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¿Del lado de quién?, del lado de la verdad

“Esta es Colombia, el país que queremos ver crecer, pero con nuestro proceder lo hacemos más diminuto. Está en nuestras manos si queremos vivir en un criadero de ratas o si queremos vivir en una tierra llena de progreso…”


La muerte de Javier Ordóñez ha desencadenado una serie de desmanes a manos del pueblo por el descontento que presentan desde hace mucho rato con las instituciones. No es para menos, la Policía Nacional tiene en sus filas a lobos vestidos de oveja que apenas pueden, se aprovechan del ciudadano, varios hemos sido víctima de ello. El crimen contra Ordóñez fue la gota que llenó la copa y se desbordó de qué manera. La PONAL no solo hace uso excesivo de la fuerza, en ocasiones violan el debido proceso contemplado en el Artículo 29 de la Constitución Política.

Esta serie de sucesos desde hace mucho tiempo tienen a los colombianos con ansias de que se reformen las instituciones, no es justo que quien debe defendernos, sea quien más ponga en duda la vida de nosotros. Como ciudadano le brindo el respeto necesario a la Fuerza Pública, pero al parecer les enseñan más a empuñar un arma y no a poner en práctica los valores. Cosa que no es de mi agrado.

Es de entender el actuar del pueblo cuando se sienten abusados y están en toda su libertad de hacerse sentir por medio de la protesta que es un Derecho Constitucional. El artículo 37 de la Constitución Política lo menciona claramente, sin embargo, la oposición usa el descontento ciudadano para hacer crecer sus ambiciones políticas y, con su discurso populista, ver el país arder. No es necesario que mencione a qué líderes me refiero, ellos han vociferado un discurso de odio que está en el conocimiento de la opinión Nacional.

Protestar no es sinónimo de destruir y eso es lo que no entienden los indignados, todo el daño que se causa en la vía pública corre por cuenta de nosotros, incluyendo hasta a aquel ciudadano que no salió de su casa. Me duele pensar que ese dinero que se invertirá en infraestructura gracias al agravio causado por los vándalos hubiese podido ser destinado a otra parte, quizás educación o quizás salud, ¿quién sabe?

Está más que claro que debemos ceñirnos a los Derechos Constitucionales, pero ¿los deberes a quién le quedan?, como habitantes de Colombia se nos olvida que cada Derecho conlleva un deber y, en este caso, el deber del Derecho a la protesta es hacerlo sanamente sin causar revuelos ni más muertes. Básicamente con este último impase se cambió a un fallecido por 10.

Esta es Colombia, el país que queremos ver crecer, pero con nuestro proceder lo hacemos más diminuto. Está en nuestras manos si queremos vivir en un criadero de ratas o si queremos vivir en una tierra llena de progreso. Rechazo rotundamente las dos maneras de actuar, el abuso de autoridad y el vandalismo, porque ninguna está bien y esa es mi verdad. Por eso, si me preguntan de qué lado estoy, estoy del lado de la verdad.

Esto fue escrito por

Sebastián Palma Ramirez

Estudiante de Comunicación Social y Periodismo en la universidad Sergio Arboleda Seccional Santa Marta, capacitado en comunicación asertiva y liderazgo; cuenta con experiencia electoral debido a que fue candidato a edil por la localidad dos de Santa Marta.

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