El papel de Irán en el orden internacional

El pasado 08 de mayo de 2018, el presidente de los Estados Unidos Donald Trump anunció que acabaría con el acuerdo nuclear alcanzado el 14 de julio de 2015 con la República Islámica de Irán. Según Trump “El acuerdo descansaba en una gigantesca ficción: que un régimen asesino deseaba solo un programa nuclear pacífico. Si no hacíamos nada, el mayor patrocinador mundial del terrorismo iba a obtener en poco tiempo la más peligrosa de las armas”. El objetivo del acuerdo era desactivar las capacidades nucleares de los persas para hacerse con la bomba atómica; eliminar las sanciones económicas al régimen; y, además, aplacar los conflictos de la región entre Israel, Irán y Arabia Saudita.

En las negociaciones con Irán también participaron potencias como China, Rusia, Francia, Gran Bretaña y Alemania, las cuales luego del anuncio de Trump manifestaron que continuarán adheridas al acuerdo de desnuclearización. En este contexto, hay que decir que la posición del presidente de los Estado Unidos no sorprende, sigue su línea de AmericanFirst (una especie de neo aislacionismo), y además ya son comunes sus ocurrencias internacionales y la ausencia de cálculos estratégicos en la toma de decisiones.

En este contexto, es necesario recordar cuál ha sido el papel de Irán en el orden internacional. Primero y de acuerdo con Henry Kissinger (2016) ha sido un país rival a los Estados Unidos, pues desde el 01 de abril de 1979 con el triunfo de la Revolución Islámica el Ayatolah Ruhollah Jomeini luego del anuncio del “primer día del gobierno de Dios”, inició una oposición al orden occidental de las relaciones internacionales, el cual, lo consideraba como antiislámico, elaborado por “imperialistas” y dirigido por “gobiernos tiránicos egoístas”. Es por esto por lo que la concepción internacional de los iraníes se ha basado en principios religiosos y en eliminar las lealtades nacionales al tiempo que se construyen unas nuevas basadas en el islam.

Segundo, Irán ha generado un desafío dual donde, por un lado, aprovechándose de los cimientos de un Estado moderno dejado por la dinastía de los Pahlaví, ha pretendido establecer un Estado islámico sacando provecho en muchas ocasiones de principios occidentales de las Naciones Unidas como es el de no intervención. Y, por otro lado, ha apoyado a grupos terroristas como: Hesbolláh en El Líbano, el ejército del Mahdi en Irak, Hamas en Israel, los Talibanes en Afganistán e incluso a Al Aqueda.

Y tercero, desde el año 2013 cuando iniciaron las negociaciones entre los presidentes Barack Obama y Mahmund Ahmadineyad, este último marcó una visión radical al señalar que la paz solo sería posible con “aquellos que siguen el camino verdadero”. En últimas, Ahmadineyad en sus declaraciones se ajustaba a lo establecido por Jomeini: definir el orden internacional a partir de la sumisión global a la doctrina religiosa correcta. En este mismo año, Irán reconoció que tenía siete toneladas de uranio con bajo enriquecimiento y 19.000 centrifugadoras, elementos con los que en pocos años podrían fabricar entre siete a diez bombas como la de Hiroshima que dejó más de 140.000 muertos.

Parece entonces que el papel de Irán en el orden internacional sigue la misma línea desde 1979 y está por verse si la posición de Trump en el mediano y largo plazo terminará beneficiando o afectando a los iraníes. Lo que queda claro por ahora es que en la actual redefinición del orden internacional Irán no ha quedado solo, cuenta con el apoyo de cinco potencias en el acuerdo nuclear, mientras que el presidente estadounidense continúa administrando a su país como si fuera una empresa del siglo XIX y, lo más grave, empieza a mostrar graves síntomas de la “enfermedad holandesa” que en el estudio de las relaciones internacionales se entendería como la incapacidad de los Estados Unidos de cumplir su papel de potencia a pesar de tenerlo todo.

*Kissinger, H. (2016). Orden Mundial. Bogotá: Random House.

Pedro Piedrahita Bustamante – @piedrahitab

17/05/2018

About the author

Pedro Piedrahita Bustamante

Politólogo, Doctor en Derecho Internacional y Magíster en Seguridad y Defensa. Se desempeña como profesor de tiempo completo de Ciencia Política de la Universidad de Medellín.