“Eso, señoras y señores, es la voluntad política. David Luna es el gran gestor de la oposición al gobierno de Gustavo Petro”
En ciencia política se denomina al concepto de “voluntad política” como aquel compromiso firme de los líderes y tomadores de decisiones para priorizar, promulgar e implementar acciones específicas, incluso cuando esto les implica costos o problemas.
La voluntad política escasea en estos tiempos donde la puesta en escena está demarcada por la intención de ser viral en redes sociales y el populismo. La verdadera voluntad política no se agota con la simple intención de los políticos y lo que afirman en sus discursos, requiere materialización mediante acciones y cambios reales que impacten en la vida de las personas a través de políticas públicas o que tengan incidencia en el escenario electoral.
Hoy toda la oposición colombiana debería reconocer la voluntad política de David Luna. El candidato estaba hace un año liderando la bancada de Cambio Radical en el senado y, junto a un par de nombres más como Miguel Uribe Turbay, haciendo el contrapeso y control político al gobierno Petro que los clientelistas de siempre no se atrevieron a hacer en estos cuatro años.
Luna entendió que el escenario político requería un rumbo diferente. La oposición dividida en varias facciones a lo largo de este periodo presidencial era (y continúa siendo) el peor indicio para el escenario electoral que se avecina. Esta lectura está lejos de ser profunda, todos lo saben y sin embargo ningún candidato, salvo David, tomó la iniciativa de poner a un lado sus privilegios y capital político para buscar gestionar una unidad nacional que se enfrentara al despropósito actual de nuestro establecimiento.
Luna no negoció, no buscó réditos y dejó a un lado el ego. Renunció a su escaño en el senado en enero de 2025 para irse a recoger firmas limpiamente y con no más que un bajísimo presupuesto y un grupo de jóvenes que inspiró con sus discursos en el congreso. Fue el primero en proponer una gran consulta que agrupara a todas las personas propositivas y con experiencia basada en resultados más allá de las diferencias ideológicas.
Una vez formado el grupo de la consulta, ayudó a recolectar firmas para aquellos precandidatos que casi no llegan al número requerido en la fecha establecida por la registraduría. Pagó una valla para resaltar los atributos de sus competidores para dar ejemplo en cuanto a la altura que deben tener las discusiones en esta campaña. En los debates ha sido el gran conciliador cuando los demás candidatos tienen la tentación de atacarse entre ellos.
Eso, señoras y señores, es la voluntad política. David Luna es el gran gestor de la oposición al gobierno de Gustavo Petro. En consecuencia, es el gran gestor de la defensa democrática en Colombia. Es por eso que mi voto será para él el próximo 8 de marzo. En estos tiempos donde tanta gente vota por el menos malo, yo voy a votar por el mejor. El más preparado. El que tiene una carrera de servicio público de casi 30 años con cero escándalos y con reconocimientos comprobados en cada cargo que ha ocupado. El único que habla de modernizar un Estado que en doscientos años prácticamente no se ha modernizado. El único que ha reclamado la necesidad de un cambio generacional en nuestros gobernantes.
De edil, a concejal, a representante, a ministro, a senador y hoy a gran gestor de la unidad democrática. Ojalá, algún día, a presidente de la república de Colombia.













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