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El Gobierno quiere acabar con los tiburones

Colombia es un país con una gran biodiversidad, pero donde muchos de estos seres vivos se encuentran en el libro rojo de especies en vía de extinción, una de estas es el tiburón, que a pesar de no tener depredadores naturales es altamente cazado por sus aletas para comercializarlo en el mercado asiático. Ante esto, el Gobierno del presidente Iván Duque a través de su ministro de agricultura Luis Basterra tuvo el descaro, de sancionar la resolución 350 de 2019 que autoriza la pesca de 125 toneladas de tiburón en el mar caribe y 350 toneladas en el mar pacífico.

Este indolente Gobierno, no ha sido capaz de archivarlo y sigue en pie, aun con el reclamo de la ciudadanía, los movimientos animalistas, ambientalistas quienes han rechazado la resolución.

¿Qué tiene que pasar para que el Gobierno deje de impulsar políticas que no representan el sentir de la sociedad?  Es más, la bancada del Centro Democrático presentó un proyecto para prohibir solamente el aleteo que consiste en cercenar las aletas y devolver el tiburón al mar, pero no prohíbe la pesca del tiburón, una medida paliativa que le da una bofetada a los defensores de los animales, una cuestión realmente preocupante.

Estoy convencido, como lo dijo la Corte Constitucional que todos los animales tienen la categoría de seres sintientes; tienen derechos y deben ser protegidos por la Nación. Esta nefasta política de caza de tiburón, el fracking, el glifosato entre otras políticas, es el resultado de un Gobierno incapaz de proteger el medio ambiente y la biodiversidad de nuestra amada Colombia, paradójicamente, prima más el factor económico sobre el ecosistema de nuestros territorios.

Este Gobierno no solo busca convertir a nuestra Nación en una selva de cemento y acabar con los tiburones, sino también desangrar nuestra tierra con la expropiación de la fauna y la flora. Miren como el Ministerio de Ambiente con el decreto 2106 de 2019 eliminó el trámite de levantamiento de veda, lo que quiere decir, que se suprime el requisito que garantizaba la protección del musgo, robles, bromelias, palmas de cera y orquídeas, ahora se puede talar indiscriminadamente sin ninguna restricción.

El día menos pensado despertaremos y ya no tendremos el Santuario de Fauna y Flora los Flamencos en la Guajira, El Parque Nacional Natural El Paramillo de Antioquia o la fauna y flora amazónica. No olvidamos tampoco el impacto ambiental que causó la falta de rigor técnico y de transparencia de Hidroituango; gran variedad de especies endémicas amenazadas, los bosques secos de las cuencas de los ríos Magdalena y Cauca, animales ahogados, matorrales flotantes de madera, daños irreparables que dejan una enorme cicatriz en nuestra tierra antioqueña.

Este país requiere comportamientos pre ecológicos, países como México, Chile y Tailandia han dado grandes pasos para crear políticas ambientales. El Presidente de la República no puede andar con los ojos vendados, ni indiferente ante las peticiones ciudadanas, ni para quedar bien en instancias internacionales decir que todo está bien y que vela por los entornos naturales y animales cuando la realidad demuestra lo contrario.

Esto fue escrito por

León Fredy Muñoz Lopera

Licenciado en Educación física del Politécnico Jaime Isaza Cadavid, Concejal de Bello 2012 -2015; defensor de la educación pública y promotor del movimiento cultural, ponente de la reglamentación del Cabildo Abierto del Adulto Mayor, las Políticas Públicas de Control Social y Participativo; y de Protección al Patrimonio en el municipio de Bello.
Promotor del Voto en Blanco en Bello, líder de la revocatoria del mandato del Alcalde Carlos Alirio Muñoz (2012 -2015), Candidato a la alcaldía de Bello en 2007 (5.669 votos) y en 2015 (14.320 votos), denunciante del Alcalde de Bello César Suárez Mira por falsedad en documento público y presidente FENALPAZ.