Ganadería: Potencial de exportación y sostenibilidad

Colombia, un país donde ya es costumbre hablar del olvido estatal. Si ocurre en las principales ciudades ¿Qué podemos esperar en las regiones? La verdad muy poco, se ha normalizado prácticas que no pueden ser aceptadas, tales como: Extorsión, inseguridad, falta de acceso a servicios públicos, vías principales en pésimo estado, y ni hablar de las secundarias, mucho menos de las vías terciarias que dan vergüenza y lastima, una corrupción rampante y desbordada. Así y todo, el sector ganadero con cerca de 650.000 productores a nivel nacional se abre su espacio en el mercado internacional gracias al esfuerzo mancomunado de un gremio pujante.

El hato ganadero para el 2022 se encuentra compuesto por cerca de 29.500.000 animales y ocupa el número 11 a nivel mundial. Una cifra nada despreciable para el gobierno nacional cuando se espera un tímido crecimiento en el 2023 que en el mejor de los escenarios ascienda al 2.9% del PIB.

Un gobierno con ganas de impulsar su sector agrario y desestimular la explotación minero-energético, no debe apoyar políticas en contra de la exportación de ganado y mucho menos cuando el ganado en pie por vía marítima representa ingresos para el país del orden de USD 151.526.000 durante el 2021 con 247.171 animales exportados, lo cual no representa ni el 1% del hato ganadero del país, desvirtuando con esto la hipótesis de que es la exportación de ganado en pie la que ha generado escasez y es el factor por el cual aumenta el precio de la carne a nivel nacional.

El sector ganadero genera más de 910.000 empleos directos, lo que representa 4.1% del empleo nacional según cifras de Fedegan, con una forma de producción de sistemas silvopastoriles que incentivan a la recuperación de los ecosistemas por medio de la reforestación, conservación de la biodiversidad, cuidado de cuencas, captura de carbono y lo más importante con políticas de buen trato animal y buenas prácticas ganaderas (BPG). Son formas de producción que atraen a los consumidores de países como Rusia, Chile, Emiratos Árabes, Egipto y de Medio Oriente a consumir la carne colombiana y esto hace de la ganadería una actividad más rentable y productiva.

Los pequeños productores equivalen al 85%, es decir, cuentan con menos de 25 animales y son los que han recibido un beneficio directo en sus ingresos por la exportación de ganado, lo cual los ha incentivado a mejorar su genética y lograr mayor eficiencia en el uso de la tierra.

Estos logros son posibles gracias al tesón impregnado por las familias campesinas y ganaderos que trabajan arduamente con honradez y honorabilidad. Ahora, se imaginan una política pública enfocada en el acompañamiento técnico, fiscal, y de inversión en el campo colombiano de la mano de una gestión diplomática en la apertura de mercados de alto interés como la Unión Europea, países asiáticos y Estados Unidos.

La Colombia profunda y ganadera tiene una oportunidad de oro que solo es posible si se unen sinergias entre el sector público y privado, con reglas claras, y dando apertura sin restricción al mercado internacional cumpliendo con el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT).

 

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Juan Camilo Guerra Salazar

Economista y administrador de negocios de la universidad EAFIT. Criador de la asociación colombiana Cebuista y Socio Cebuinos de Sucre.

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