Crónica de un acto simbólico

     

9 de abril de 1948, centro de Bogotá. La gente está fervorosa ante la inminente posibilidad de que el caudillo llegue al poder. Todo el mundo está a la espera del día de elecciones. Los colombianos creen que el cambio va a llegar, hasta que suenan unos tiros que acaban con la ilusión de un pueblo. Jorge Eliecer Gaitán cae tirado en el piso luego de que balas mortales disparadas por una ‘mano negra’ acabaran con su vida. Comienza la Violencia con mayúscula en nuestra república bananera.

9 de abril de 2014, plazoleta de la Alpujarra, Medellín. La violencia en Colombia se mantiene –ya le quitaron la mayúscula, quizás por eufemismo-. El conflicto armado mutó y se cuentan más de 220 mil muertos en lo corrido del conflicto armado. Varios políticos de los partidos tradicionales siguen matando indirectamente, pero esta vez hay otros partidos que los secundan. Los congresistas se ganan un salario de ricos y a la postre reciben primas por un valor arriba de los siete millones de pesos.

“Bajemos los cuerpos acá”, dice Sergio Restrepo, director del Teatro Pablo Tobón Uribe y miembro de la Corporación Otraparte, con el respeto que merecen los 1275 desaparecidos registrados en Medellín durante los últimos 4 años. “Están hechos con cinta pegante, hay que tener cuidado porque son delicados” sentencia. Todos nos hacemos alrededor del camión y empezamos a llevar los cuerpos a la plazoleta de la Alpujarra. Vamos a homenajear a las víctimas de la violencia de este país. Yo solo obedezco y me echo unos cuantos al hombro.

La gente se acerca, muchos de ellos estaban haciendo diligencias del proceso de reparación por sus familiares asesinados; nuestros muertos. Una señora llora de la nostalgia porque no recuerda otro homenaje más impactante a las víctimas. Ella perdió varios hijos por culpa de la guerra que originaron seguramente los que mataron a Gaitán y que luego mataron a Lara Bonilla, a Galán, a Pizarro, a Bernardo Jaramillo, a Jaime Garzón y a un largo etcétera de colombianos. La mujer se quedó más de una hora contemplando los más de mil cuerpos que estaban tirados al lado del lugar donde se gobiernan Antioquia y Medellín –el gobernante de Medellín, que también ha sido víctima de la violencia-.

En el parque de San Antonio encarcelaron al ‘Pájaro’ de Botero. No al que estallaron los actores de la guerra algún día, sino a la réplica idéntica que posa al lado de él. También fue una idea de Sergio. Queremos recordar a los secuestrados que quedan en la selva y ya nadie remembra.

Unos señores de chaleco azul empiezan a llegar donde el ‘pájaro’. Los chalecos dicen que son de Derechos Humanos y vienen acompañados de personal de Espacio Público. Juntos empiezan a destrozar la jaula. Se cagaron sobre el homenaje de la manera más burda posible. No entendemos cual fue la falta que cometimos quienes estamos en pro de la memoria y que nos movilizamos el día de víctimas, que casualmente, coincidía con la semana en que se realizaba el Foro Urbano Mundial.

En la plazoleta de la Alpujarra cada vez llega más gente acongojada con los ‘muertos’ que están tirados en el piso. La gente toma fotos y agarra tizas para escribir nombres de amigos o familiares que han sufrido en carne propia la violencia. Llegó el ESMAD acompañado también de personal de Espacio Público. ¿Será que quieren hacer memoria de sus amigos caídos en combate?, no lo creo. Nos acercamos a ellos, nos dicen que simplemente están cuidando que nada malo pase. “¡Dejémoslos! No vinimos acá a reproducir la violencia. Vinimos a repudiarla. Vamos a ver si son capaces de llevarse a nuestros muertos”, decía Sergio en tono pausado.

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Al final se fueron, se dieron cuenta que no había intenciones de boicotear nada. Era un simple acto de reconstrucción de memoria histórica en el que cada quien veía reflejado su dolor en los cuerpos hechos a base de cinta pegante. A las 6 pasadas de la tarde, se acercó personal de la alcaldía a pedir perdón por lo de la jaula. Parece que el alcalde los regañó. Dijeron que la iban a pagar, pero hoy se hacen los de la vista gorda. No importa, en este país todo se ha movido así, pero Sergio y todos los que estábamos ahí, no vamos a dejar de recordar a las víctimas de Colombia.

En Colombia se adelantan diálogos de paz con la guerrilla de las FARC desde el finales del 2012. Una oportunidad histórica para empezar a escribir la era del posconflicto. Un momento único para pasar la página de la violencia. Sin embargo, hay quienes fervientemente se oponen a una salida negociada al conflicto que ajusta ya muchos muertos. ¿Por qué tanto odio?

@danielduquev

[author] [author_image timthumb=’on’]https://scontent-b-mia.xx.fbcdn.net/hphotos-prn1/t1.0-9/66463_10151968321795671_2103100727_n.jpg[/author_image] [author_info]Daniel Duque Velásquez: Estudiante de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad EAFIT. Crítico y propositivo. Apasionado por la política, los temas de actualidad y el fútbol. Ciudadano del común. Leer sus columnas. [/author_info] [/author]

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Al Poniente es un medio de comunicación independiente que tiene como fin la creación de espacios de opinión y de debate a través de los diferentes programas que se hacen para esto, como noticias de actualidad, cubrimientos en vivo, columnas de opinión, radio, investigaciones y demás actividades. Esta publicación ha sido hecha por la línea editorial de Al Poniente.

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  • Que en paz descansen todas las victimas de nuestro país, y como dice nuestro columnista y ciudadano del común, que empiece la época histórica del posconflicto. Verdad y reparación para todo nuestro país.

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