El caos inminente

Opinion

“La izquierda por naturaleza le importan nada los ciudadanos solo los utiliza como capital electoral para llegar al poder, una vez en él las cosas cambian, ahora el poder es de y para los “defensores” de la vida que desde la burocracia creen tener la solución a todos los problemas”.


El gobierno del presidente Gustavo Petro llegó al poder a través de la estrategia más efectiva que han usado las izquierdas en los últimos años, Petro logró vencer en las elecciones presidenciales de 2022 porque supo usar el capital más importante en la política del siglo XXI, la cultura. Los movimientos que se hacen llamar alternativos empezaron desde hace muchos años a deslegitimar a las instituciones, a enjuiciar “socialmente” el actuar de las fueras de seguridad, a penetrar en la sociedad las ideas contra la ley y el orden, a desdibujar la realidad y crear escenarios apocalípticos que ayudarían con el proyecto cultural de “cambio” social, político, económico y cultural.

En lo que Agustín Laje denominó, batalla cultural, se encuentra todo el andamiaje político del actual gobierno de izquierda de Gustavo Petro y uno de los términos que se usaron en campaña y que en el poder lo siguen utilizando es el del “cambio”. ¿Qué más palabra seductora se usaría para apañar a las masas sino la palabra “cambio”? ¿Acaso esa palabra no significa una eliminación de lo que estaba mal por algo que funcionará y les solucionará la vida a los ciudadanos? Ese fue el método del actual gobierno, engañar al pueblo a través de una palabra que de buenas a primeras puede significar algo esperanzador.

Por eso en Colombia la palabra “cambio” tuvo mucha acogida. Las personas estaban “cansadas” de lo mismo, es decir, de que no hubiese otra ideología que pudiera hacer cosas distintas, eso sí, sin saber que lo distinto como puede ser bueno también puede ser malo, sin embargo, en el ambiente se popularizó a través de la comunicación masiva ese aire de cambio en todo el país. Como diría Agustín Laje: “el cambio pasó a formar parte de la vida corriente de los hombres, al punto de constituirse en la naturaleza misma de su vida social, económica y política”.

Y efectivamente ese “cambio” que les prometió el actual Presidente, Gustavo Petro, formó – tiempo pasado – parte de la vida de quienes votaron por él, y digo formó porque solo fue una ilusión mientras hacia campaña para seducir la conciencia de las personas. Hoy en día ese cambio solo fue una fábula orquestada para obtener el poder porque en el país siguen los mismos problemas de antes, pero con la diferencia de que se incrementaron en gran medida. En otras palabras, el cambio de Petro para el país fue volverlo más inseguro, con incertidumbre y con terror.

Varios de sus miembros del gabinete ministerial se han tomado en serio lo del “cambio”, la “crisis climática”, los “ricos y los pobres”, la “desigualdad”, el “decrecimiento” y otras “ideas” como base para hacer políticas públicas en cada una de las carteras que tienen a su cargo. Es el caso, por ejemplo, de la ministra de minas, Irene Vélez, que insiste irresponsablemente en frenar nuevos contratos para exploración y explotación de hidrocarburos bajo el argumento – si es que a ello se le puede denominar así – de que el mundo necesita un “cambio” en el modelo de producción de energía para contribuir a frenar los efectos de contaminar la atmósfera producto del trabajo de exploración y explotación, por ejemplo, de petróleo, gas y carbón.

Por otro lado, se encuentra la ministra de salud, Carolina Corcho, que insiste – al igual que su colega de minas – en acabar con lo que existe y funciona en el país, en este caso, el actual sistema de salud que rige desde hace ya 30 años. El discurso de la ministra Corcho es que el sistema actual definitivamente no funciona y por lo tanto merece no una reforma sino una SUSTITUCIÓN TOTAL del modelo para que sea el Estado – actualmente en manos del socialista de Gustavo Petro – quien maneje el sistema de salud, ósea quieren convertir la salud en un botín burocrático del Estado, ese mismo que no genera otra cosa que pobreza y desolación en todo lo que toca.

Lo curioso de la reforma a la salud es que todavía no existe el documento con la propuesta y sin embargo la ministra se pavonea por los corredores del Congreso y ante las cámaras de televisión diciendo que ya hubo una socialización no solamente con el pueblo colombiano sino con las organizaciones y profesionales de la salud en el país lo cual es falso toda vez que sin un texto borrador en un principio es imposible socializar una idea, la ministra le miente al país para confundirlo y poder decir que “todos” quieren el cambio en el modelo de salud.

El gobierno de Gustavo Petro a través de la ministra Corcho NO tiene argumentos de fondo para, primero defender su tal reforma a la salud y, segundo para decirle al pueblo qué le conviene y qué no en materia de salud. ¡Por Dios!, el ministerio de salud ya empezó a dar la batalla en las calles para que la gente apoye ese adefesio que quieren a hacer a través de panfletos que confunden al ciudadano laborioso y que no está pendiente de lo que hace el gobierno. El principal “argumento” para defender el proyecto de salud es criticar, pulverizar con la retórica y la mentira a las Entidades Promotoras de Salud (EPS) diciendo que se roban la plata de los colombianos además de dar malos servicios a la gente y de volver un negocio la salud cuando es un derecho constitucional.

Siempre he dicho que la izquierda lleva la ventaja en lo que se ha denominado batalla cultural, en Colombia ya se expandió la idea de acabar con las EPS, de borrarlas para siempre y de sustituirlas por una entidad que la dirigirá el Estado, en otras palabras, el actual sistema de salud público-privado se convertirá ahora en una organización estatal a la merced de las decisiones de los políticos. Por supuesto que ese es un cambio, pero un cambio para destruir el sistema de salud de Colombia y de paso generar una crisis de tal magnitud que el país se llene de enfermos y muertos.

La izquierda por naturaleza le importan nada los ciudadanos solo los utiliza como capital electoral para llegar al poder, una vez en él las cosas cambian, ahora el poder es de y para los “defensores” de la vida que desde la burocracia creen tener la solución a todos los problemas.

La reforma a la salud del gobierno Petro está construida y fundamentada en mentiras y datos falsos que riñen con la realidad, es ya costumbre del actual gobierno pasar por encima del bienestar del pueblo colombiano.

Carolina Corcho, ministra de salud de Colombia, no ejerce sus funciones constitucionales al frente del ministerio con base a la ciencia y la razón, sino que ejerce el cargo con base a la ideología del gobierno, esto es, todas las reformas y en especial la de salud tienen un común denominador, perseguir al sector privado, trapeando con el piso sus contribuciones y dejando de lado u obviando los beneficios tan importantes que este sector deja para el Estado. El extremismo ideológico del gobierno y de la ministra Corcho llevarán a Colombia a un caos inminente.

Finalmente – y por esto no quiere decir que el tema caducó – es importante que TODO el sistema de salud colombiano alce su voz contra una reforma utópica, esto es, Entidades prestadoras de Salud (EPS), clínicas, trabajadores de la salud (médicos y enfermeros) y ciudadanía en general se declare en paro indefinido hasta que el gobierno del Presidente Gustavo Petro a través de la ministra de salud le diga al país cuáles son sus intenciones reales con la reforma, que le cuente al país si piensa dejar al sistema de salud en manos de burócratas y ladrones, que le diga al país si quieren dejar al pueblo sin decidir sobre su salud y que sea clara en los objetivos de la nefasta reforma.

El 14 de febrero se ha convocado a un paro y ojalá que sea este el que sirva para tumbar la reforma a la salud, la reforma al código electoral, la reforma política, la reforma laboral, la reforma pensional, la reforma al código minero, la reforma a la “modernización” de la policía, la reforma a la educación, entre otros.

¡El gobierno socialista de Gustavo Petro debe ser derrotado en el Congreso, en las Cortes o con el Pueblo!

About the author

Aldumar Forero Orjuela

Nací en Bogotá de una familia de origen campesino. Soy técnico en gestión administrativa y estudiante de ciencias económicas de la Universidad de La Salle, de igual manera cuento con un diplomado en cultura democrática de la Escuela Superior de Administración Pública. Soy un ciudadano que le interesa los temas nacionales, esto es, temas políticos, sociales y económicos, pero también interesado en la coyuntura política internacional.

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