Delinquir paga ¿Beneficiar a delincuentes o a ciudadanos de bien?

“La iniciativa «Pagar por No Matar» plantea cuestiones económicas y sociales profundas que deben ser debatidas y consideradas en detalle. La prioridad debe ser abordar las raíces del problema de la delincuencia y la inseguridad, en lugar de adoptar soluciones simplistas que podrían tener consecuencias no previstas en la economía y en la sociedad en general.”

La reciente aprobación por parte del Ministerio de Hacienda de Colombia del programa «Pagar por No Matar» propuesto por Gustavo Petro genera una gran preocupación en términos económicos y sociales. Si bien el objetivo de reducir la delincuencia y la violencia juvenil es loable, es crucial analizar detenidamente las implicaciones económicas de esta iniciativa en un contexto en el que los costos de vida aumentan y la economía se ve afectada por diversos factores.

En un país donde los precios de los alimentos se incrementan día a día y los costos de energía y transporte aumentan mensualmente de una manera absurda, asignar recursos sustanciales, como los 12 billones de pesos mencionados en los informes, plantea serias preocupaciones. La sostenibilidad económica de tal programa debe ser rigurosamente evaluada para asegurar que los fondos públicos se utilicen de manera eficiente y responsable, especialmente cuando los recursos ya son limitados.

La propuesta de entregar un millón de pesos a 100.000 jóvenes involucrados en actividades delictivas con el objetivo de persuadirlos de abandonar dichas acciones plantea un dilema ético y práctico. Aunque puede argumentarse que proporcionar incentivos económicos podría desalentar la delincuencia, este enfoque ignora las causas más profundas de la criminalidad, que a menudo están relacionadas con factores estructurales y sociales complejos. El problema de la violencia y la delincuencia juvenil no puede abordarse exclusivamente a través de la distribución de dinero.

Además, existe el riesgo de que esta medida genere incentivos perversos y efectos no deseados. En lugar de resolver el problema subyacente, podría crear una dinámica en la que algunos jóvenes se sientan tentados a participar en actividades delictivas con la esperanza de recibir recompensas económicas en el futuro. Esto podría potencialmente aumentar la delincuencia en lugar de reducirla, creando un círculo vicioso difícil de romper.

Es fundamental que cualquier enfoque destinado a abordar la delincuencia y la inseguridad se base en un análisis integral de las causas y los factores contextuales. Esto implica invertir en educación, formación profesional y oportunidades económicas para los jóvenes en riesgo, en lugar de simplemente ofrecer incentivos financieros a corto plazo. Un enfoque equilibrado y holístico es esencial para garantizar resultados sostenibles a largo plazo en términos de seguridad y desarrollo social.

En última instancia, la iniciativa «Pagar por No Matar» plantea cuestiones económicas y sociales profundas que deben ser debatidas y consideradas en detalle. La prioridad debe ser abordar las raíces del problema de la delincuencia y la inseguridad, en lugar de adoptar soluciones simplistas que podrían tener consecuencias no previstas en la economía y en la sociedad en general.


Todas las columnas del autor en este enlace: Juan Carlos Ramirez Castaño

Juan Carlos Ramírez Castaño

Economista en formación, orgullosamente Antioqueño, comprometido con el cambio y el desarrollo de Colombia. Apasionado por la política y la economía. Estoy completamente enamorado de mi ciudad y de mi departamento. Sin embargo, también reconozco las realidades del país, incluyendo las traiciones que han marcado a Colombia en su historia. A través de mi formación y compromiso, aspiro a contribuir al cambio y a construir un futuro más justo y próspero para todos los colombianos.

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