Opinión Selección del editor

Ejército Nacional: de “héroes” a villanos

Desde falsos positivos, asesinatos y torturas, hasta violaciones a menores de edad, el Ejército Nacional se convierte en uno de los flagelos de nuestra sociedad. No bastó con secuestrar y asesinar vilmente cerca de 10.000 personas inocentes y presentarlas ante el país como guerrilleros caídos en combate. Un nuevo hecho sacude a Colombia, se trata de la violación a una niña emberá de 13 años por parte de 7 miembros del Ejército.

Luego de saberse el caso de la violación a una niña indígena en Risaralda, los soldados empezaron a ser investigados por la Fiscalía General de la Nación y de inmediato procesados, los 7 miembros de esta fuerza militar se declararon culpables. Al conocerse el expediente del caso, la Fiscalía imputó cargos de acceso carnal abusivo con menor de 14 años a los militares procesados, lo cual generó lluvia de críticas por parte de los colombianos.

Sin embargo, las declaraciones hechas por familiares de la menor abusada de cómo sucedieron los hechos, el delito debió ser declarado como acceso carnal violento por la naturaleza de tan vergonzante hecho. Lo que genera una serie de indignaciones es que este delito al ser declarado como acceso carnal abusivo, se insinúa que la menor dio su consentimiento para mantener relaciones sexuales con seis de los siete militares, recordando que uno actuó en el papel de cómplice.

Los siete miembros de esta fuerza militar, serán juzgados penalmente, los cuáles les espera una condena entre los 16 y 30 años de prisión. Recordando que la cadena perpetua a violadores de menores (aprobada por el Congreso de la República la semana pasada) no se podría aplicar a los militares y tampoco a ningún miembro de la sociedad civil debido a que aún no tiene vigencia, y además muy seguramente será declarada inconstitucional por la Corte Constitucional, y en caso que este tribunal le dé el aval a este acto legislativo, no tendría el aval de la Corte Interamericana de Derechos Humanos; ya que esta ley se hace contraria a lo establecido en el numeral seis (6) del artículo cinco (5) de la Convención Americana sobre derechos humanos, la cual fue expedida en Colombia en 1972.

“Mi cuerpo Emberá Wera no se toca, no se golpea, no se viola, no se mata.” Decía una pancarta que sostenía una niña Indígena. Respetemos a nuestros niños, respetemos los derechos humanos. #NADIEMÁS.