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En la calle, en la casa y en el campo: mujeres libres de violencias

Las violencias contra las mujeres representan una violación a sus Derechos Humanos. Si bien éstas han estado presentes a lo largo de la historia, desde hace varias décadas, y gracias a la incidencia social y política de las mujeres, se han dejado de considerar algo privado, posicionándose como una problemática social y estructural que responde a un sistema patriarcal y machista, y afecta la vida e integridad de las mujeres en todo su ciclo vital.

En este proceso de visibilización, desde 1981, como uno de los resultados del I Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe EFLAC, llevado a cabo en Bogotá, cada 25 de noviembre se conmemora el día internacional por la eliminación de las violencias contra las mujeres en homenaje a Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, quienes fueron torturadas, violadas y asesinadas en 1960 en República Dominicana, por orden del dictador Rafael Leónidas Trujillo quien veía en ellas una amenaza, puesto que las hermanas, también conocidas como Las Mariposas, estaban en contra de su régimen. Su muerte se convirtió en una clara manifestación de las diversas violencias a las que se enfrentan las mujeres por el hecho de ser mujeres, y posicionó a nivel internacional la importancia de llevar a cabo acciones para su erradicación.

Es así como Colombia ha adoptado diversas convenciones, entre ellas la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer CEDAW, la Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer (Convención Belém do Pará), y leyes como la 1257 de 2008 por la cual se dictan normas de sensibilización, prevención y sanción de formas de violencia y discriminación contra las mujeres, y la Ley 1761 de 2015 por la cual se crea el tipo penal de feminicidio como delito autónomo, como una manera de responder a esta problemática y buscar una vida libre de violencias para las mujeres, la cual se constituye en un Derecho Humano fundamental.

En medio de este contexto, es importante reconocer que la ruralidad de Medellín no es ajena a esta violación de los Derechos Humanos de las mujeres, ya que allí las violencias encuentran un mayor arraigo, según cifras del Sistema Integrado de Información sobre Violencias de Género SIVIGE a febrero de 2021 se presentaron 1.261 casos de violencia intrafamiliar, de los cuales un 80,81% de las víctimas fueron mujeres, y un 68,60% de estos casos tuvieron lugar en la ruralidad. Aunado a esto, de acuerdo al Observatorio de Feminicidios Colombia entre enero a octubre de 2021 se han presentado 43 feminicidios en el Valle de Aburrá, 26 de éstos en Medellín, siendo el municipio con más casos, y dentro de los cuales 3 feminicidios ocurrieron en 2 de los 5 corregimientos de la ciudad.

Estas cifras dan cuenta que las violencias contra las mujeres siguen presentes, limitando con esto una vida digna y el pleno ejercicio de sus derechos como ciudadanas. Si bien son importantes los avances en materia legal, la erradicación de las violencias también implica transformaciones estructurales, culturales, simbólicas y subjetivas.

Por esta razón, la Red Intercorregimental de Mujeres de Medellín, conformada por mujeres rurales y campesinas de San Cristóbal, San Sebastián de Palmitas y San Antonio de Prado, desde hace varios años viene desarrollando acciones pedagógicas y de incidencia política por una vida libre de violencias para las mujeres, y en el marco de esta conmemoración, durante el mes de noviembre se ha desarrollado, en articulación con la Corporación Ecológica y Cultural Penca de Sábila, la campaña “En la calle, en la casa y en el campo: mujeres libres de violencias” buscando visibilizar las diferentes manifestaciones de violencias y las dificultades que enfrentan las víctimas para acceder a una atención oportuna y eficiente por parte de las instituciones prestadoras de los servicios de salud, justicia y protección, quienes bajo sesgos machistas en la mayoría de los casos terminan culpabilizando las víctimas, justificando agresores y perpetuando la impunidad.

Porque los Derechos Humanos también son Derechos de las mujeres.

 

 

 

 

 

 

 

Esto fue escrito por

Corporación Ecológica y Cultural Penca de Sábila

Nuesta misión institucional es: contribuir a la construcción de una sociedad sostenible y soberana desde la promoción de una cultura política ambientalista basada en una nueva ética que busca transformar actitudes individuales y colectivas hacia una participación democrática, caracterizada por la justicia y la equidad entre géneros, generaciones y culturas, y por la conservación y uso sostenible de la biodiversidad.

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