Opinión Selección del editor Sostenibilidad

El sector minero y los objetivos de desarrollo sostenible

Fuente: Medium

El debate sobre minería en América Latina se cristalizó en una dicotomía estéril, por un lado “Minería y Desarrollo” y del otro, “Sostenibilidad y Vida/Agua”. La debilidad de procesos de diálogo ha alejado la posibilidad de un análisis imparcial de la contribución del sector minero al desarrollo de un continente herido por décadas de conflictos y violencias.

Muchos condenan el impacto ambiental de la minería y su aparente incompatibilidad con el desarrollo sostenible de los territorios. La historia del sector incluye cantidades de referencias de malas prácticas y de ausencia de integración de proyectos mineros en tejidos socioeconómicos locales, presentadas como prueba del impacto negativo del sector.

Sin embargo, seria superficial parar la reflexión a este nivel de análisis. Tampoco es justo caracterizar todo un sector por el comportamiento criminal de unos de sus representantes. Los que gritan “Vida Sí, Mina No”, cierran sus ojos a los progresos tecnológicos de la minería industrial y regularizada y su contribución al balance fiscal de Colombia, tan crítico en tiempo de pandemia.

La evaluación de la contribución de la minería a la creación de valor económica, social e institucional para Colombia se complica aun mas por la diversidad del sector. Si la inadecuación de la minería de carbón con las realidades del cambio climático global es evidente, ¿que decir de minerales tal como el cobre, el litio, el cobalto, minerales esenciales a la construcción de tecnologías modernas y en particular las energías renovables? En esas condiciones, es esencial identificar los aspectos específicos de las empresas mineras y evaluar como pueden contribuir a estrategias hacia los objetivos de desarrollo sostenible definidos por Naciones Unidas.

Las economías latinoamericanas han sufrido estructuralmente de una falta de inversión a largo plazo que pudiera sostener y financiar políticas publicas sociales en particular. El desarrollo sostenible de un país como Colombia depende de la capacidad de aprovechar inversiones extranjeras para impulsar y fortalecer el emprendimiento y las empresas nacionales.

Como lo demostró el economista Pierre Salama, las deslocalizaciones de industrias de América Latina hacia Asia durante las ultimas décadas es la fuente esencial del bajo crecimiento de la región. En el caso de las empresas mineras tan criticadas, la inversión no se puede deslocalizar a la próxima crisis de especulación bursátil.

El sector minero, tal como infraestructura, no tiene como opción de mover sus operaciones generalizadoras de valores para beneficiar de costos de producción mas bajos después de unos anos. El desarrollo sostenido y comprehensivo (social, desarrollo de conocimiento…) del territorio donde operan es una necesidad para las mismas empresas de minería industrial.

Una otra particularidad del sector minero es la localización de sus proyectos. El desarrollo de América Latina ha sido plagado por desigualdades múltiples que sean sociales, económicas, raciales o de genero. Una sin embargo es única en América Latina: el nivel de urbanización de la región quien podría llagar a un 84% en 2030 según Naciones Unidas. Eso significa que América Latina sufre de una centralización desproporcionada, abandonando territorios rurales donde desaparecieron los jóvenes adultos. Colombia necesita un crecimiento equilibrado de todo su territorio y el sector minero es uno de los pocos quien participe a este reequilibrio.

El reto entonces sigue de asegurar que el sector minero participe al desarrollo sostenible de América Latina a pesar de cantidades de malas practicas en el pasado. Esto motivo el diseño de conceptos tal como “Minería bien hecha” o “ecomineria”, una estrategia desarrollada por la Gobernación de Antioquia, basada sobre los trabajos de universidades americanas (Universidad de Miami, Universidad Columbia) y australianas (Queensland University).

La integración de los conceptos de sostenibilidad, a veces a marchas forzadas, en la definición de los proyectos mineros ha generado resultados. En las palabras del antropólogo Claude Levi-Strauss, el sabio es el que plantea las verdaderas preguntas. La pregunta no es “¿Mina o Vida?”. La pregunta es de saber cómo la minería puede participar a la implementación de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible en Colombia y analizar los proyectos bajo esa luz.

El reto para las empresas mineras es de ser un motor esencial para este propósito, fortaleciendo emprendimiento local, transparencia y la lucha en contra de desigualdades múltiples.