Carta de Navidad para todos los precandidatos presidenciales

La presente columna es un escrito que busca rescatar la tradicional Carta de navidad a Papá Noel, pero a diferencia de otras ocasiones, en esta, la carta de abrebocas del 24 de diciembre recolecta la opinión y el deseo de cumplir ciertos puntos frente al actual actuar de todos los precandidatos presidenciales y, por supuesto, para quienes queden como candidatos oficiales luego de las consultas de cara a la campaña electoral a ocupar la silla vacía que dejará el saliente presidente Iván Duque.

Antes de dar inicio, se hace sumamente necesario resaltar lo que deja la jornada electoral del pasado 5 de diciembre, donde las urnas abiertas para la población entre 14 y 28 años de edad no se ocuparon en su totalidad. Por el contrario, ese día, en el cual se disputaba la elección para la conformación de los Consejos Municipales de Juventud o CMJ, terminó siendo una muestra de nuestra frágil democracia. Lo que sería la oportunidad de construir un órgano consultivo para y por todos los jóvenes, resultó siendo un espacio donde pudo más el desinterés, el desprecio hacia la política, la falta de educación democrática y la pereza “producto del guayabo”, lo que conllevó a que en una jornada electoral en la que se presume se invirtió poco más de 141 mil millones de pesos, tan solo el 10% del censo electoral participó. Es decir, de más de doce millones de jóvenes (12’282.273 para ser exactos) apenas votaron aproximadamente millón trescientos (1’279.961 en realidad). Si bien al final de la jornada se eligieron los nuevos consejeros de juventud, queda el sinsabor y la sed de democracia, y junto con ello surge la pregunta: ¿Qué sucedió con los jóvenes del paro que reclamaban democracia y espacios de concertación?

Ahora sí, procedamos con la carta.

Querido Papá Noel…

La siguiente carta plasma algunos de los deseos de la población colombiana para los próximos cuatros años a gobernar.

Primer deseo navideño

Abarcando la mayoría de las regiones de nuestro país hay un descontento inmenso frente a algunos candidatos, quienes carentes de un discurso solido, únicamente se han dedicado a recorrer el país con el lema de acabar con la corrupción. Lo extraño es que no revelan la formula secreta de cómo hacerlo. Molesta esa falta de ubicar y en verdad dar a conocer las políticas públicas de frente a un país que hoy tiene grandes deudas históricas, a las cuales hay que sumarle los retrocesos en materia de pobreza a cuenta de la pandemia ocasionada por el COVID-19 y el recrudecimiento de la violencia por grupos al margen de la ley quienes aún hoy amedrentan poblaciones rurales enteras. Los colombianos reclaman a un mandatario decidido, determinante y con buenas políticas desde su llegada.

Segundo deseo navideño

Querido Papá Noel: todos los colombianos esperamos grandes regalos en esta navidad, regalos de verdad, pero de lo que si te pedimos que nos libres es de los “regalos” de aquellas propuestas populistas que algunos precandidatos a la Presidencia y líderes políticos han “soltado” –no sé si en un momento de arrebato o en pleno uso de sus sentidos–. Una de esas propuestas fue vía decreto encender la maquinita de hacer dinero e imprimir más billetes. Propuesta que, valga recordar, tiene un único fin, y que muy lejos de ser la acción propia de eliminar la pobreza, sí será la propuesta que más incrementará la inflación en nuestro país ¡Innegable no reconocerla! Una propuesta de Gustavo Petro.

En segundo lugar de esta sección, te pedimos evitar volver a escuchar los gritos de los políticos quienes a boca llena juran en campaña, pero que en el gobierno parece que se les olvidara lo ya prometido. Tal es el caso de la hoy Alcaldesa Mayor de Bogotá Claudia López, quien en campaña desde una plaza de mercado de la capital afirmaba “con verraquera”: “Yo voy a hacer la jefa de los policías (…) Van a temblar los delincuentes ¡ténganse que no les voy a dejar de respirar en la nunca! (…)”. Y hoy, la población de Bogotá cuenta con una percepción de inseguridad del 96% según el CNC.

Igualmente, cabe resaltar el análisis de la propuesta de legalizar algunas drogas y que ha surgido desde hace mucho tiempo, y la cual, para el caso de Colombia, no se la tomaría como una legalización de consumo únicamente. En nuestro país se estaría hablado ante el mundo de una producción masificada que pasaría a competir en niveles de exportación con el café, las flores y el petróleo, y que además dejaría miles de millones de dólares en ganancia para el Estado. Lejos del buen negocio que representa esta industria, se ha olvidado que es una legalización unilateral, es decir, legalizaríamos la producción en nuestro país, pero no donde se la pretende vender. Dejando de un lado las posibles sanciones internacionales que recibiríamos: ¿De que sirve legalizar la producción en nuestro país, si en los Estados Unidos su libre circulación y venta sigue siendo prohibida? ¿Colombia entraría a una producción legal tecnificada con empresarios, y al mismo tiempo, a una distribución y venta ilegal con dealers? Este será un tema que de seguro se volverá a tocar en el 2022.

Tercer deseo navideño

Un deseo para este año es que toda la población de nuestra querida Colombia despierte, pues hay que evitar aquellos políticos que únicamente cada cuatro años se dedican a recorrer cuanta plaza de mercado hay en el país. La política es un ejercicio que requiere el constante contacto con la gente, y como ciudadanía debemos exigir ese contacto que permite conocer las realidad y las necesidades de cada uno de los territorios para así lograr la creación de políticas acertadas.

Y a modo de conclusión…

El cuarto deseo navideño

Los mayores anhelos que la población de Colombia pide se resumen en este cuarto deseo:

1) El país y la situación internacional no da cabida a la improvisación ni a la enseñanza ¡No nos podemos dar el lujo de que la Casa de Nariño sea ocupada por un aprendiz que llegue con lápiz y libreta de apuntes! 2) ¡Pedimos a gritos un candidato con ambiciones que genere ideas grandes para nuestro país! Ideas que sirvan para construir sin importar el tiempo. 3) Queremos un candidato alejado del sectarismo y el egoísmo, y que por el contrario se encuentre dispuesto a construir con quienes participen del progreso de la nación. 4) Deseamos un Presidente que sepa jugar las cartas del gobierno, sepa medir el tamaño del Estado, sepa crear políticas para la generación de empleo, atraiga la inversión extranjera, tenga consciencia social pragmática y tenga claro que más infraestructura es menos narcotráfico… En fin, ¡ALGUIEN QUE LE QUEPA EL PAÍS EN LA CABEZA!


De mi parte y de los equipos de AL PONIENTE y EL BASTIÓN les deseamos una FELIZ NAVIDAD a todos nuestros queridos lectores.

About the author

Juan David Solarte

Estudiante de Derecho en la Universidad Libre (Seccional Cali, Colombia), y miembro del “Semillero de Investigación de Conflicto, Derechos Humanos y Cultura de Paz”. Integrante del “Movimiento Independiente Transformemos”. Apasionado de la historia.

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