FELICES FIESTAS

     

Cada fin de año los ojos se llenan de lágrimas, la boca de sonrisas y el corazón retumba en la mayoría de personas de esta sociedad consumista que enceguecidos por las maravillas del mercado, de manera casi compulsiva han hecho de las fiestas navideñas un comercio alejado totalmente de su sentido originario. ¿Qué es la navidad? Es la pregunta que podríamos hacer sensatamente en estas fechas. El antiquísimo texto de la Calenda es una aproximación al sentir humano y espiritual que en su naturaleza misma recuerda un hecho que partió la historia en dos. Para explicar el sentido de la navidad cito siempre este texto ya que sitúa en la historia a Jesús, un judío nacido –paradójicamente- en el 6 a.C. en Nazaret (nueva teoría fundante de los exégetas contemporáneos que desplaza la centenaria tradición del nacimiento de Jesús en Belén de Judá) haciendo una alusión al contexto histórico. Octavo Kalendas ianuarii: así inicia el texto, haciendo una aproximación a la fecha en la que Cristo Nació. La celebración litúrgica de la natividad del Señor se ubicó el 25 de diciembre, día en que las culturas grecorromanas hacían un culto a Apolo, dios del sol, reemplazando la fiesta mundana por la fiesta cristiana del nacimiento del “Sol que nace de lo alto” (Lc 1, 78), pero la fecha al parecer fue en días cercanos a esa, donde el invierno en la actual palestina endurece. “En la Olimpíada ciento noventa y cuatro. En el año septingentésimo quincuagésimo segundo de la fundación de Roma. En el año 42 del imperio del César Octavio Augusto, cuando en todo el mundo reinaba la paz” ese es el año seis a.C. del calendario gregoriano, donde el “despistado” monje que hizo los cálculos olvidó el hecho de que su división de la historia por el “evento-cristo” tuvo ese margen de error de seis años. Eso a fin de cuentas no es lo más importante (o vayan a díganle a mi abuelita a ver si entiende algo de estas fechas).

A lo que quiero llegar es que por medio de la Iglesia la tradición de las fiestas de navidad se ha extendido reconociendo el nacimiento de un personaje que creyentes y no creyentes reconocen como un sabio profeta del amor y de la caridad.

Caridad para Cristo no es dar a los mas necesitados; la caridad cristiana evoca a la palabra griega mal-traducida como “amor” amor que brota del “ágape” ese amor fraternal entre los hombres, una visión antropológica positiva de la creatura que por naturaleza vive en pugna y confrontación. “Jesucristo, Dios eterno e Hijo del eterno Padre,  queriendo consagrar al mundo con su venida,  concebido del Espíritu Santo  y transcurridos nueve meses desde su concepción,  nace en Belén de Judá,  hecho hombre, de la Virgen María” en otras palabras menos cristianas: quiso ser una voz de aliento en un mundo corrupto que gira fuera de control. Jesús y su misión salvífica reconocía que la naturaleza del hombre es paralela a la maldad, una visión similar a la que tenía Thomas Hobbes cuando hablaba de la necesidad de un soberano para que brindara la seguridad entre los hombres que eran potencialmente enemigos entre sí. El Dios-hecho-hombre se ha hecho hermano con la naturaleza humana para redimir su alma (para los que creen) y ser testimonio del amor (para los que no) un amor que se traduce en caridad. Si reconociéramos que la navidad es un llamado al amor al prójimo (reconociendo nuestra naturaleza problemática) creyentes y no creyentes sabríamos que la respuesta a los males de hoy es la caridad. Políticos que aman su vocación y su trabajo no son corruptos, ciudadanos que aman su labor y ejercen su derecho con caridad serán ciudadanos íntegros. Cristianos que amen no serían juzgados por doble moral; ateos que amen serían justos y los petulantes que se muestran cotidianamente.

Jesús dividió la historia con un mensaje de amor, paz y fraternidad. Ese deseo es el mismo que hoy invoco sobre todos los lectores de este proyecto nacido de la buena fe de jóvenes que quieren amar a la sociedad y transformarla. Que la paz, la alegría y la esperanza se encuentre en cada uno de los hogares de nuestros seguidores. Deseo bendiciones para los que creen en lo trascendente y prosperidad para los proyectos de quienes aún dudan en ello. Para todos, empezando por mí, a confiar en el amor. La esperanza no es lo último que se pierde: es el amor. Quien ama espera.

¡Felices Fiestas!

JOSE A. COLLAZOS MOLINA Huilense, Estudiante de Ciencia Política de la Universidad de Antioquia.  Asesor Administrativo en el Comité de Asuntos Estudiantiles del Consejo Académico de la Universidad de Antioquia. Subdirector del Grupo Juvenil Ruah en Prado Centro.  Editor y Diagramador en la Escuela de Teología “San Miguel Arcángel” en 2010. Director y conductor del programa radial “El esplendor de la verdad” en 2011.
JOSE A. COLLAZOS MOLINA
Huilense, Estudiante de Ciencia Política de la Universidad de Antioquia.
Asesor Administrativo en el Comité de Asuntos Estudiantiles del Consejo Académico de la Universidad de Antioquia. Subdirector del Grupo Juvenil Ruah en Prado Centro.
Editor y Diagramador en la Escuela de Teología “San Miguel Arcángel” en 2010. Director y conductor del programa radial “El esplendor de la verdad” en 2011.

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