Opinión Política Selección del editor

Fajardo y su centro

Aún recordamos con desazón las elecciones presidenciales anteriores y especialmente la segunda vuelta; el relato de que Fajardo tiene que ver con el desastre de sociedad que vivimos ha querido ser bloqueado y cuando menos silenciado, a los (as) que creemos porque estudiamos en plena tusa electoral los resultados que fue de esa manera, se nos acusa de radicales.

Y es que sí cabe hacer la pregunta de lo que significa o podría llegar a significar el Centro como posición política en Colombia ya que debido a la despolitización del discurso de políticos, muchas (os) ya dizque se ubican ahí; en ese punto en el que primero, no sabemos cómo es y segundo, ¿cómo habrá de funcionar eso alguna vez? de llegar a ser posible.

Sin embargo, los procesos que avanzan por todo Colombia de las (os) excluidos (as) no niegan ni el discurso ni en sus acciones la creciente politización que vive el país, muestra de ello es que la “reputación” de Uribe en sus palabras está en “deterioro”. Y sí, politizar en Colombia es polarizar duelale al que duela. Empecemos.

Las herencias.

La primera herencia de las élites políticas en Colombia viene de la casi casta (ellos se imaginan así) de derecha, criolla, esclavizante, aristócrata de la centralidad.

Esta es una herencia quizás de las más dañinas para el país, son un tipo de personas que se creen detentadores de la verdad pero esa verdad es extranjera, foránea, ajena a lo que puede ser Colombia. Ellos (as) se creen de allá, de otro lugar, de otra latitud. Han hecho sus estudios muchos de ellos (as) en universidades de EE.UU.  o Europa, hablan mejor el inglés que el español como le pasa a Santos o Duque por ejemplo. En sus viajes a Conocer el mundo como se dedicó Pastrana cuando era presi, observan, miran e imitan, traen los chécheres viejos para industrializar la economía, vienen con lo obsoleto de Europa o EE.UU. a crear riqueza en Colombia y eso cuando la hacían, ya ni eso.

Ya prefieren  importar la papa por ejemplo, o la leche como se avizora, o el maíz o la cebada y hasta el café. Esta élite es como la plaga de las langostas en aquel relato bíblico.

La segunda herencia de las elites políticas de derecha está atada a lo regional, departamental, empresarial.

Esta es una élite que se alcanzó a hacer a pulso cuando se pudo, cuando no había narcotráfico en Colombia, por lo menos no de coca, o digámoslo a calzón quitao’, cuando Pablito no vivía o peor cuando no era político.

Esta élite generó empleo, creó riqueza y poco a poco por la falta de decisión en muchos gobiernos esta riqueza se fue concentrando, no se generaron dinámicas de proletariado, ni las condiciones para que el fantasma comunista que llegó a Colombia en los años 30 se hiciese realidad;  pues este cuentico no lo inventó el prohombre, antioqueño con cara de sacristán, no, siempre ha sido un discurso también del empresariado en Colombia para no distribuir su privilegio, su tierra, sus negocios.

La última herencia de la élite política de derecha en Colombia y por ser la última la mejor es: corrupta, mafiosa, paramilitar, ladrona, criminal, empresarial, a veces aristócrata como en el caso de Pacho Santos involucrado en los testimonios de Salvatore Mancuso, o más que involucrado mero parcero.

Esta última herencia es como una hibridación de todo lo anterior más la política violenta, o las armas en la política. Es un camino legitimado por ellos mismos y sus privilegios, sus negocios especulativos con la tierra, sus negocios inmobiliarios, su  agroindustria. Es el despojo de tierras, el desplazamiento forzado y hasta el premio por el asesinato de inocentes como sucedió o ¿sucede? O ha sucedido con la política de seguridad democrática, los eufemismo también aplican para nombrar la democracia y no solo los “homicidios colectivos”.

Es una herencia que lastimosamente va más allá de las élites y que casi parece ADN en lugares donde las oportunidades estas si base de la democracia, no llegan mucho.

Esta herencia es una aspiración de ser, pero en realidad no es ser sino tener, a toda costa, como el patrón, sea Uribe o Pablo, es ese imaginario que no permite percibir las realidades otras del campesino, afro, mestizo pobre, indígena, mujer, del homosexual, del transgénero.

La cuarta herencia de élite política es de izquierda, conformada por sindicalistas, defensores de derechos humanos y un poco anquilosada en luchas de clase que desdibujan la quinta y última herencia de política de izquierda esta si con un poco más de relevo generacional pro paz, ambientalistas, feministas, defensores de la diversidad étnica y sexual.

Y a todas estas, ¿dónde ubicamos a Fajardo?

Si nos tomamos el tiempo de describir cada élite política y sus herencias es porque deseamos ubicar a Fajardo ¡por fin! en algún lado, no nos digan que la política se hace sin asumir posiciones concretas frente a distintos temas de interés público.

En consecuencia si consideramos que la contraloría ya le abrió un proceso de responsabilidad fiscal en su auto  0945 del 08 de noviembre de 2019 por las pérdidas en HIDROITUANGO, además es investigado por la fiscalía por presunta corrupción por la construcción de la troncal  de la Paz en Caucasia(1),  si le sumamos que es responsable junto a Gaviria (gobernador) de firmar el “plan de aceleramiento” que terminó en la construcción de un túnel que no estaba en los diseños originales y que finalmente colapsó y desencadenó la catástrofe ambiental y humana en HIDROITUANGO(2), Si a esto añadimos que vela por los intereses de Cementos ARGOS y viceversa empresa que según el informe entregado por la Fundación Forjando futuros a la Comisión de la Verdad ha sido despojadora de tierras(3). ¿Dónde lo podemos ubicar?, ¿Dónde le haríamos el favor de decirle pertenece?

 ¿Cómo entiende la Política Fajardo?

La democracia es por constitución oposición y Fajardo igual que las élites políticas de derecha ya mencionadas la entienden como un monopolio entre ellos, para vivir de los recursos públicos y ordenarlos a su antojo. Es decir, según ellos(as) nadie les puede disputarles el poder porque para que sea válida la democracia tiene que estar secuestrada.

Todo aquel que proteste tiene derecho a ser asesinado como lo hizo la Policía Nacional con balas y armas que nosotros les compramos, si tiene hambre no se debe polarizar, si los están matando como a los pueblos indígenas se ordena no polarizar, es un entendimiento de la política sin necesidad, no la entienden porque no la han vivido.

Conclusión

Fajardo puede llegar a ser más peligroso que Duque pues esos que pintan de moderados no gobiernan sino para esconder descalabros de las elites políticas a los intereses colectivos, de las cuales fajardo es una mezcolanza.

Ese es el Centro de Fajardo: uno que logre conciliar la cultura Antioqueña y sus valores primordiales, a saber, el trabajo y la idealización del Fraude. “Tanto quien trabaja, como quien se apropia del trabajo ajeno compone la cultura paisa”(4). O para mejor decir: el vivo vive del bobo. ¡En la juega pues! vamos a votarle en blanco.


Citas.

  1. Artículo de Revista Semana https://www.semana.com/nacion/articulo/fiscalia-pide-investigacion-a-sergio-fajardo-y-luis-a-ramos-por-caso-de-gaviria/678007/
  2. Artículo de Revista Semana https://www.semana.com/nacion/articulo/contraloria-le-puso-los-ojos-a-fajardo-y-gaviria-por-contingencia-de-hidroituango/640121/
  3. Artículo de Revista Kavilando

https://www.kavilando.org/lineas-kavilando/territorio-y-despojo/7982-empresarios-antioquenos-son-los-que-mas-participaron-en-el-despojo-de-tierras-en-colombia

  1. Citación de artículo de José Darío Castrillón

https://www.elquindiano.com/noticia/20718/las-antioquenadas-de-hidroituango

Esto fue escrito por

Julián Stiven Velásquez Martínez

Estudiante de Ciencia Política con énfasis en los estudios culturales.

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