Bogotá 483 años…¿al borde del abismo?

     

De manera silente avanza el deterioro patrimonial de dos maneras en la Bogotá convulsionada en dos formas: por un lado el vandalismo y la guerra cultural contra los símbolos y valores de nuestra historia y por otro lado con el abandono de las vías públicas como en Suba, Fontibón o La Candelaria sino en las construcciones privadas agrietadas y a punto de caer del sector de la calle 100 límites entre Usaquen y Chapinero.


 

“Las comunicaciones fáciles trivializan hasta lo urgente”

“La persona que no sea algo absurda resulta insoportable”

“Errar es humano, mentir democrático”

Nicolás Gómez Dávila, filósofo y políglota colombiano. Co fundador de la Universidad de los Andes

(Cajicá, Cundinamara 1913- Bogotá D.C. 1994)

VIDAS PARALELAS ENTRE BOGOTÁ Y LA HABANA

Al momento de escribir esta columna faltan tres días para la celebración del aniversario 483 de la fundación de Santa Fe de Bogotá, no obstante, un aniversario con sabor más amargo que dulce. La estatua del fundador Gonzalo Jimenez de Quesada derribada, destruida y hasta burlada y rezada de manera fúnebre por parte de miembros de la etnia caucana Misak -sin contar los derribos de los monumentos en Popayán y Santiago de Cali al segundo fundador de la ciudad junto a Jimenez y Nicolás de Federman Sebastián de Belalcazar- fueron el principio del fin de la paz y tranquilidad capitalina y del país, tanto para los vivos y los muertos fueran héroes o no, fueran conquistadores o republicanos -como sucedió con la estatua ecuestre de Bolívar en el sector de Los Héroes-.

El año pasado La Habana, capital de la República Comunista de Cuba cumple 500 años en plena pandemia y con un “tremendo” regalo por parte de Rusia: varios camiones de basura y limpiadoras de calles nuevas -que es el equivalente a que a alguien le regalen jabón y desodorante de amigo secreto o Navidad-. Una ciudad llena de hambruna, peste, enfermedades, pobreza y sobre todo con una catástrofe con las casas antiguas y en mal estado, cuyos balcones se caen y matan a los peatones que desprevenidos caminan por las aceras.

Calles de la localidad de La Candelaria 2 de agosto de 2021.  

¿En qué se parecen las historias de estas dos ciudades? Que casi de la misma edad, han visto en estos tiempos por iniciativa de sus gobernantes la decadencia y destrucción de cualquier recuerdo de su grandeza, y, por lo tanto, de la dignidad de sus habitantes.

RUPTURA CON EL PASADO ES DESTRUCCIÓN CON EL FUTURO

Las calles de La Candelaria destrozadas por los huecos frente a las históricas instalaciones del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, las vías de Suba desde el interior de la localidad pasando por La Gaitana, Berlín, Bilbao, El Poa, Lisboa llegando por Aures y pasando hasta los cerros y llegando hasta Colina, Niza y finalmente en el estado más deprimente las vías internas de Mazurén y Victoria Norte; y así en Fontibón, Kennedy, Bosa, Teusaquillo y en general la ciudad que tiene muy pocos índices de desarrollo vial que generan -junto a los bloqueos y secuelas de la pandemia y las futuras variantes- un mayor retraso en el desarrollo social, económico y ambiental.

 

Edificios agrietados Calle 100 Bogotá. Cortesía El Tiempo.

EPÍLOGO

Es triste tener que escribir algo tan poco positivo para mi ciudad de nacimiento en días próximos a su cumpleaños, pero precisamente la hipocresía es uno de los pocos malos hábitos de los cuáles carezco. Bogotá necesita seriedad y ese es el mejor regalo que puede tener en sus 483 años, tan cerca de su quinto centenario pero tan lejos de ser una ciudad de primer mundo debido a la negligencia de sus dirigentes, falta de sentido de pertenencia de sus habitantes y abandono en crecimiento. Un nuevo liderazgo en el gobierno nacional verdaderamente anticorrupción y que invierta en el desarrollo y reconstrucción integral de Bogotá se necesita con urgencia.

¡Feliz cumpleaños a pesar de todo mi amada Bogotá!

About the author

Jhon Jairo Armesto Tren

Con estudios en Administración ambiental de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas-Bogotá. Veedor ciudadano en presupuesto electoral de la Universidad desde 2011 hasta hoy registrado ante la Personería de Bogotá. Columnista de opinión en varios medios de comunicación digitales desde 2013. Actualmente director publicitario de El Nodo Colombia y columnista habitual, además en El Quindiano (Armenia) y Diario La Piragua (Montería, Córdoba)

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