Daniel, le vendió su alma al diablo

No tiene nada malo para muchos políticos(as) en Colombia vender su alma al diablo, ejemplo de esto es el partido Centro Democrático, que todo corresponde a ese partido menos su nombre.

Para muchos de ellos por lo menos públicamente, parece no importarle si su jefe político es cuestionado por casi todo tipo de delitos o si su partido se devora el erario público en contratos y puestos burocráticos que sirven hasta para lavar plata de embajadas. En consecuencia, se lava plata desde la casa de Nariño.

Todo esto como para ubicar en el contexto a los lectores y empezar a explicar por qué Daniel vendió su alma al diablo. Asunto que resulta importante pues en una junta directiva  se echa para atrás, le intenta arrebatar sus pretensiones iniciales (vender su alma al diablo), no haciendo lo que había prometido hacer con EPM en su campaña.

Y la otra junta directiva la de RUTA N que renuncian por su insistencia en (vender su alma al diablo). Con esta figura discursiva no quiero expresar lo bueno ni lo malo, sino su manera de gobernar.

El primer juego que intentó jugar y perdió, el de EPM, evidencia que sus decisiones no son coherentes ni con él mismo como se quiere hacer ver ante la opinión pública y, mucho menos que le importe la gente, pues si le importara gobernaría para sus electores. Ese el problema de fondo de Quintero, no recuerda quién lo eligió en Medellín y cada vez que se acuerda pela el cobre.

Lo de EPM no es un asunto menor y no porque empresarios importantes hayan decidido renunciar, eso es lo de menos. El asunto es que la demanda de EPM, aunque digan que no, si agudizó la tensión entre la junta y el alcalde pues solo tres de ellos habían sido nombrados por él y el resto venían de la administración pasada, esta sí sin ambigüedad, sirviendo a los intereses de los más privilegiados.

Quintero el malabarista intentó tener una mano sus intereses para EPM (lo que había prometido) y en otra los de la junta directiva y no le dio para que cambiara el semáforo. No fue capaz de jugar bien con eso y sí, es un asunto de pobres y ricos pero no como lo plantea, de la manera más despreciable para hacer política electoral, el carismático Fico. Ya está en la campaña del miedo y la desinformación ¿en qué partido le darán aval?

Lo que quiero decir es: Daniel había escogido una junta directiva que no haría nada de lo que prometió en campaña, ya le renunció y por lo tanto ya engañó a sus electores y ahora quiere volver a poner en juego lo intereses de sus electores pero esta vez como un embeleco mediático. ¿Si quería destapar la olla en la junta directiva o cambiar el rumbo de EPM por qué no lo hizo desde el principio? Así gobierna Quintero tratando de lidiar con los intereses de todo mundo y dándole su tajada a todo mundo para que hagan y dejen hacer, cosa que hasta ahora le ha cobrado factura pues la coherencia no se puede fingir.

Los intereses de la junta directiva de la empresa pública más importante de Antioquia van en contravía de la diversificación del objeto social de EPM porque se les mete al rancho, O sea, Quintero lo que ha venido haciendo lo hace a medias y lo expone como un mandatario que se deja llevar por el río de la opinión pública, pa’ donde va la gente para allá va Daniel. Su alcaldía pasó de ser promisoria a mera pose.

En el segundo tema, en el de ruta N y su proyecto bandera el Valle del Software ya se viene desinflando. En este tema, que parece ser creía dejó de creer para aceitar maquinarias políticas de cara a las próximas elecciones. Es decir, en unos cuantos meses Daniel pasó de creer en el poder como un medio y lo encumbró como un fin. Esto deja mucho que desear pues en ese baile de intereses políticos y económicos que ha resultado su administración PÚBLICA no se sabe quién va a bailar con la más fea. ¿A quién le irá a tocar?

Adenda: Otro ejemplo de su ambivalencia, flojera, ambigüedad de carácter en términos políticos, es su poca interferencia con el botín que representa la secretaría de espacio público que se ha dedicado a atropellar venteros informales, de los cuales hice parte y entiendo perfectamente, pues la informalidad es inestabilidad constante. Hay que luchar contra la administración pública, contra las vacunas, contra el agua, el frío y ahora en este contexto tan abrumador para muchas(os) la escasez. ¿Quintero a qué va a seguir jugando con la gente que creyó en él?

About the author

Julián Stiven Velásquez Martínez

Estudiante de Ciencia Política con énfasis en los estudios culturales.

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