Consumidores empedernidos

«En un mundo de tantas posibilidades; consumir ya no es una elección personal, es un impulso sugestionado por otro»


En un mundo que está avanzando a tanta velocidad, poder detenerse a ver el detalle; se vuelve un don de pocos y una necesidad de muchos. Solo ir a un centro comercial, un cine, en la calle y poder ver la multiplicidad de elecciones que tienes para comprar, comer, beber, ponerte, es gigantesca. el punto de todo esto es: ¿por que consumimos lo que consumimos?

Por supuesto creo que muchas de las cosas que consumimos deben de algún modo tener algo de racionalidad y sentido común, esto es claro. Me gustan los sándwiches de atún y ensalada, sé que me hacen bien a mi salud y además de esto son económicos, y mi bolsillo lo agradecerá, pero en este tiempo se ha elevado el consumismo de una manera astronómica, y aclaro esto hace bien a la economía, hace que los negocios eleven sus entradas y el empleo, pero existe un tipo de consumismo empedernido del que quiero hablar hoy.

Y es ese tipo de adicción casi sin control, por no decir que, sin ninguno, en el cual creemos y creamos ese impulso fisiológico y emocional en el cual necesito tener esto o aquello o si no mi estado emocional se verá afectado, esto, creo que está produciendo algunos efectos colaterales, como enfermedades mentales y algunas sintomáticas que atañen a otros problemas de salud.

Si eres un consumidor excesivo de hamburguesas, tenlo por seguro que pronto veras las consecuencias negativas de esto, si tal vez consumes vídeo juegos en promedio de 4 a 6 horas diarias, pronto tendrás problemas no solo de salud, sino relacionales, y así podría nombrar otros ejemplos.

Los sistemas de información por Internet tienen la capacidad de grabar tus huellas digitales de tus elecciones por la red y mantenerte el menú sobre la mesa o en tus manos. y si no sabemos tomar el control de esto, sentiremos el duro golpe en nuestras finanzas también.

No se trata de consumir por consumir. Se trata de elegir con inteligencia lo que en verdad es indispensable y necesario, por supuesto sin olvidar que debemos alimentar nuestro cerebro y responder a sus necesidades de gratificación como no lo ha demostrado la neurociencia, que por supuesto son saludables y dan balance. Pero siendo conscientes de que cada cosa que traemos a nuestra posesión debe edificar y hacernos mejores personas, tanto física, mental y espiritualmente.

Esto puede tomar tiempo entenderlo, pero puede ser el principio para crear un estilo de vida más equilibrado y de mucho bienestar. Estamos en un proceso de pos aislamiento donde estuvimos mucho tiempo en nuestras casas, desconectados de nuestro habitual rol diario, limitados en muchas de las cosas que parecían normales y casi cotidianas, el estar retornando nuevamente puede provocar un TOC (trastorno obsesivo compulsivo) obsesiones como pensamientos, imágenes e impulsos intrusivos, absurdos o sin sentido. Las obsesiones hacen que quien las padecen sientan niveles altos de ansiedad y se sienta impelido a neutralizar dicha obsesión o sus consecuencias.

Por eso lo mejor es tomarlo con calma, desarrollemos ahora un plan de mitigación de este tipo de impulsos, programemos tiempos de calma, meditación o espacios tranquilos donde podamos racionalizar nuestro siguiente paso, cada día debe volverse una experiencia de crecimiento y conocimiento interior, donde podremos integrarnos a esta nueva normalidad con más inteligencia y astucia y lograr los objetivos que queremos para el futuro que nos espera. Así que deja de consumir por emociones y toma control de tu interior, pronto veras los mejores resultados

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Alvaro Jorge Acosta Peña

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