Es hora de coger

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“En ocasiones pareciera que la humanidad actuara como si el fantasma del dios Ares de la mitología griega susurrara en el oído de algunos líderes políticos, para centrar su ideología en la creación del caos, la guerra, la hambruna, rindiendo culto a la violencia que acaba con lo más preciado; la vida…”


En la actualidad la palabra “cambio” ha tomado notoriedad y distintas narrativas se tejen alrededor de la misma. Sin embargo, es necesario el preguntarse: ¿Qué ha cambiado en ti y en mi en el tiempo actual? Hemos experimentado las consecuencias de una reciente pandemia que aún no termina, los daños colaterales de una crisis global a causa de una guerra ruso-ucraniana, el evidente triunfo de la política de izquierda en casi toda América Latina, la creciente desorbitada de la moneda estadounidense y un temor constante en nuestro país por el devenir de la nueva administración electa.

Dice el refrán “Todo tiempo pasado fue mejor” el mismo que hoy en día es común escuchar por el caos en el que se encuentra la humanidad. Expertos como el psiquiatra Alan R. Hirsh, de la Association Consumer Research, aseguran que las personas vivimos en un constante filtrado del pasado, depurando lo malo y evocando lo que produjo un estado de bienestar. “En la combinación de diferentes recuerdos, nuestro cerebro filtra todas las emociones negativas. Por eso nos gusta mirar hacia el pasado, porque nos sentimos bien con él”. Alan R. Hirsch (1992).

Empero, no siempre es bueno mirar atrás, perderás de vista el presente y no habrá espacio para programar un futuro cercano. Andrés Arriaga, doctor y profesor de la Universidad Europea de Madrid, afirma que no todo tiempo pasado fue mejor, “Recordar es un truco de la mente. Si estamos tristes evocamos episodios más amables para aliviar situaciones difíciles de transitar en este momento”. Dos posturas totalmente diferentes que nos dejan claro que traer el pasado al presente no es un ejercicio que sea positivo del todo, pues también, existe la posibilidad de recordar lo triste, lo trágico.

Lo imperante entonces es el presente, las acciones que cada ser humano realiza y el eco que estas a su vez crean en la sociedad. Es hora de coger conciencia de lo que cotidianamente hacemos y de cómo repercute en los demás. Es hora de coger la responsabilidad de cuidar de “la casa común”, es el título de la Carta encíclica LAUDATO SI’ escrita por el santo padre Francisco sobre el cuidado de La casa común.

Es hora de coger la cultura de ser mejores cada día, dejar de tanta teoría adornada con verso y prosa, entrar a la praxis, es lo que necesita una sociedad que olvidó el fin último del hombre, la responsabilidad que lleva a cuesta, no centrarse tanto en la incertidumbre que aqueja y tomar el control de lo que como individuos razonantes podemos proporcionar en la solución de los temas inicialmente mencionados.

En ocasiones pareciera que la humanidad actúa como si el fantasma del dios Ares de la mitología griega susurrara en el oído de algunos líderes políticos para centrar su ideología en la creación del caos, la guerra, la hambruna, rindiendo culto a la violencia que acaba con lo más preciado; la vida. Es necesario coger conciencia de que la situación que cada uno como miembro de la sociedad tenga no es el resultado de sus gobernantes, sino la decisión propia que tomamos y la forma con la que invertimos el cheque en blanco que se nos entrega cada día; una nueva oportunidad de escribir el presente y el futuro de la mejor manera.

En todo caso debe existir reciprocidad en cada rol que asumimos, pues no basta con coger responsabilidad y coger el empoderamiento en cada situación o adversidad, también se hace necesario que el otro imite lo moralmente correcto. “Obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro, siempre como un fin al mismo tiempo y nunca solamente como un medio” (Kant, 2002, p. 38).

Finalmente, el cambio es esa acción que transforma una situación A en B, todo va a depender de lo que queremos cambiar, en todo caso los lapsos de tiempo para que suceda no son los mismos, pero lo que sí es seguramente cierto es que es hora de coger el control de los recursos materiales y habilidades mentales para asumir la capacidad de respuesta ante una humanidad cambiante, política, social y económicamente.


Referencias

Alan R. Hirsch (1992), «Nostalgia: una comprensión neuropsiquiátrica«, en NA – Avances en la investigación del consumidor Volumen 19, eds. John F. Sherry, Jr. y Brian Sternthal, Provo, UT: Asociación para la investigación del consumidor, páginas: 390-395.

Kant, Immanuel. (2012). Fundamentación para una metafísica de las costumbres. Madrid: Alianza editorial.

About the author

Alex de Jesús Guevara

Comunicador social y periodista con formación social e integral para afrontar desde la comunicación, la investigación, las exigencias éticas y los diferentes escenarios sociales. Respetando la delgada línea de la imparcialidad.

Personal: Proactivo, atento, aprendiendo más cada día, con capacidad de trabajar en grupo, respetuoso del actuar y libre albedrío de los demás, en busca de crecer y aportar en la organización donde mi perfil cumpla los requisitos y expectativas.

Amante del periodismo de campo, crónicas de temas agrarios y agropecuarios.

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