Catástrofe inminente en Villa Guadalupe

     

La corporación Por Nuestro País, en cabeza de su director Juan Manuel Jaramillo, estuvo visitando el barrio Villa Guadalupe en el sector de Manrique buscando conocer de cerca la problemática que afronta este barrio con el inminente desastre que enfrentan en este momento.

Se siente una tensa calma, pues sus calles son silenciosas y tranquilas, son pocas las personas que por allí transitan y las que aún quedan en las viviendas que, por orden de la Alcaldía, hicieron desalojar.

Al parecer unas aguas subterráneas son las causantes del movimiento de tierra que ha generado inquietantes grietas en toda una cuadra de Villa Guadalupe.

El desastre es inminente, una fuerte temporada de lluvias podría desatar la catástrofe que ya está anunciada.

Si bien es cierto que algunos organismos de la administración municipal como el DAGRD, ISVIMED y los bomberos han hecho presencia en el lugar, las soluciones no han llegado y por eso mismo los habitantes de este sector realizaron un plantón hace unos 15 días, en el que esperaban que la Alcaldía se hiciera presente con más soluciones que diagnósticos, pues ya saben que no son positivos.

Los residentes que aún permanecen en el lugar se niegan a irse porque saben que una vez que se marchen de sus casas, único patrimonio que poseen, serán invadidas por otros inquilinos o desbalijadas, como lo pudimos constatar en las viviendas que ya fueron evacuadas.

Lo cierto es que las grietas que pudimos encontrar en todas estas viviendas son una prueba segura de que éstas no soportarán mucho más, pero sus habitantes están pidiendo soluciones para poder marcharse de allí por lo menos con un techo asegurado.

Don José nos contó que ha vivido en su casa por más de 35 años, la mayor parte de su vida generó ingresos vendiendo gaseosa y cigarrillos en eventos públicos. Con esos ingresos logró edificar una casa en donde además construyó 3 habitaciones que destinó para alquilar.

Con la solicitud de evacuación la Alcaldía obligó también a los 3 inquilinos que vivían en su casa a irse a otro lugar, con lo cual Don José dejó de percibir este ingreso y a hoy se encuentra sin saber que hacer, nos dijo que prefiere morirse en ese lugar a perder lo que con su trabajo logró conseguir.

La señora Edelmira, otra de las residentes del lugar nos hizo un recorrido por los lugares más afectados dónde pudimos tomar estas fotos. Además, nos contó que, como método de presión para hacerlos marchar del lugar, les cortaron el gas y el agua, teniendo que cocinar con estufa eléctrica. Entendemos el riesgo que se avecina, pero creemos que a los ciudadanos, sobre todo en estos estratos hay que bríndales una mano amiga y no ser impositivos y autoritarios.

También salió al paso el joven Sebastián quien nos contó la cantidad de requerimientos y trámites que les solicitó la Alcaldía para reconocerles hasta $420.000, éstos para que vivan de alquiler en algún otro lugar. Según nos contó el joven, estuvo buscando para dónde irse, pero “los arriendos están por las nubes, la semana pasada estuve buscando un arriendo por Villa Hermosa, pero no bajan de $800.000 y a uno en este país con el salario mínimo no le da para vivir”

Quisimos ir al lugar para ver como le podemos tender una mano a estos ciudadanos y nos quedan muchas dudas sobre cómo desde la administración municipal los podrían ayudar.

¿Por qué no les ayudan con los trámites para no desgastarlos en tantas vueltas mientras esperan pacientemente la inminente catástrofe?

¿Por qué no busca la Alcaldía un lugar seguro para estas personas mientras tramitan todos los documentos que les están pidiendo?

¿Cómo podría el ISVIMED y demás entidades intervenir y ayudar a encontrar una solución digna para estas personas?

¿Cómo solucionarles a estas personas el problema de sus viviendas, sabiendo que no tienen las escrituras, pero han pagado impuestos y servicios por más de 30 años?

Son muchas las dudas, pero una la certeza de que este sector no aguantará por mucho tiempo, como se evidencia en las fotos, y es mejor actuar ahora que lamentar después la innecesaria pérdida de vidas.

Sabemos que la Alcaldía de Medellín cuenta con personal suficiente para atender estas emergencias, también entendemos que los residentes de estas viviendas no se quedan por simple terquedad sino porque no es fácil para ellos encontrar un lugar digno para empezar de nuevo sus vidas y mucho menos tener la seguridad que si se van por un tiempo, estas viviendas no sean invadidas o robadas. A Daniel Quintero y a la administración municipal le hacemos un llamado para que actúe de manera contundente y con soluciones reales y dignas, no solo en esta zona de la ciudad, sino también en cada barrio afectado por problemas de esta índole.


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Juan Manuel Jaramillo

Ingeniero mecánico. Ingeniero de producción. Empresario, emprendedor. Director de la Corporación Por Nuestro País

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