Opinión

Fher ¿ignorante, idealista o resentido? Escoja usted

José Fernando Emilio Olvera Sierra conocido artísticamente como “Fher” se puso una camiseta con la cara del Che Guevara en relieve negro y fondo rojo, en el marco del concierto que ofreció la agrupación Maná en los Ángeles California.

La imagen de marras titulada para la historia como el “Guerrillero Heroico”, y que Fher se incrustó en el pecho la noche del 24 noviembre, fue obturada por el fotógrafo cubano Alberto Díaz Gutiérrez (1928–2001, Francia).  La tomó, según relata el propio autor, el 5 de marzo de 1960, con una pequeña cámara Leica negra de 9 mm, cuando Ernesto Che Guevara, Fidel Castro, Jean Paul Sarte y Simone de Beauvoir posaban en el funeral de las víctimas del buque La Coubre que cargaba 76 toneladas de municiones belgas provenientes del puerto de Amberes, el 4 de marzo de 1960.

Esta imagen devino después a símbolo e icono del pop y de la revolución cubana, cuando fue moldeada a dos colores —blanco & negro— por el artista irlandés Jim Fitzpatrick en 1968.

Luego de ver la imagen del vocalista de Maná pavoneándose con este símbolo del merchandising, bien podría preguntarse cualquier persona:

Se habrá enterado Fher que el Che Guevara fue un auténtico asesino en serie.

Fher, habrá tenido en cuenta, antes de ponerse semejante camisa, que el Che Guevara fue, conjuntamente con su homólogo del terror Fidel Castro, uno de los fundadores que erigieron los campos de trabajo forzado que hubo en Cuba en la década de los 60, claramente identificados como Unidades Militares de Ayuda a la Producción para encerrar a homosexuales, a creyentes de la religión católica y los adeptos de las religiones afrocubanas (yoruba).

Habrá caído en cuenta el intérprete de Maná que al ponerse esa camiseta estaba —está— avalando, cuando no endilgando, el legado de horror y cenizas que espació el Che Guevara.

Fher habrá confrontado la confesión de parte del Che Guevara cuando pregonó, en 1964, ante la ONU que: «sí, hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando mientras sea necesario»

Recordará Fer aunque sea un poco que fue Ernesto Che Guevara quien hizo ejecutar a cerca de 200 personas en la fortaleza de La Cabaña, en 1959.

Fer, de verdad, verdad se creerá el cuento de que el revolucionario fue —en pretérito perfecto, a dios gracias para la humanidad— un héroe revolucionario, un romántico y humanista.

Habrá leído Fer un extracto del propio diario del revolucionario cuando escribió en su diario “Viajes por América Latina” (1951-1952) Epítome y declaración de venganza), que iba a degollar a sus enemigos, según consta en cita textual: “Degollaré a todos mis enemigos”.

Se habrá enterado Fer que el revolucionario era apodado como: “El Carnicero de la Cabaña” (fortaleza militar usada como cárcel y fusilamientos), para la cantidad de personas que llevó al paredón.

Se habrá enterado Fher que el Che también prohibió ¡el rock and roll!

Sabrá Fher que el credo del Che y Fidel Castro fue que los gays y las lesbianas eran “gente enferma” que debían dejar el paso al hombre nuevo, políticamente sano que produciría la Cuba comunista, puesto que solo los hombres, para despecho de los homosexuales y las mujeres, “Hombres viriles capaces de salvar a la revolución”.

En fin, resulta bastante paradójico que sea el propio Fher que clame por la Paz con un asesino pegado al pecho.