CONSULTA POPULAR DE ECUADOR 2023: Diez (10) argumentos por el “NO”

En pocos días tendremos en nuestras manos una decisión trascendental donde se juega el futuro de mi país. Además de las Elecciones Presidenciales de Ecuador para 2023, envueltas en toda una cantidad de situaciones complejas –como lo fue el brutal asesinato del candidato Fernando Villavicencio– tendremos la Consulta Popular sobre mantener el petróleo bajo tierra en el Bloque 43 del Campo ITT en el Parque Nacional Yasuní o continuar con su explotación. Sin duda, la conciencia ambiental llamaría a votar a favor de la misma, pero ¿por qué la preocupación?, a continuación algunas razones:

  1. La solicitud de consulta fue presentada hace más de diez (10) años, para luego ser archivada debido a que no cumplía con los requisitos. Irregularmente, se activa de nuevo cuando no existe posibilidad de hacerla.
  2. Se dejarían de percibir entre 800 y 1.200 millones de dólares anuales por concepto de tributos y ventas externas de petróleo.
  3. Al no recibir la cantidad de dinero en mención, el Estado deberá compensarlo a través de un aumento de impuestos, como el IVA, o reduciendo el gasto en subsidios. ¿La ciudadanía estará dispuesto a esto?
  4. Deberemos restar presupuesto para salud, educación, seguridad, entre otras carteras sociales, a fin de compensar la pérdida de estos recursos. Ecuatorianos, les consulto: ¿queremos menos presupuesto para áreas que son fundamentales para el desarrollo de nuestro país?
  5. Se continuará minando la seguridad jurídica del país porque ahuyentamos a la inversión extranjera por estas decisiones, lo que podría conllevar a que en otros sectores productivos se lleven a cabo consultas similares.
  6. El área explotada que corresponde a este bloque llega apenas al 0,001 % del Parque Nacional Yasuní, y el impacto de establecer la infraestructura ya se realizó años atrás.
  7. El mecanismo de explotación es efectivo, pues se usan técnicas que no involucran desarrollo de pozos, sino, más bien, la extracción se realiza desde un mismo punto en varias direcciones subterráneamente.
  8. En línea con el punto anterior: al no explotarlo, estaríamos dejando que del lado peruano continúen con la actividad, y por ahí nuestra producción y riqueza petrolera se perderían.
  9. La infraestructura instalada debería desmantelarse, para lo cual habría que destinar cerca de 500 millones de dólares en ese proceso, teniendo un costo de oportunidad importante para el país.
  10. Quien cuida el parque es la EP Petroecuador. Al retirarse, deja el campo libre para que actividades ilegales, como la maderera y la minera, se apropien, por lo que el impacto sería nefasto.

Ahora bien, si estamos conscientes del perjuicio, no al Estado, sino a los ecuatorianos, votemos NO.


Esta columna apareció por primera vez en nuestro medio aliado El Bastión.

Jorge Calderón Salazar

Economista por la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil (UCSG), Master of Management por Tulane University y Magíster en Administración de Empresas por la Universidad Espíritu Santo (UEES). Rector del Tecnológico Universitario Argos, donde integra formación académica, liderazgo institucional y una visión estratégica de la educación superior.

Consultor, analista y coach económico, ha desarrollado una trayectoria que conecta el análisis riguroso con la acción aplicada. Su trabajo abarca desde la coordinación de proyectos de investigación y consultoría en áreas como economía, finanzas, educación y mercado laboral, hasta su participación en calidad de colaborador internacional en la medición de la actividad económica del Ecuador junto a instituciones de la talla de la Fundación Getulio Vargas (Brasil) y el Ifo Institute for Economic Research (Alemania).

En el ámbito académico, es profesor de posgrado en Análisis Económico Mundial, Métodos Cuantitativos y Metodología de la Investigación en diversas universidades, además de catedrático en la Escuela Latinoamericana de Liderazgo. Es autor y coautor de múltiples libros y artículos especializados, con líneas de investigación que comprenden microfinanzas, emprendimiento y la relación entre universidad, Estado y empresa.

Su trayectoria institucional incluye la participación en redes académicas y organismos de alto nivel, así como roles de dirección estratégica en espacios de investigación, educación superior y articulación regional. Ha sido reconocido Rector del Año (2025) y Maestro del Año (2021), entre otras distinciones que respaldan una carrera marcada por la docencia, la exigencia intelectual y la incidencia pública.

Forma parte del equipo de Staff Writers de El Insubordinado.

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