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Falsos Positivos, el horror de la familia Tole Toledo

El 17 de abril del año 2002, la familia Tole Toledo sufrió una de sus mayores tragedias, los hermanos Guillermo y Leonardo fueron desaparecidos en el municipio de Lérida, Tolima; luego de ese día, la familia comenzó un proceso de búsqueda para esclarecer la verdad y poder tener certeza del paradero de sus familiares.  La única información con la que contaban era -según declaraciones de la hermana ante el tribunal de Justicia y Paz- que alias el “Cuñado”, un paramilitar del Frente Omar Isaza de las Autodefensas Unidas de Colombia, los citó en un parque del municipio de Lérida.

Mientras la familia vivía sus días más difíciles, el 18 de abril del 2002, un día después de la desaparición, el Batallón Patriotas perteneciente al municipio de Honda, Tolima, reportó la muerte de dos guerrilleros del Frente Bolchevique del Líbano, Tolima. La operación denominada “Mercurio” indicaba que en la vereda Tarapacá, municipio del Líbano, se produjeron enfrentamientos con miembros de esa guerrilla, dando de baja a dos guerrilleros cuya identificación no fue posible lograr y fueron declarados como NN. Sin embargo, la inspección técnica a los cadáveres realizada por el equipo forense permitió recolectar la información de las características morfológicas de los cuerpos que coincidían con los dos hermanos Tole.

Tras largos años de investigaciones, en el año 2014 la unidad de investigación del Tribunal de Justicia y Paz consiguió declaraciones de las Autodefensas Unidas de Colombia afirmando que los dos jóvenes habían sido retenidos por ellos y, posteriormente, habían sido entregados al Ejército Nacional. Siendo, así las cosas, los hermanos Tole Toledo fueron “capturados” por los paramilitares en Lérida y aparecen como guerrilleros muertos en combate en el Líbano. Este hecho no es más que personas muertas ilegítimamente para ser presentadas como bajas en combate o también denominadas: Falsos Positivos.

Después de casi 20 años de recolectar pruebas y cruzar información un fallo del Tribunal Administrativo del Tolima condena al Estado por Falsos Positivos, la sentencia menciona que hubo una clara intervención del Estado, concretamente miembros de las fuerzas militares y, específicamente del Batallón Patriotas de Honda, Tolima. Cabe mencionar que, el papel de la justicia en general y de los tribunales en específico en fallar y sentenciar este tipo de hechos es fundamental para el aporte a la reparación y no repetición de las atrocidades de la guerra.

Esta sentencia revela el accionar criminal que tenían mancomunadamente las Fuerzas Militares y las Autodefensas Unidas de Colombia, así mismo, demuestra en casos concretos la política de Falsos Positivos que según indica la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) “Por lo menos 6.402 personas fueron muertas ilegítimamente para ser presentadas como bajas en combate en todo el territorio nacional entre 2002 y 2008” lo que equivale a 18 personas asesinadas a la semana.

Por otra parte, el caso de los hermanos Tole, no es solamente de Falsos Positivos sino, además, de desaparición forzada. Aún, 20 años después los cuerpos no han sido ubicados por ninguna institución ni por sus familiares. Se han realizado investigaciones con miembros del CTI, se ha tratado de esclarecer a través de los soldados y con sepultureros, pero los cuerpos aún no han aparecido; luego de identificarlos como guerrilleros NN y de tomar las pruebas suficientes, que permitieron la posterior identificación por parte del equipo forense, los cuerpos desaparecieron.

Así mismo, se reconoce la importancia de la condena al Estado, sin embargo, la condena de tipo penal aún no se ha proferido. Resulta importante, para el país y, sobre todo, para sus familiares saber, ¿quién dio la orden? Y ¿Quién la ejecutó?

Resulta interesante que los hechos ocurridos (falsos positivos) con los hermanos Tole Toledo coinciden con lo que fue la Política de Seguridad Democrática formulada por el expresidente Álvaro Uribe Vélez. Miles de personas inocentes muertas a manos del Estado solamente para mostrar “resultados” y ser el presidente de la “mano fuerte y el corazón grande”. Además, la desaparición forzada, que solo hasta el año 2000 fue catalogada como delito, es una de las acciones del conflicto con más dolor. Los familiares de desaparecidos no logran tener un proceso de sanación hasta el día en que aparezcan, de la manera que sea, el cuerpo de sus seres queridos. La nación colombiana necesita ser reparada, necesita garantías de no repetición, necesita verdad, necesita PAZ.


Nota del autor: Esta columna tiene como reconocimiento a la familia Tole Toledo y en especial a Rubén Darío Tole, hermano de Guillermo y Leonardo, quien fue mi exprofesor de matemáticas y gran amigo de mi papá y de mi mamá

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Rafael Nuñez

Politólogo de la Universidad Nacional.

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