El aburrido y efectivo libreto del petrismo: de Pablo Iglesias a las narcochambonadas de Bolívar

Estrategias comunicativas, engaños, enemigos internos, creación de posturas y toda suerte de peripecias encaminadas a mantener la imagen de un socialismo “democrático” que permite la autocrítica y que se inventa una supuesta contradicción dentro de la misma cochera tiránica que ya tiene todo bajo libreto.

¿Recuerdan a ese siniestro personaje español apodado “el coletas”, Pablo Iglesias?

Esa figura es un referente para lo que estamos viviendo en Colombia con Gustavo Bolívar, con diferencias culturales, pero que significan lo mismo: la consolidación de una narrativa que le permita al socialismo sostenerse en el imaginario colectivo de manera benevolente.

El objetivo principal de tener cabezas visibles como estos personajes, no es impulsar medidas gubernamentales, o tan siquiera explicarle a su electorado las razones de sus acciones. Su presencia es de mercadeo. Su papel es promover y azuzar la masa que poco o nada se informa.

No interesa cómo. Son hábiles torciendo la verdad y mucho más escondiendo sus intenciones. y esa forma de actuar no es baladí, pues está montada sobre una estructura clara y que para el ojo del buen observador es evidente.

Libretos de respuesta y contrarrespuesta

Durante décadas, la izquierda de todo el mundo ha ido estudiando y recopilando las reacciones de las distintas masas de personas ante propuestas y, por supuesto, discursos expuestos.

Eso les ha permitido tener un arsenal de argumentos, contraargumentos y puestas en escena para cada situación en los países donde se implanta el veneno socialista. Tienen bases sólidas y se adaptan según las circunstancias particulares de cada país.

Estos argumentos se articulan en libretos, con montajes que tienen protagonistas que están destinados a seguir su papel, con libertad de improvisación, claro está, pero con una estructura definida, puntos de apoyo inidentificables, que podemos leer al hacer una observación directa sobre particulares, por ejemplo:

Libreto educativo y el buenismo

La toma de la educación pública es uno de los pilares fundamentales para la izquierda en todo el mundo.

Desde las aulas, han ido creando la base esencial del libreto que en este momento tiene a medio planeta, y por supuesto a Colombia, perdonando a violadores de niños, secuestradores, asesinos y genocidas que exhiben como excusa la causa política.

Si hay una causa que defienda al que se venda como el débil y como el bueno: TODO ES VÁLIDO, incluso el genocidio. Tranquilos. A la postre, pedirán perdón y serán “gestores de paz”.

Los más jóvenes son la base fundamental para el apuntalamiento de todo el quehacer socialista por dos razones: emotividad y falta de conocimiento.

Dicha mezcla permite inducir a los menos preparados a cometer actos violentos que defienden una emoción: un sentimiento que se amplifica de manera exagerada en grupos de jóvenes que buscan la aprobación. En esa edad es más importante pertenecer que la realidad de los hechos medibles; lo veraz no importa y la construcción de una verdad verificable menos.

Lo anterior es solo un ejemplo, que ambos personajes, Pablo Iglesias y Gustavo Bolívar, han instrumentalizado de manera exitosa. Lograron convocar a un sector de la juventud para conformar grupos de choque –al mejor estilo de los “camisas pardas”, pero sin reparar en ello– y desestabilizar el orden público: Primera Línea y antifas españoles.

Esa puesta en marcha, ese teatro de guerra, fue atravesado por un hilo narrativo común: los jóvenes fueron abandonados por el Estado y el Estado debe pagar por ello. Y la cereza del pastel: el Estado, o sea todos nosotros, debemos responder por la incompetencia gubernamental, y el Estado lo es todo: proveedor absoluto y nuevo dios de las masas. “Por ser jóvenes todo lo merecemos y nada se nos debe exigir”, es el nuevo lema, bajo esa constante narrativa.

Tal libreto ha sido común en la última década en buena parte de Latinoamérica, o “Letrinoamérica”, como algunos ya empiezan a llamarla debido al nivel de descomposición social que se ha venido extendiendo de mano del socialismo continental.

Contrarrespuesta y oposición interna

Dentro de esa misma línea, cada vez más predecible, aparece el contradictor interno. Para el caso de Pablo Iglesias, se eligió en su momento a Íñigo Errejón, entre otras figuras. Llegando incluso a crear la escisión de Podemos, que fue llamada Más País.

Acá en Colombia hemos visto cómo Gustavo Bolívar se enfrenta a Claudia López, Alcalde Mayor de Bogotá, por cuenta de los desmanes de la Primera Línea, con un elemento particular: La Alcaldesa de la capital había denominado a los integrantes de ese grupo terrorista como “los pelados de mi corazón”, para meses después, simular un supuesto disgusto con el patrocinio del Senador Bolívar al equipamiento de este grupo de choque petrista.

Parecieran dos circunstancias distintas, pero no, obedecen a la misma estructura: una narrativa que se fundamenta en el principio emotivo con el que se tomaron la aulas y con la cual “educan” a los niños y adolescentes en los colegios públicos, mientras avanzan en la toma de la educación privada.

Ese juego en la cabeza de muchachos y de adultos que cada vez menos quieren serlo, impacta de forma efectiva: se alimenta una emoción infantil que cuenta con un oponente al cual vencer y que en el camino, ¡oh, sorpresa!, también encuentran enemigos que antes eran amigos.

Todo, diseñado a la medida de la aventura que tanto buscan los adolescentes. Es un libreto aburrido para un adulto que tenga mínimos de formación, aunque muy efectivo para una sociedad cada vez más infantilizada.

Libretos narco y chambonadas progre

En 1961 se publicaba El día de la lechuza, de Leonardo Sciascia, considerada la primera obra sobre la mafia italiana en tono de novela. Hasta ese momento nadie se había atrevido a hacerlo. Es una denuncia, una obra que muestra la corrupción de la mafia y la forma en cómo acabar con la estructura de una sociedad.

Ocho (8) años después, la obra de Mario Puzo, El padrino, saldría a la luz, y lejos de ser una denuncia, se convirtió en panegírico de la vida de los mafiosos. Esta obra, el libro y la película, poco se referencian ahora y no son del gusto del consumo de los adolescentes de 40, pero sí que la conoce bien Gustavo Bolívar y la ha usado como base para su trabajo fuera de la política: hacer libretos alabando la vida de los narcos.

Ahí es donde todo se junta en un solo punto de gravitación narrativo que atrae, al tiempo que adoctrina, para ser convertido en un producto que encanta a públicos poco o nada instruidos bajo la violencia progresista.

Bolívar e Iglesias tienen un libreto unificado que ha tenido como hilo conductor a personajes de la talla de Xavier Vendrell, miembro del “desaparecido” grupo terrorista Terra Lliure y del partido Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), así como a Daniel Eskibel, reconocido en psicología política y que lleva décadas sirviendo a la izquierda continental, entre otros “artistas” de la manipulación de masas jóvenes.

Ojo, la ejecución es impecable. Los resultados: las chambonadas que ya estamos viviendo en el continente. Más pobreza, más miseria y nuevas neo monarquías llenándose a costilla de una mezcla peligrosa que infantiliza a la sociedad con guiones en los que el dinero fácil y la violencia se mezclan, y donde el narco, el traqueto, el mafioso, es el héroe.

A toda esa amalgama se suma algo muy peligroso que expresa muy bien Juan M. Blanco:

“La adolescencia se extiende hoy hasta edades muy avanzadas, generando una sociedad inmadura y unos sujetos que exigen cada vez más de la vida, pero entienden cada vez menos el mundo que los rodea.”

Eso lo saben y lo han ido aprendiendo bien Gustavo Bolívar y Pablo Iglesias, para servir de puente entre las ambiciones de sus patrones, hasta ellos mismos convertirse en los reyezuelos que sueñan desde su resentimiento ser.


Este artículo apareció por primera vez en nuestro medio aliado El Bastión.

About the author

Carlos Ayala

Historiador, periodista económico, criptoholder, y estudioso del fenómeno del revisionismo histórico desde el socialismo y el avance de las ideas marxistas en el sistema educativo. Divulgador de información fidedigna para desmontar las ideas en mención.

¡Enemigo del colectivismo en todas sus formas!

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