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El buen juez

solo en apariencia el juez está entre ambos campos, en el límite que separa lo bueno de lo malo.  En cualquier caso, él se sitúa en el reino de lo bueno; la legitimación de su cargo se fundamenta, en gran parte, en su irrefragable pertenencia a este, como si hubiera nacido en él.”(Elias Canneti)

Esta reflexión la debemos abordar desde el papel que representa el juez en el imaginario social y los efectos de sus decisiones. Si bien la sentencia judicial por esencia es reconocida como un instrumento que busca poner fin a una controversia, también puede ser el instrumento por el cual en palabras de Taruffo el juez aplique una “justicia reequilibradora”[1] de los defectos sociales, ya que como lo expresa Ross “El  juez no es solo un mero fenómeno biológico sino también un fenómeno cultural”[2], es por eso que el juez mediante la decisión puede tratar de buscar un equilibrio social ya que en síntesis, se puede decir que él está más cerca de la realidad social y por ende su decisión debe ser congruente con estos preceptos.

En el imaginario social colombiano, el juez puede ser pensado como el gran materializador de la justicia, aquel ser que a partir de sus fallos puede restablecer un equilibrio social, ya que sus órdenes deben ser imparciales y justas, toda vez que este “actor” es quien conoce la realidad de una sociedad que aclama justicia y equidad.

Siguiendo la línea argumentativa es preciso detenernos y hacer una breve reflexión en el concepto de “justicia reequilibradora”, toda vez que es necesario comprender un poco el contexto social. Colombia es un país que ha vivido a lo largo de su historia un fenómeno de violencia y de desigualdades tan generalizado que se ha vuelto en palabras de los propios colombianos en “paisaje”, es por esto que cuando se habla de justicia, el concepto parece ser de difícil comprensión, ya que para muchos la justicia parece ser de pocos, y es ahí donde el juez, parece entrar a reequilibrar las desigualdades sociales, ya que en sus manos está el derecho de los más olvidados. Es por esto que el juez está llamado a tener  “una particular ‘sensibilidad’, que le permita captar la esencia, penetrar en la entraña misma y comprender la realidad de la sociedad[3].”

Como lo ha expresado Canneti, solo en apariencia el juez está entre ambos campos, en el límite que separa lo bueno de lo malo.  En cualquier caso, él se sitúa en el reino de lo bueno; la legitimación de su cargo se fundamenta, en gran parte, en su irrefragable pertenencia a este, como si hubiera nacido en él.[4].  Es por esto que el buen juez debe ser el artífice de una justicia que ayude a eliminar los defectos sociales

 

[1] Taruffo M, Sobre las fronteras. Ed. Temis. Bogotá D.C. Colombia. Año 2006. Pg 182

[2] Ross A, Sobre el derecho y la justicia. Ed. Eudeba. Buenos Aires Argentina.Pg. 96

[3] Carpizo y Fix-Zamudio, 2005, p. 398

[4] Canneti, E. Masa y poder, 2009. Ed Penguin Random House Grupo Editorial. p 439

Esto fue escrito por

Santiago Zuluaga Vanegas

Soy abogado de la Universidad de Medellín, actualmente adelanto estudios de posgrado en la facultad de derecho y ciencias políticas de la Universidad de Antioquia, mis gustos académicos se centran en la filosofía del derecho y uno de mis grandes placeres es el cine jurídico y la poesía .

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