Economía Opinión

El futuro de los trabajos

En el informe del Foro Económico Mundial “El futuro de los trabajos 2016: Empleo, habilidades y estrategia de la fuerza de trabajo para la cuarta revolución industrial”. El fundador del Foro de Davos, Klaus Schwab, destaca la nueva revolución industrial (la cuarta, tras las originadas por la máquina de vapor, la electricidad y la computarización). Los motores de cambio en esta ocasión son la inteligencia artificial y la hiperconectividad. El impacto previsto en el ámbito laboral es extenso y profundo y se manifestará de forma diferente en las distintas regiones del mundo.

El informe señala que la tendencia más generalizada es el cambio en las formas de trabajo como resultado de las nuevas funcionalidades que ofrece la tecnología. Además de la futura extensión y evolución de las modalidades de teletrabajo o trabajo flexible y colaborativo, un punto importante es que la órbita del empleador se extiende para acoger otras modalidades de contrato fuera del tradicional empleado fijo, a tiempo completo y con presencia regular en la oficina. Se espera un dramático descenso de los puestos de trabajo, específicamente en el segmento de administrativos y de oficina, y un crecimiento (aunque mucho menor) de profesiones basadas en informática, matemáticas e ingenierías.

Cabe destacar que no es lo mismo empleo y trabajo, conceptos que aunque suelen asimilarse, en economía son muy diferentes. No obstante, la esfera gubernamental encargada del diseño de políticas públicas, debe desarrollar la tendencia de los cambios en las formas de trabajo, para analizar la principal conclusión del informe del Foro Económico Mundial, en la que exhorta a los sistemas educativos del mundo a preparar a los estudiantes para lugares de trabajo del futuro inmediato.

Crear empleos no tiene fórmulas mágicas, la gestión empresarial es la vía más expedita. De hecho el control metodológico es importante como el análisis de las tendencias. Valorar el diagnóstico es útil siempre y cuando redunde en planes de acción con un horizonte de tiempo que responda la pregunta: ¿Por qué un inversionista decidió instalarse en otro país (municipio) y no en el mío?

Está ampliamente documentado que para el año 2050, el 70 por ciento de la población mundial será urbana. Esta situación en el nivel territorial acarreará nuevos desafíos, como por ejemplo, la creación de más puestos de trabajo, vivienda, energía e infraestructuras necesarias para poder enfrentar la pobreza en las urbes, así como desarrollar mecanismos para frenar  la extensión de los asentamientos humanos y evitar la excesiva contaminación y destrucción del medioambiente. Este conjunto de variables no son diferentes para Colombia, por lo tanto, deben convertirse en iniciativas gubernamentales para enfrentar los retos que impone el futuro inmediato.

Revisando estadísticas del DANE, encontré los datos de la tasa de desempleo anual en el país desde el año 2006. Tomé la información de los últimos siete años (2010 – 2017), promediando, el resultado final fue de 9,9 por ciento. La cifra es  preocupante y alarmante, concibe tratamiento de urgencia.  Para subsanar esta realidad el gobierno debe crear estímulos y condiciones, no falacias encaminadas a la confianza inversionista, para motivar la gestión empresarial en aras del crecimiento económico para financiar los instrumentos de cohesión social. Este proceso no debe acudir únicamente a la inversión en sectores como minería, hidrocarburos o servicios públicos, favorecer el emprendimiento y la gestión de la pequeña y mediana empresa es urgente, como la aplicación a los hechos portadores de futuro de la cuarta revolución industrial.