbre mayor. Por ello, el sistema del capital efectivamente puede generar riqueza, bienestar,  pero puede también,  a su vez,  generar procesos de inequidad para que las personas no accedan  a bienes y servicios de mejor calidad.

Por lo tanto, muchas iniciativas pueden ser bienvenidas para efectos de generar bienestar, pero otras no sólo parecen desesperadas sino poco razonadas para un contexto tan diferente al que nos exponemos. Por ello, ante las pocas expectativas que hoy se pueden tener para acceder a una pensión, e incluso al pago de una vivienda digna, u obtener un modelo de protección a la salud digno, qué sentido tiene el promover una figura de Hipoteca Inversa, ante el desconcierto social y la incertidumbre y sobre todo echando nuevamente sobre la espalda de hombres y mujeres que han conseguido un bien inmueble la opción de recibir un pago por hipoteca, y luego dejar en prenda este inmueble para que sus hijos paguen por algo que su sucesor ya había pagado?; Realmente estamos siendo justos y equitativos incluso con las personas de las tercera edad que llevan largo tiempo sosteniendo su propia familia e hijos e incluso nietos?

Es decir, no creo que tanto conocimiento en economía avanzada, lleve al gobierno a pensar que, de manera desesperada, la manera de sostener la viabilidad financiera, sea endeudando nuevamente en una hipoteca a quienes ya han logrado obtener el beneficio de una casa propia. Existen otras formas en las cuales podamos incentivar la economía, incluso ofreciendo unos periodos de gracia en las deudas bancarias y en los créditos hipotecarios con tasas bajas de interés y competitivas; el sistema bancario ha desarrollado modelos de proyección financiera y los Estados buscan proteger sus inversiones, pero los ciudadanos también requieren estabilidad en su propia renta, y además con la posible previsibilidad de que puedan tener una vejez medianamente modesta y digna para pasar sus últimos días, pero esto requiere de política honesta y no de política inversa, y allí está el grave error de una propuesta de endeudamiento POST-MORTEN, que sólo agregará mayor incertidumbre generacional.

Política Inversa:

Es indiscutible, que para estos momentos lo que necesita la población e incluso la inversión extranjera y la nacional es previsibilidad y certidumbre, no todo lo contrario. El escenario que creamos con una propuesta de hipoteca inversa es irracional y además recesivo, y considerándome capitalista creo que va a crear una mayor bomba económica que llevará al caos social. Las posibilidades de Colombia para convertirse en un abanderado de unas políticas sociales y equitativas, no van a ser posible con una serie de medidas de esta índole.

Estamos sirviendo en bandeja de plata a la actividad criminal generando propuestas tan recesivas y nocivas. No es un momento para asfixiar la economía de los ciudadanos, sino de incentivar, no es regalar es promover y generar condiciones de mejorar sus condiciones vitales.

La perspectiva ética en decisiones o propuestas como estas debería ser primordial, aquí más allá del capitalismo es el ser humano, que puede generar recursos, incentivar la economía, participar de una red global de cooperación, pero no puede ser bajo el prisma de que se salven los que puedan. Ellos, seguramente no se preocuparán, ni siquiera después de muertos, pero sí debe existir una conciencia ética sobre este tipo de propuestas.

La hipoteca inversa no es más que una hipoteca,  que generará una deuda impagable a alguien que se muere, y a quien le ponen en la lápida el documento de crédito hipotecario, que le será endosado a sus hijos o familiares para pagarle de nuevo al banco. En última instancia el banco o un privado paga una mensualidad a una persona que tiene una expectativa de vida de 10 años pero que su familia deberá asumir por otros 20 para pagar la deuda con intereses, pero que ya se sabe que no podrán pagar; los bienes pasarán a los bancos para la remate y sólo les generará mayores activos y los ciudadanos con mayores pasivos y reseñados en data crédito IN SAECULA SAECULORUM.

La política inversa no creara mejores condiciones y siendo optimista a pesar de esto, creo que las Altas Cortes y el mismo Congreso de la República pueden presentar otras opciones menos nocivas como el COVID, pero esto dependerá de que no seamos políticos inversos, sino sensatos.

 

Esto fue escrito por

Olmer Muñoz Sanchez

Magíster en Estudios Políticos de la Universidad Pontificia Bolivariana.
Filósofo. Docente del área de seguridad y defensa y relaciones internacionales. Experto en el conflicto colombiano y en el orden político internacional.

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