Economía Opinión

Contra la renta básica

La compra de votos, entre particulares está prohibida, es decir, que una persona acaudalada pretenda darle 100.000 COP a un grupo de individuos pobres a cambio de que le voten en las urnas está penado. Pero el prometer a un grupo muchísimo más grande de individuos que si votan por determinado grupo político se les asegurará un ingreso universal de 500.000 COP no está penado, cuando esto es más inmoral aún, pues el primero pagará los montos con sus propios recursos, mientras el segundo lo hará con el dinero de todos, inclusive, el dinero de los que aún no nacen.

La Renta Básica Universal propone que el estado dé a los individuos una cantidad determinada de dinero sin ninguna regulación a su gasto, es decir, no importa si es para alimento, vestido, vivienda, drogas, prostitución, armas, etc. Aunque puede restringirse a los mayores de edad, sin ninguna exigencia de contraprestación, en síntesis, poner dinero en los bolsillos de las personas para que lo gasten.

Según el estudio realizado por el Observatorio Fiscal de la Pontificia Universidad Javeriana, titulado El costo y la factibilidad de la renta básica en Colombia se estimó que, para darle un salario mínimo mensual a cada mayor de edad en el país, o sea, 980.657 COP el costo anual nacional sería de 424,6 Billones de pesos, es decir, aproximadamente el 42% del PIB anual de Colombia.

Teniendo en cuenta que el Presupuesto General de la Nación inicialmente para el 2020 era de 271,7 Billones y se ha ido ajustando debido a la Covid-19, al compararlo con lo necesario para costear la RBU en Colombia, las cuentas no cuadran.

¿De dónde saldrá el dinero? Para esto se plantean algunas alternativas.

Vía emisión primaria. Aquí el Banco de la República encendería la impresora y emitiría los 424,6 Billones necesarios para costear el primer año de la RBU, en esto no ahondaré porque es una locura, es bien sabido por los economistas las consecuencias de una emisión de dinero tan grande en términos inflacionarios y para los que desconocen cómo terminaría, basta ver a nuestros vecinos Venezuela o Argentina y el desastre que han hecho al encender la impresora. Así, que esta alternativa se descarta rápidamente, aunque no faltará el político fanático que la defienda.

Vía deuda. La deuda es una muy potente herramienta que posee el estado para financiar sus políticas en tiempos difíciles, Colombia está endeudada por alrededor del 50% del PIB y creciendo, la idea de financiar la RBU con más deuda es inadmisible, ya que en total, la deuda quedaría cercana al 92% del PIB, dejándonos como uno de los países más endeudados de la región, esto traería consigo malas calificaciones en los principales indicadores macroeconómicos, como resultado de ello, la inversión disminuiría radicalmente y con esto aumentaría el desempleo al provocarse grandes fugas de capital, por esto y otras razones más no es viable financiar la RBU vía deuda.

Vía impuestos. En 2019, el recaudo total de impuestos por la DIAN fue de 157,3 Billones. Para financiar la RBU de esta manera, se debería multiplicar casi por 3 el recaudo, esto es, se debe realizar un incremento demencial a todos los tipos de impuestos (nótese que tenemos IVA, Impuesto a la Renta, a cada movimiento financiero, predial, etc) lo que tendría un impacto negativo en los indicadores de libertad económica, la capacidad de compra de los individuos, seguido de una gran fuga de capitales de la nación. Con un aumento de impuestos, se afecta radicalmente el ahorro y los incentivos a ahorrar. Claro, esto sin contar que se deben financiar los demás planes sociales y gasto público que se pagan con los impuestos. Debido a la Covid-19 las empresas están cerrando y el desempleo está aumentando, es decir, los que pagan impuestos cada día son menos, por ende, el recaudo de este año puede ser menor al del 2019.

Esto solo nos deja una alternativa.

Eliminar el estado de bienestar. Esta alternativa ha sido ampliamente defendida por algunos economistas célebres como Milton Friedman, pero no ha modo de promoción, sino, como alternativa a los efectos nefastos derivados del Estado de Bienestar, algunos economistas liberales plantean que, entre el Estado del Bienestar y la Renta Básica Universal, es preferible el menor de los males, sin dejar de ser un mal, claro está. Es decir, consiste en eliminar todos los planes sociales, obras públicas, bienes y servicios públicos y dejar que estos sean atendidos por el mercado, o sea, el sector privado y destinar los recursos que antes se enfocaban en atender esto a pagar la RBU. Esta sin duda, es una alternativa más viable que las expuestas anteriormente, aunque no parece posible para Colombia, dadas las marcadas divisiones políticas existentes.

Aquí, sólo expuse el problema de dónde saldrá el dinero, aunque no es el único que posee la idea de renta básica, existen también problemas de incentivos, por ejemplo, si una persona sale de su casa a trabajar 8 horas por 1’000.000 COP y se le darán 980.657 COP independientemente de si trabaja o no, el incentivo que antes tenía de trabajar por 1 millón, ahora sólo será de 19.343 COP, o lo que es equivalente, todas las personas mayores de edad, tendrían un incentivo a NO trabajar de 980.657 COP. Y esto solo por dar un ejemplo de los múltiples problemas que plantea la RBU.

Dejo a discreción del lector, realizar el cálculo suponiendo una RBU de 160.000, 250.000 y 500.000 COP que comparten los mismos problemas de financiación.

Bien decía mi abuelo, “Nadie promete más, qué aquél que no va a cumplir” Los políticos, medios de comunicación y uno que otro economista dirá que lo mejor para los colombianos es la Renta Básica Universal, pero ninguno responde con claridad ¿de dónde saldrá el dinero para pagarla?

Retomando el párrafo inicial, cuando se va a efectuar el acto inmoral de compra de votos, con el particular se tiene la certeza de que pagará, pues se sabe que es acaudalado y puede pagar antes de ir a la urna, con el político no se tiene certeza de nada.