Carta al coronel Mejía Gutiérrez

Colombian army special forces insert into Tolemaida Air Base, Colombia, during a technical demonstration for Secretary of Defense Robert M. Gates and Colombian Minister of Defense Dr. Juan Manuel Santos during the secretary's trip to Latin America Oct. 3, 2007. DoD photo by Tech Sgt. Jerry Morrison, U.S. Air Force. (Released)

Apreciado Coronel Mejía Gutiérrez,

 

Mi nombre es Paula, tengo 20 años y siento un inmenso amor por mi país y una profunda admiración por quienes la defienden. Respeto y gratitud por los héroes de la patria.

Estoy convencida de que en un país azotado por el narcotráfico y por la presencia de grupos al margen de la ley que se han dedicado a impartir violencia indiscriminada, los soldados son la única esperanza. Ustedes, quienes a pesar de las adversidades y de las condiciones a veces inhumanas, han defendido la soberanía, protegido y amparado a los colombianos.

Los héroes en Colombia sí existen, y es que sólo verdaderos héroes, sólo hombres con una voluntad férrea y un amor tan grande por la patria pueden hacer tantos sacrificios por personas a quienes ni siquiera conocen. Coronel, quiero confesarle que no entiendo el por qué el abandono del Estado al cual defienden, no entiendo la indolencia de la sociedad ante la persecución que se ha gestado para debilitar y desprestigiar a la Fuerza Pública.

 

Una consigna de carácter internacional planeada por el comunismo para hacer una purga sistemática de los hombres más destacados de las instituciones armadas, para acabar el liderazgo de las mismas y vencer su voluntad de lucha, se ha materializado; usted es el ejemplo más genuino de esta estrategia orquestada por las mafias a través de los hilos del poder. Un militar ejemplar, un patriota que dedicó su vida al servicio y defensa del país, al desmantelamiento de los grupos terroristas, hoy está detenido sin prueba alguna. Coronel, ¿Cómo siendo usted considerado el mejor soldado de América, lleva casi 9 años preso por cumplir con su deber? Usted, que con coraje y determinación enfrentó al terrorismo, luchó en regiones dominadas por la guerrilla como el  Putumayo y el departamento del Cesar, siempre con éxito, y muestra de ello es el cariño entrañable de las poblaciones a quienes devolvió la tranquilidad y la seguridad que habían perdido.

 

¿Cómo explicar que un coronel con una hoja de vida intachable sea condenado a veinte años de prisión? Una justicia que condena valiéndose de testimonios como el del Sargento Guzmán, que no estuvo ni antes, ni durante los hechos denunciados por el mismo, es perversa. Una justicia que tiene como testigo clave a quien usted mismo hizo detener en Valledupar al descubrir que vendía armas y municiones a la guerrilla y a los paramilitares, es infame. Estas declaraciones le permitieron al sargento Guzmán eliminar sus años de cárcel y obtener libertad como testigo protegido, y a usted le significaron el fin de su carrera militar y el sacrificio y la tranquilidad de su familia. ¿Qué credibilidad puede tener un sujeto como este?

Clamo justicia para todos los militares procesados injustamente.

Sé que también usted ha asumido la defensa de muchos soldados que ya no tenían fe, que habían perdido la confianza incluso en sí mismos, que fueron condenados a penas atroces sin ninguna prueba y que no tenían quien los defendiera. Por un hombre como usted sólo se puede sentir admiración, Coronel.

 

Yo no soy más que una ciudadana, pero quiero pedir perdón en nombre de una sociedad apaciguada, neutralizada, que aparentemente no valora su labor, que es apática e indolente ante el sufrimiento de quienes han sacrificado su vida, su integridad física y hoy, su libertad por nosotros. A ustedes y sus familias, perdón. Siento una enorme vergüenza por la justicia colombiana, por el país que está premiando delincuentes y que permite que sean estos quienes inculpen y hasta juzguen a policías y militares.

Coronel, decir la verdad en Colombia se ha convertido en anatema, usted lo sabe mejor que nadie, pero tengo la esperanza de que esos soldados a los que tanto admiro, sigan de pie, que no claudiquen ante un gobierno ingrato y oprobioso, que no permitan la entrega de nuestra patria, y que la sociedad despierte. Que no permita que los éxitos militares contra el terrorismo sean presentados como hechos criminales, y mucho menos que los héroes sean declarados villanos.

 

La patria y la justicia tienen una enorme deuda con usted.

 

Colombia no lo olvida.

 

Con la firme convicción de que pronto recobrará su libertad,

 Paula.

 

 

Imagen:

By TECH SGT JERRY MORRISON – http://www.defenseimagery.mil/imagery.html#guid=b918300f94a2c153b6add4af5b8517c3e977f48e, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=7664750

 

About the author

Paula Santander

Estudiante de Gobierno y Relaciones Internacionales, con énfasis en Gerencia Pública. Camino por la acera derecha y estoy convencida de que los héroes en Colombia sí existen.  Soy santanderana. @pausa03

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