El contrato social en un Estado Social de Derecho

CR (RVA) CARLOS JAVIER SOLER PARRA

Desde la evolución histórica de las diferentes formas de Estado, es vital para académicos, pragmáticos, contractualistas y críticos, revisar, analizar y comparar las garantías que debería aportar el Estado moderno y su nivel de madurez y avances en sede de democracia, bienestar y desarrollo, desde la sociedad con mirada crítica, sobre todo ante coyunturas de aumento de cargas impositivas en impuestos; lo que obliga a ser muy críticos frente a los avances de nuestra democracia en los términos objetivos planteados en el Contrato Social, para concluir frente a las obligaciones sinalagmáticas derivadas de las obligaciones recíprocas contractualistas, desde el pragmatismo, si funciona, avanza o retrocede nuestra democracia.

En 2022 nuestro país, Colombia, fue catalogado como el segundo país con el mayor nivel de desigualdad de Latinoamérica, medido con el coeficiente de GINI (0.538) sólo superado por Haití (0.608), sumado a esto el DANE entre 2018 y 2022 certifica un fuerte incremento de la pobreza monetaria en Colombia, que nos reveló que a diciembre 2021 un total de 19’621.000 de personas (39.3) de nuestra población, vivían con menos de 11.801 pesos al día y un total de 6’111.000 personas (12%) vivían con menos de 5.730 pesos, bajo situación de pobreza extrema.

Con este preocupante panorama surgen los interrogantes de rigor, de cómo estamos de acceso estatal a las garantías del contrato social como salud, educación, vías, seguridad, acceso a la tierra (titulación ) y como desde el Estado se planeó, planea y ejecuta la inversión de nuestros impuestos para propender por un salto en educación, tecnología, acceso a bienes y servicios, así como tenencia de la tierra, para generar bienestar a mediano y corto plazo en desarrollo continuo y sostenido, para salir del subdesarrollo y generar el Estado Social de Derecho; grandes retos para líderes, políticos, jueces, magistrados, industriales e inversionistas nacionales e internacionales, un reto una oportunidad y una realidad desde la realidad.

Es casi inconcebible que la Corte Constitucional (guardiana de la Constitución, la Democracia y el Estado Social de Derecho), tenga que estar vía sentencias legislando, colegislando , dando órdenes vía revisión de tutela, declarando el Estado de Cosas Inconstitucionales ,para gritarnos que el panorama de libertades, derechos, garantías sociales, deberes de protección y servicios NO están funcionando, que no se hace con eficiencia la tarea desde el ejecutivo y el legislativo y en algunos casos desde el judicial, y no obstante los fuertes llamados de atención y las órdenes perentorias de la corte, los autos de seguimiento de las ECI no mejoran, desde hacinamiento en cárceles, sistema de salud, educación, niveles de miseria, pobreza y equidad, acceso a bienes y servicios. Este panorama en situación de post pandemia y posterior a paros, bloqueos o estallido social como se conoce para otros, es por lo menos de profunda reflexión y análisis frente al futuro próximo de nuestro país, y el reto creciente de una recesión global, un encarecimiento de precursores químicos, una disparada en los precios del petróleo y los alimentos; la gran pregunta es cómo generar bienestar para todos en equidad, sin espantar los capitales golondrina, los inversionista; cómo reactivar las miles de pequeñas y medianas industrias cerradas o quebradas con la pandemia con una reforma tributaria que genera temores a empresarios y tenderos (se requiera o no) y ante un panorama de país muy polarizado políticamente, que tampoco genera tranquilidad a nuestra población, sino que por el contrario genera temores e incertidumbres es el momento de pensar en las nuevas generaciones; cómo  tener grandeza de los consensos, de saltar al futuro y de hacer que el Contrato Social funcione para todos.  Pero para esto se requieren claridades conceptuales e ideas políticas de avanzada, para sumar y reconstruir con pragmatismo, desde las diferencias, no desde el egoísmo y la necedad, sino desde la diferencia y la bondad (el bien común); es el momento de reconstruir y remendar el Contrato Social, volver a la esencia del Estado, para ponerlo a funcionar en pro del bien común.

Lo que se necesitan son líderes en todos los niveles del Estado y pensamiento flexibles para avanzar ante un panorama de pobreza, rondando la miseria necesidad de reactivación económica, de colocar el campo a producir, facilitando herramienta, capital semilla, asesoría técnica y acompañamiento, garantizando compra a precios justos en grandes plataformas, titular la tierra o facilitarla para en modelos asociativos sumarla a este propósito, y claro está, mejorar prioritariamente las capacidades logísticas en vías, puertos y aeropuertos;  si se quiere convertir a Colombia en una verdadera despensa de el mundo, esto sería una vía para incentivar la producción, transformar el agro, contener la recesión, mejorar el ingreso de la población rural y semirural (función social de la propiedad), pasar al hacer y no solo proponer y prometer, pero para esto es vital articular, sumar y llegar a consensos dese el Gobierno Nacional, el Congreso, los Partidos Políticos, los Agricultores, Capital Privado para lograrlo; El entorno mundial , la escasez de precursores y alimentos, así lo exige, pues la tormenta perfecta se avizora en el horizonte y allí es donde se necesitan pilotos al mando rápidos, decididos, arriesgados, con experiencia y convencidos en el nivel Nacional y muy pronto en Alcaldías y Gobernaciones, es el momento de las acciones de los liderazgos y de los gerentes en busca del bien común es el momento de ante una gran crisis, ver también una gran oportunidad para avanzar y transformar “ es ahora y ya»


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About the author

Cr (Rva) Carlos Javier Soler Parra

Coronel retirado del Ejército, Profesional en Ciencias Militares y Abogado, especialista en Derecho Administrativo, Recursos Militares, Seguridad y Defensa, Derechos Humanos, Derecho Internacional Humanitario aplicado a Conflictos, Magister en Derecho Público y Derechos Humanos y Construcción de paz y Optante a Doctor en Derecho, alumno de los cursos básicos y avanzado en el Instituto Internacional de Derecho Humanitario en San Remo, Italia. Ex director de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario del Ministerio de Defensa Nacional, Ex jefe de Estado Mayor y Segundo Comandante del Comando Conjunto de Monitoreo y Verificación.

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