Geopolítica: acuerdo nuclear con Irán

Medio Oriente, ese lugar donde cada paso debe ser muy cauteloso, donde hay poco respeto por los derechos humanos y donde la religión se mezcla con la política; esta península de gran trascendencia histórica, que fue testigo del auge y decadencia de grandes imperios y civilizaciones como Persia, hoy en día sigue viviendo grandes tensiones como en antaño. Por ello, este medio se ha propuesto traerles en un formato light, algunas de las cosas que deberías saber sobre el acuerdo nuclear con Irán. Quédate hasta el final.


Irán es un país de organización teocrática, característica que pocos recuerdos positivos ha traído a lo largo de la historia, donde no hay organización democrática y se tiene muy poco respeto a la contradicción política; en este país –como muchos aledaños– es muy peligroso ser mujer, cristiano u homosexual. Ha tenido señalamientos de ser fuente de financiación del grupo terrorista Hezbolá (Enlace de interés AQUÍ) y desde hace varias décadas tiene programas estatales de enriquecimiento de uranio, el cual, ha sido considerado por la comunidad internacional como peligroso.

Un poco de historia

Debo reconocer que soy uno de esos nerds que pasaron su infancia y adolescencia leyendo sobre historia universal, y que el maravilloso canal de YouTube VisualPolitik me hizo –luego de muchos años– volverme a interesar en seguir el paso de lo que ocurre en el globo. Por ello, es crucial enterarse de algunos acontecimientos que explican las características del actual conflicto.

La primera clave por entender es que el know-how inicial que tiene el país islámico para poder aspirar a desarrollar armamento nuclear proviene de los Estados Unidos, de acuerdo a una investigación desarrollada en la Universidad Complutense de Madrid (Fuente AQUÍ).

“El origen del programa nuclear iraní se remonta a 1950 durante la última dinastía monárquica que tuvo el país bajo el poder del Sha Mohammad Reza Pahlaví. Durante su régimen, el Sha comenzó a desarrollar energía nuclear con el apoyo y financiación de su aliado por aquel entonces, EEUU, guiado por su ambición nuclear y su necesidad de poder. Nueve años más tarde, bajo el control de la IAEA, se establece el Centro de Investigación Nuclear de Teherán (CINT), equipando al país iraní de un reactor nuclear de investigación sustentado con uranio altamente enriquecido proporcionado por EEUU. Sin embargo, no fue hasta 1967 cuando inició su actividad.”

En principio Irán y la nación norteamericana tuvieron alianza. No obstante, en 1979 estalla la revolución islámica en Teherán, marcando el final de la dinastía Pahlaví y estableciéndose una república teocrática bajo el poder del religioso Ruhollah Jomeini de corte chiita, que frecuentemente es asociada con facciones de creyentes intolerantes con otras culturas y religiones.

Hacía 1984, el país reanuda las investigaciones nucleares con apoyo y acompañamiento técnico de China y Rusia, y hacía finales de la década de los 90’s, los EEUU alerta a la comunidad internacional que Irán estaría tras el desarrollo de una arma nuclear; sin embargo, el gobierno de este país insistía que su programa tenía objetivos energéticos únicamente.

En el año 2000, Bill Clinton implementó duras sanciones económicas contra la nación persa. La debacle económica no se hizo esperar, pues cuando se trata del bloque norteamericano y de Europa Occidental, hablamos de cerca del 40% del PIB mundial y una mayor proporción dentro de la demanda internacional energética. Todo lo anterior, teniendo en cuenta que el país iraní es dependiente del petróleo y similares.

Posteriormente, según lo expuesto en un artículo de BBC News Mundo (Enlace AQUÍ):

“(…) en 2003 la Organización Internacional de Energía Atómica (IAEA, por sus siglas en inglés) descubrió que Teherán había desarrollado durante 18 años un programa secreto que incluía la existencia de varias plantas atómicas importantes y sofisticadas.”

Las sanciones económicas surtieron efecto, y Teherán cedió a las presiones de acuerdo a un reportaje del periódico español ABC (Enlace AQUÍ):

“Tras meses de crisis, Irán anunció que se adherirá al protocolo adicional del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP) y que suspenderá sus actividades de enriquecimiento de uranio, tal y como le exigía el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).”

Se estima que en 2005 se reanudaron en secreto los procesos de enriquecimiento de uranio. Ya en 2006, el entrante presidente de Irán Mahmud Ahmadineyad, ordena cesar la cooperación con el OIEA. El Consejo de Seguridad de la ONU impone sanciones (Fuente AQUÍ).

Hacia 2010, las sanciones se fueron endureciendo tras una alerta del Consejo de Seguridad de la ONU que indicaba que Irán había adquirido la capacidad suficiente para desarrollar una bomba atómica en poco tiempo.

La investigación mencionada de la Universidad Complutense de Madrid, recalca:

“(…) Irán se vio obligado a paralizar sus actividades de enriquecimiento de uranio a causa de un ataque informático en la plantación nuclear de Natanz que, según declara el periódico español El Mundo, habían orquestado Washington junto a Israel para sabotearlo. Este suceso complicó aún más las relaciones entre Irán y EEUU, pero al mismo tiempo obligó a la nación persa a iniciar de nuevo negociaciones con la comunidad internacional; aunque, de nuevo, sin ningún éxito a largo plazo. Todo ello desembocó en una cuarta ronda de sanciones por parte de la ONU que perjudicó notablemente a Irán, llevándole a una crisis económica que asfixió su economía en 2012 tras el embargo de las importaciones de petróleo.”

Por el año 2012, dentro de la nación persa se comenzaron a mover aíres políticos “moderados” alrededor del oficialismo tradicional, por lo que en 2013 ganó las elecciones el presidente Hasán Rohaní (se destaca que solamente cumple con un papel de jefatura de Gobierno y jefatura de Estado muy limitada y en consonancia de lo aprobado por el líder supremo), el cual promovió una agenda en campaña que restableciera lazos diplomáticos y comerciales con Occidente para poder estabilizar una economía muy golpeada.

Ello, permitió avanzar en las conversaciones con Occidente sobre limitar la actividad nuclear a niveles de enriquecimiento de máximo el 20%, entre otras condiciones para levantar las sanciones económicas (esto se marca como antecedente del acuerdo nuclear de 2015).

Lo que debes saber del enriquecimiento de uranio

Según un fantástico y muy didáctico artículo del diario español El País (Fuente AQUÍ), el uranio enriquecido puede ser:

  1. Poco enriquecido. Si el uranio tiene un bajo enriquecimiento, es decir, que tuviera una concentración química de entre el 3% y 5%, serviría como combustible (U-235) para las instalaciones de energía nuclear. Por el contrario, si el uranio presenta un alto enriquecimiento, es decir, tuviera una concentración mínima del 20%, sería utilizado para los reactores de investigación.
  2. Altamente enriquecido. Necesario para poder fabricar armas de naturaleza nuclear como bombas atómicas, el uranio debe estar enriquecido al 90% como mínimo, y esto requiere mucho tiempo y dinero, además de abundantes recursos minerales y tecnológicos. Por tanto, la clave no radica en saber cómo dividir el uranio para poder enriquecerlo, sino en construir las instalaciones nucleares y tecnología suficientes para poder llevar a cabo ese proceso.

El polémico acuerdo nuclear de 2015

El acuerdo tuvo una fatídica ronda de negociaciones entre 2013 y 2015, y a pesar de la moderación y muestra de buenas intenciones de Rohaní, muchos sectores políticos dentro del país norteamericano y otros en Reino Unido y Europa continental, manifestaron el error de levantar sanciones a un país presidido por un grupo político profundamente extremista y anti-occidente. De referencia, recomendamos el siguiente video:

Finalmente, tras muchas rondas de negociaciones fallidas, el 14 de junio de 2015 se firma en Viena entre Irán y el P5+1, mediante Resolución 2231 del Consejo de Seguridad de la ONU (Fuente AQUÍ), el cual consistía en:

  1. Limitaciones en el enriquecimiento (Investigación y desarrollo sobre enriquecimiento y existencias de instalaciones nucleares). El país se comprometía a limitar su enriquecimiento de uranio al 3,37% y a enriquecer uranio únicamente en la instalación de Natanz durante un máximo de quince años, así como eliminar más de la mitad de las centrifugadoras de enriquecimiento de uranio que poseía por todo el país, suspender su I+D en instalaciones nucleares avanzadas y vender una cierta cantidad de sus reservas de uranio enriquecido al 5% a países como Rusia a cambio de uranio en su estado original no enriquecido.
  2. Remodelación de las Instalación de agua y reprocesamiento (Arak). La nación persa debía eliminar el reactor de agua pesada de la población de Arak que utilizaba combustible a base de plutonio, material utilizado para la elaboración de armamento nuclear, y no construir ninguna plantación de estas características hasta 2030, quince años después.
  3. Embargo de armas. La Resolución establecía las limitaciones de Irán en materia militar durante un espacio de tiempo de ocho años, prohibiendo la comercialización de las armas hasta 2021 y el embargo de materiales necesarios para su programa de misiles hasta 2024.
  4. Levantamiento de sanciones. La Resolución estableció que serían levantadas progresivamente todas aquellas sanciones impuestas sobre el sector petrolero, el sector financiero (bancos iraníes, transportes, seguros, entre otros), así como a aquellas personas físicas o jurídicas (empresas) iraníes.
  5. Medidas de transparencia y vigilancia de incumplimientos.

El resultado

Muchos sabemos que ante el escenario iraní se planteaban tres alternativas: una intervención militar –que habría sido mucho más costosa que la realizada en Irak–, mantener las máximas sanciones económicas y diplomáticas posibles, y una salida negociada. En principio, un acuerdo se vislumbraba como la opción óptima al conflicto, no obstante, las buenas intenciones cuando se está sentado junto a un país que es liderado por extremistas, de poco sirve; haciendo un paralelo, Donald Trump alimentó su discurso de lo que para muchos fue una gran irresponsabilidad: levantar medidas que permitieron capitalizar al régimen islamista para culminar su proceso nuclear.

Hacia principios de 2021, Irán anunció que tenía todo un escenario favorable para desarrollar armas nucleares tras estar cerca de los niveles mínimos requeridos del 90%, según un artículo de CNN (Enlace AQUÍ).

El gobierno Biden, nuevamente ha anunciado una ronda de negociaciones con la nación persa, la cual probablemente ya cuenta con una bomba atómica o esté en pruebas finales de su fabricación; negociaciones que resultarían en levantar las sanciones económicas. Luego, ¿no serían mayores recursos económicos para terminar y/o masificar la fabricación de bombas nucleares? o ¿aumentar la financiación hacia grupos extremistas como Hezbolá?


Este artículo apareció por primera vez en nuestro medio aliado El Bastión.

About the author

Kevin Pacheco Del Castillo

Barranquillero. Administrador inmobiliario y Abogado egresado con experiencia en Derecho Privado.

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