¡COLOMBIA NO SE VENDE!… ¡SE REGALA!

Históricamente, Colombia ha perdido casi la mitad de su territorio.

Debido a una tradición entreguista y pusilánime de nuestros gobernantes que, al parecer, no les ha importado un elemento esencial del estado: el territorio, en múltiples ocasiones y sin haber sido vencido en guerra alguna, el país ha visto a Venezuela, Brasil, Costa Rica, Ecuador y Nicaragua diezmar su área, y todo esto sin contar la pérdida del Istmo de Panamá.

Las mutilaciones territoriales se han debido a la incompetencia, desinterés y cobardía de  nuestra clase Política, aunado a un centralismo excesivo que se presta a que en Bogotá no se conozca la realidad de las regiones y les importe poco el destino de la “Provincia”.   De las múltiples ocasiones en las que nuestro territorio se ha visto cercenado, solo haré referencia a los siguientes casos: Panamá, Guerra con el Perú, Los Monjes y el Fallo de La Haya.

PERDIDA DEL ISTMO DE PANAMÁ: Mientras el Presidente José Manuel Marroquín se dedicaba a escribir sus poesías y la dirigencia Santafereña se la pasaba en salones de Té discutiendo asuntos banales, el resto del país se mataba en la guerra de los mil días y el Estado del Istmo (Panamá) se veía sometido al abandono, lo que genero descontento en los habitantes de la región panameña debido a la  negligencia, apatía y desinterés de la clase gobernante de la época: sumado a esto, el Congreso de la República no ratificó el tratado que entregaba a EEUU  la concesión para la construcción del Canal. La inconveniencia  de esa adjudicación fue simplemente una disculpa,  los motivos obedecían más al orgullo y a la complacencia con algunos aristócratas franceses que querían recuperar la concesión del canal. Todo esto aumento el descontento no solo en los habitantes del Istmo sino en los EEUU quien incitó, apoyó y posteriormente reconoció la independencia de Panama; el Estado colombiano, por su tardía reacción, ya no pudo hacer nada.  Tan Claro fue el reconocimiento de EEUU que incidió en la Independencia del Istmo que, 10 años después, indemnizó a Colombia con la miserable suma de 25 Millones de dólares, acordado esto en el Tratado Thompson Urrutia.

GUERRA CON EL PERU: Fueron tres los intentos históricos del Perú para apoderarse de territorio Colombiano;  solo en la tercera ocasión, cuando estos tomaron Leticia, el Presidente Olaya Herrara decidió defender el territorio con acciones militares. Colombia ganó la guerra propiciándole múltiples derrotas a las tropas peruanas. Una vez finalizado el conflicto, el Presidente López Pumarejo firmó, con su homologo peruano y amigo personal, Oscar Benavides, un tratado donde se entregaron definitivamente territorios que siempre pertenecieron al Estado colombiano.

ARCIPIELAGO DE LOS MONJES: Este pequeño grupo de islotes era parte del territorio Colombiano,  esto ya había sido ratificado en 2 ocasiones mediante arbitrajes realizados por la casa Real Española y por el Estado Suizo. En 1952 el presidente Colombiano encargado, Roberto Urdaneta Arbeláez, ante un reclamo de Venezuela, consultó con su Canciller Juan Uribe Holguín (ojo con el apellido) y éste, ignorando totalmente conceptos de especialistas en el tema, emitió una burda nota, sin cumplimiento de los requisitos legales, donde renunciaba a la soberanía colombiana sobre el archipiélago. El contenido de la nota en cuestión era el siguiente: “El gobierno de Colombia declara que no objeta la soberanía de los Estados Unidos de Venezuela sobre el archipiélago de los Monjes y que, en consecuencia, no se opone ni tiene reclamación alguna que formular al ejercicio de la misma o a cualquier acto de dominio por parte de este país sobre el archipiélago en referencia”. Como ven, una vez más y sin perder ninguna guerra, en un escrito que cabía en una servilleta, cedimos territorio.

EL FALLO DE LA HAYA: Este caso es ya conocido por muchos dada su actualidad. En este fallo Colombia perdió alrededor de 75.000 Kms de Mar, y a pesar de que muchas personas culpan de la perdida de este territorio a los Expresidentes Andrés Pastrana y Álvaro Uribe, como abogado y conocedor del tema puedo afirmar que son los menos culpables de lo sucedido. A continuación, haré una breve explicación de porqué los principales Culpables son el Expresidente Ernesto Samper Pizano y el actual Presidente Juan Manuel Santos:

-Responsabilidad de Ernesto Samper Pizano: Colombia firmó en 1948 el “Pacto de Bogotá”, Pacto donde Colombia sometía sus diferencias limítrofes a la Corte Internacional de Justicia y donde se consagraba que para retirarse de dicho pacto debía hacerse con un año de anticipación. El ex Presidente Ernesto Samper fue advertido reiteradamente sobre la necesidad de retirarse del Pacto de Bogotá, pues se tenía la información de que Nicaragua demandaría por territorios ante La Corte Internacional de Justicia; sin embargo, éste hizo caso omiso a las peticiones, lo que permitió la demanda por parte de Nicaragua y la aceptación de jurisdicción por parte de la Corte.

-Responsabilidad de Juan Manuel Santos: Cuando el proceso estaba en su etapa definitiva, sorprende la Canciller María Ángela HOLGUÍN con sus palabras ante los medios, donde pronostica una decisión “Salomónica”  por parte de  La Corte Internacional de Justicia, lo que prácticamente da vía libre a la Corte para fallar en equidad y no en derecho, como debió haber sido. Una vez emitido el fallo, a todas luces contrario a derecho  por desproporcionado, por violaciones de derechos a terceros y por desconocimiento de tratados ya reconocidos etc., la posición que debió tomar el Presidente Santos fue la de no acatar el fallo; pero, por el contrario, lo que ha hecho es derrochar el presupuesto público contratando costosas firmas asesoras internacionales para que interpongan recursos que no tienen ni sustento ni viabilidad jurídica, lo que en derecho los litigantes llamamos vulgarmente como “Ius Pataleus”.

Como pueden observar, nuestros dirigentes han permitido, históricamente, el desmembramiento del estado Colombiano, no lo hemos perdido ni vendido, lo hemos prácticamente REGALADO. No obstante, aun podemos rescatar algo de la dignidad nacional, aun estamos a tiempo de desacatar el fallo de La Corte Internacional de Justicia de La Haya desconociéndolo totalmente y ejerciendo soberanía sobre nuestro territorio. Lo peor que podría suceder sería recibir sanciones económicas por parte de la comunidad internacional, pero éstas serían temporales; de acatarlo, el territorio se perderá para siempre. Si no mostramos dignidad esta vez, desacatando el fallo, siempre vendrán por más. Recuerden que Nicaragua quiere demandar nuevamente.

DANIEL SANIN  Abogado de la  Universidad de Medellín, Conciliador y Especialista en Derecho Publico de la Universidad EAFIT  Zoon Politikon. @DANIELSANIN1
DANIEL SANIN
Abogado de la Universidad de Medellín, Conciliador y Especialista en Derecho Publico de la Universidad EAFIT Zoon Politikon. @DANIELSANIN1

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