Carta a Noa

cuando evocamos los sentimientos en párrafos, es permitir que nuestro corazón describa lo que el alma calla, quizás porque al expresar todo de manera textual logramos lo que no se obtiene en viva voz: desnudar el corazón”.


Las cartas de amor expresan un sinfín de emociones: decepción, indignación, amor o devoción. Lo cierto es que cuando evocamos los sentimientos en párrafos, es permitir que nuestro corazón describa lo que el alma calla, quizás porque al expresar todo de manera textual logramos lo que no se obtiene en viva voz: desnudar el corazón.

Muchas cartas de amor han pasado a la historia, Beethoven, por ejemplo, se despidió de su amor en una etérea carta en la que decía: <<Siempre tuyo. Siempre mía. Siempre el uno para el otro>>. No diré quién fue su amada, ya se ha especulado suficiente para quién fue dirigidos esos hermosos versos, lo que importa es que aquella amada se inmortalizó en él, en sus sublimes palabras.

El libertador Simón Bolívar también dejó sus sentimientos e ideas inconmensurables en cartas. <<Cada momento estoy pensando en ti y en el triste destino que te ha tocado. Yo veo que nada en el mundo puede unirnos bajo los auspicios de la inocencia y el honor. Lo veo bien, y gimo de tan horrible situación por ti; porque te debes con quien no amas; y yo ¡porque debo separarme de quien idolatro! Sí, te idolatro hoy más, que nunca jamás>>. Le escribió a su bella y buena Manuela.

Las cartas de amor son todo lo bello que queda en la historia, es ese sentimiento que se inmortaliza de una manera sublime en cada generación, gracias a eso hoy podemos consultar muchas correspondencias y entender todo lo que fue presente. Por otro lado, también están las cartas que nunca conoceremos, que nunca se entregaron y hoy se encuentran en viejas hojas sombrías aguardando como almas en algún baúl antiguo.

Ahora, quiero presentarles los sentimientos de un hombre que vive en el anonimato, como también lo es Noa, a quien hoy quiere escribirle para manifestarle su amor. Y es por eso por lo que este espacio se lo concedo a su corazón.

<<Noa, esta carta es para expresarte todo mi agradecimiento, entregaste todo, absolutamente todo. Creo que estábamos conscientes de la situación, más nunca pensé que encontraríamos la utopía de una manera débil y triste, pues así me hallo y no logro curar mi corazón.

Estas líneas las escribo para poder entender el final, para poder comprender el nuevo amanecer, la nueva vida; te hice daño, nos hicimos daño por no imaginar la magnitud de sentimientos encontrados que hoy agobian de una manera sempiterna mi espíritu, nuestra alma.

La vida hoy no es fácil, nunca lo será, sin embargo, constantemente mantenemos la esperanza de despertar cada día y saber que lograremos objetivos que nos harán felices, en tu caso, tu felicidad es poder observar el amanecer que te brinda inspiración para representar desde tu mirada el arte de la vida.

Tienes un potencial increíble, una sensibilidad llena de gratitud, cualidades que no se pueden dejar agobiar por los sentimientos que solo el olvido olvida; el corazón late más que nunca, porque sabe que las decisiones que se toman en el amor pueden transformar vidas para bien o para mal, en este caso, Noa, te pido con el corazón en la mano, que aceptes nuestros días azules como los últimos momentos que hicieron falta en la otra vida donde fuimos felices.

Camina siempre adelante, inspírate, hoy queda el consuelo de que quedan hombres que entregan todo por el amor y lo hallarás cuando ese alguien se percate de tu sublime existencia, de tu sensible esencia. De toda nuestra historia queda el alba que tanto te inspira desde tu casa. Me consuela que finalizará el día escuchando las luciérnagas anunciado que la lluvia por ahora no opacarán las estrellas>>.

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Kevin Abad Ríos Miranda

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