El Poder de la Verdadera Mayoría

Fuente Imagen: Informe Post Electoral Colombia. Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica- CELAG

Adam Grant escribió un libro acerca de cómo los innovadores e inconformes cambian y mueven el mundo. Le agregaré que también los irreverentes e irrelevantes lo pueden hacer. Los excluidos y quienes se sienten fuera de lugar, la verdadera mayoría Siempre se ha dicho que la unión hace la fuerza y se observa mejor en los sistemas democráticos donde el voto tiene legitimidad y el poder de la mayoría habilita una expresión política donde absolutamente todos los ciudadanos que pueden y deciden ejercer su derecho al voto se manifiestan.

Durante los últimos años he observado cómo la ciudadanía en distintos países se han volcado a las calles para ejercer su derecho al voto, lo interesante y representativo es cómo han votado. En contra de toda expectativa los ciudadanos han respaldado a candidatos que se salen del molde común, que han sido tildados populistas Entiéndase populista como aquel que busca gobernar desde su carisma, que promueve propuestas de igualdad y movilización social- Un mesías para los olvidados, los que reitero, se sienten excluidos y fuera de lugar. Su retórica se fundamenta en ello, en reconquistar la volonté générale, es decir la voluntad general del pueblo, en la lucha contra la minoría, “el establecimiento” – la élite y quienes, a la luz de la mayoría, son los culpables de su infortunio. También es importante aclarar que el populismo es indiferente de una corriente conservadora o liberal, de izquierda, centro o derecha. Su caracterización puede permear cualquier ideología y ejemplos los hemos tenido a lo largo y ancho del mundo.

Siguiendo con la idea anterior, vimos como en Estados Unidos fue el expresidente Donald Trump quien conquistó a millones en los comicios del 2016 y a quienes ha fidelizado a tal punto que aún sostienen que sigue siendo el líder legítimo del país norteamericano, En Europa figuras como Viktor Orban de Hungría, Giuseppe Conte en Italia con un partido como el movimiento cinco estrellas que cada vez se hace más fuerte. Asimismo, en Polonia, Grecia, La República Checa y demás países europeos que han visto crecer el voto populista y cuyos candidatos se aventuran a lanzarse al poder.  En nuestro continente también hemos tenido ejemplos, Hugo Chávez y ahora Nicolás Maduro en nuestro país vecino Venezuela, Evo Morales en Bolivia o la reciente conquista de Boric en Chile. A puertas de unas próximas elecciones en Colombia, también podemos resaltar candidatos populistas como Gustavo Petro, Rodolfo Hernández e incluso Federico Gutiérrez. Me atrevo a decir que conquistan millones de votos y terminan en ocasiones ganando los comicios en los que participan precisamente porque la ciudadanía quiere retomar su poder, marcar su territorio y declarar a las clases gobernantes que tienen la última palabra. Lo peligroso es cuando el poder de la mayoría se esconde detrás de unos cuantos y termina siendo todo menos una mayoría.

Ad-portas de las próximas elecciones presidenciales, vale la pena recordar cómo ha sido nuestra participación en los comicios y cómo estas cifras demuestran la apatía por la política que sienten los colombianos. Según la registraduría:

A pesar de que el censo electoral creció de 1958 a 2010, en un promedio de 1.893.699 ciudadanos por cada elección presidencial, es decir en aproximadamente un 7.69% por periodo presidencial y en un 99.97% en los últimos 52 años, la participación política siempre ha fluctuado en el 56.52%.

El ganador en nuestro país históricamente ha sido el abstencionismo. En otras palabras, la pereza nos ha ganado la partida y el poder de la mayoría se ve diluido en unos cuantos o quienes siempre votan. Ahora, reconozco que detrás de estas palabras pueden existir un sinfín de explicaciones, pero también hay argumentos para exigir un mayor compromiso ciudadano frente a lo que implica la gobernanza de nuestro país. Y lo anterior se puede analizar desde los comicios para los ediles y representantes barriales hasta los senadores, congresistas y demás funcionarios públicos que son elegidos bajo voto popular. La quejadera de cómo se ha gobernado el país históricamente no es más que un reflejo claro de nuestra decisión y ausencia de votos frente a los candidatos que nos representan.

Por eso hago un llamado durante esta época que además nos invita justamente a la reflexión y a trazarnos nuevos propósitos, a que como ciudadanos podamos empoderarnos del derecho al voto y que lo podamos hacerlo de manera inteligente y crítica. Las plataformas existen para hacer una investigación de los candidatos, de sus agendas económicas y sociales y sus hojas de vida. Los medios también están dados para informar y comunicar a la ciudadanía y si bien existe o puede existir sesgos en su forma de presentar la información, no dejan de ser mecanismos para llegar a cada hogar del. También están las conversaciones públicas y privadas. Tenemos que aprender a dialogar y hablar de política, no podemos seguir escondiendo el tema como un tabú más, un sinsentido que lo que hace es justamente perpetuar el sentir que la política es propia de cada ciudadano y estática. Al contrario, la política es dinámica al igual que nosotros los ciudadanos, se debe moldear a las problemáticas y necesidades que nos aquejan y en esas interacciones se fortalece y nutre el diálogo que permite la emergencia de propuestas novedosas.

Siempre he sido partidario de declarar que la diferencia no puede dividir sino complementar y los temas que afrontamos hoy como sociedad nos demanda urgencia y ejecución y una mayoría que realmente lo sea y no se esconda detrás de quienes siempre hemos votado. De ahora en adelante necesitamos de todos los colombianos para construir el país que deseamos y al que aspiramos.

About the author

Santiago Zapata Serna

Soy un curioso innato, apasionado por la lectura y en general los temas financieros y de economía en general. Me encanta una buena conversación y de vez en cuando escribir sin tinta lo que se me viene a la mente.

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